jueves, 29 de mayo de 2014

NIÑA BUENA

NIÑA BUENA

Princesa ♥ Muñeca


Si buscaran "niña buena" en una enciclopedia no verían a una niña rubia de gafas y braquets usando un moñito y un vestido rosa. Me verían a mí (usando un moñito y un vestido rosa). Pero lo que me hace una "niña buena" no es mi ropa. Yo me comporto muy bien en el sentido convencional. Verán: odio la calle, prefiero estar en mi casa todo el día, también soy callada y de pocos amigos, responsable, aseada, no tengo interés en los chicos, saco buenas calificaciones en la universidad, no dejo de asistir a la iglesia, leo mucho y en general visto con modestia. A pesar de mis tendencias a la ironía y al sarcasmo, mi gusto por la moda alternativa, mi mal genio y mi independencia, mi familia y amigos me ven con muy buenos ojos y me felicitan por ser como soy (la mayoría de las veces). Cuando me salto alguna regla o me pongo "rebelde", reaccionan como uno reaccionaría frente a un cachorrito que enseña los dientes. Los que me conocen me ven como alguien que no rompe un plato. Me han llamado "misteriosa", "seria", "callada", "muñeca", "bonita", "graciosa", "linda", "buena", "agradable", "nerd", "inteligente", "responsable", "diccionario", "enciclopedia", "traductor", etc. En fin, adjetivos muy bonitos pero que me otorgan una categoría de sujeto limpio e intocable. Me lo han dicho directamente. Que sería muy difícil que alguien se me acercara por su cuenta pues soy muy "seria" y tengo cara de "fuck off". No me molesta que me vean así. La idea de ser una muñequita perfecta encerrada en un globo de oro y cristal no es tan abominable. De hecho, encuentro belleza en esa soledad, esa independencia, esa cualidad de inmaculada. Si pudiera ser una princesa, sería aquella que está encerrada en la torre más alta de un castillo custodiado por un dragón. Sólo que yo no esperaría ser rescatada, sino que disfrutaría cada día en el castillo. El dragón sería mi mejor amigo. Por las tardes tomaría el té y observaría extasiada los atardeceres desde mi torre. Pasaría los días leyendo y las noches escribiendo a la luz de una lámpara. De vez en cuando oiría el golpeteo de los cascos de un caballo blanco acercándose, pero pronto desaparecería en el horizonte. Y pasaría los días encerrada, suspirando por las maravillas de las letras, el silencio y el fuego. No me importa si las "princesas" o las "muñecas" son clichés pasados de moda. Para mí no hay fantasía más perfecta que esa. No tengo necesidad de dejar de ser una niña buena.

Una doncella se mantiene fría como un panel de cristal que parece que podría romperse si se toca, encerrado en una cáscara dura para su protección y esa doncella, fuertemente aprisionada en una red de miel y mirándote ella sola, ¿no es linda? No hay necesidad de que te integres con la gente común. No pasa nada si la gente dice que eres una "niña arrogante" o "una niña triste". Pensar que no se puede comer por sí mismo y hacer amigos, eso es una cosa muy tonta. Ser magníficamente aristocrática como Madame Butterfly es una parte indispensable de ser una princesa independiente. 
Novala Takemoto

"Yo may be sweet girl."


PROPÓSITOS Y DESEOS

PROPÓSITOS Y DESEOS



Como ya les había explicado no soy persona de celebrar las "fechas santas" o días festivos, por lo tanto el año nuevo es un día más para mí. Aún así, hay una "tradición de año nuevo" que sí me gusta: los propósitos y recuentos. Me gusta porque me parece práctica. Siempre es bueno llevar una "contabilidad" de lo que has hecho, lo que tienes por hacer y lo que aspiras a hacer. Sirve para organizarse, para trazarse metas y para crear un plan de acción. Por eso, cada año, desde hace cuatro años, escribo en mi diario un recuento de cómo empiezo el año y qué espero haber logrado cuando termine.

Como saben, el Lolita es una parte muy importante de mi vida así sólo tenga dos piezas y las use solamente los fines de semana. Es por eso que haré una lista aparte para mis deseos Lolita.

Propósitos

  • Conseguir trabajo.
  • Dormir más temprano.
  • Comer mejor.
  • Ir más seguido al cine.
  • Cocinar más y mejores postres.
  • Salir más.
  • Mantener mi peso actual (50 kilos).
  • Cuidar más mi piel.
  • No tener más gatos y si es posible regalar alguno de los que tengo (es triste, pero es muy difícil mantenerlos en un espacio tan estrecho y sin trabajo).
  • Tener un blog (¡conseguido!).
  • Empezar una nueva novela.
  • Escribir muchos más cuentos.
  • Terminar el tercer y el cuarto semestre de mi carrera con excelentes calificaciones.
  • Tener más amigos (¡conseguido!).
  • Comprar más y mejor maquillaje.
  • Comprar elementos para el aseo y el cuidado de la piel.
  • Comprar un computador nuevo o mejorar el que ya tengo.
  • Comprar un dispositivo portátil para llevar a la Universidad.
  • Aprender a utilizar Excel correctamente.
  • Aprender a modelar en 3D en Blender.
  • Aprender japonés.

Deseos

  • Tener al menos 4 piezas principales Lolita para el final del año (OP, JSK o falda).
  • Tener al menos 4 coordinados fabulosos para final de año.
  • Tener al menos 1 pieza de brand (AP, Btssb, Meta, VM, MmM, Jet&J ó IW).
  • Tener al menos 1 pieza principal de brand (OP, JSK o falda).
  • Comprar 1 pieza de una marca indie.
  • Comprar 1 pieza de una marca indie local.
  • Asistir a una tea party.
  • Acercarme a alguna comunidad.
  • Tener amigos Lolita online (¡conseguido!).
  • Tener amigos Lolita en carne y hueso.
  • Conocer a una celebridad Lolita (¡se me fue la oportunidad con Mr. Yan! TT_TT).
  • Comprar 10 complementos (pelucas, medias, blusas, headdresses, anillos, collares, guantes, wrist cuffs, zapatos, bolsos, parasoles).
  • Usar Lolita más veces por semana.
  • Usar Lolita regularmente en la universidad.
  • Verme mejor usando Lolita.

Eso es todo por ahora. Si se me ocurren más los añadiré e iré modificando cada vez que cumpla una. Al final del año haré un recuento de esta lista, puede que la publique de nuevo con los propósitos y deseos que no conseguí para replanteármelos para el 2015.

Algunos de estos propósitos los llevo a la mitad y los veo muy cercanos, otros se me hacen casi imposibles de alcanzar. Aún así incluyo todo lo que quiero y necesito en estas listas. ¿Quién sabe un milagro?

"I wish, I wish. When you wish upon a star."



martes, 27 de mayo de 2014

FASHION MONSTER

Kyary Pamyu Pamyu – Fashion Monster



FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA

Omoshiroi tte iitai no ni
ienai nante tsumaranai desho
onaji ni natte ii ko de nante
itakunai tte kimi mo sou desho

Dare ka no RUURU ni shibarare toku wa nai no
wagamama doki doki kono mama de itai

FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
kono semai kokoro no ori mo
kowashite jiyuu ni naritai no
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA

Kankaku wo togi sumasete kimi no youni
sui komareteku rasen no you mitai ni
I wanna be free

FASSHON MONSTAA

Tada futsuu ni ikitai no ni
hen na koto tte tsumaranai desho
kimetsuke nai de ii koto nante
itakunai tte kimi mo sou desho

Dare ka no RUURU ni shibarare toku wa nai no
wagamama doki doki kono mama de itai

FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
tetsu no kubikazari wo hazushite
tada jiyuu ni ikitai dake
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA

FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
kono semai kokoro no ori mo
kowashite jiyuu ni naritai no
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA
FASSHON MONSTAA

Monstruo de la Moda


Quieres decir que me veo divertida,
Pero no lo dices, qué aburrido.
No quiero ser igual a los demás y ser buena niña.
Seguro tú tampoco lo quieres.

No quiero estar atada a las reglas de nadie
Quiero seguir viviendo como se me antoje y con emoción.

Monstruo de la moda.
Quiero destruir la estrecha jaula que encierra mi corazón y ser libre.
Monstruo de la moda.

Aguza tu sensibilidad tal como eres tú.
Quiero ser libre como una forma de espiral absorbente.
Monstruo de la moda.

Aunque sólo quiero vivir normalmente
Me dices que soy rara, qué aburrido.
No asumas cosas sobre mí, no quiero ser
Una niña buena, seguro que tú tampoco lo quieres.

No quiero estar atada a las reglas de nadie,
Quiero seguir viviendo como se me antoje y con emoción.

Monstruo de la moda.
Sólo quiero quitarme este collar de acero y vivir libremente.
Monstruo de la moda.

Monstruo de la moda.
Quiero destruir la estrecha jaula que encierra mi corazón y ser libre.
Monstruo de la moda.

Traducción por ♥Izumi♥ extraído de http://ichigo-no-kokoro.blogspot.com/2012/11/kyary-pamyu-pamyu-fashion-monster.html


"Will you still love me tomorrow?"


POEMAS

 POEMAS


Algunos "poemas" que escribí un día, simplemente porque sí. Pensé en subirlos ya que después de todo lo que escribí en mis entradas anteriores era necesario un descanso con algo ligero:


Alicia 

 

Conozco a una santa que tiene los pies en el cielo. Se cuelga del sol como una piñata a punto de estallar y nos cubre con el ardor de los sueños. Su belleza ofende a las flores del prado. Ella mancilla la sagrada rosa. Te acaricia el corazón con una ternura dolorosa. Te arrastra consigo, eterna fugitiva. La punta de sus zapatos hace ondas en el mundo y nada vuelve a ser igual. Su corazón es tan duro como frágiles son los capullos que crecen entre su pelo. Las hebras de su cabello se entrelazan entre las tintas del atardecer. Su asiento son las nubes de los siglos pasados. Sus ojos son un vítreo mar tornasol que esconde en sus profundidades a los héroes olvidados. La luna es tan grande como sus enaguas. De sus codos y rodillas cuelgan hilos de plata cortados. Las estrellas las revienta entre sus dedos. Desgarra las aguas con sus uñas sedosas. Sus rodillas no se doblan y sus párpados no se cierran. Sus manos son frías pero sus pies queman marcando sus pasos hacia la eternidad. Entre sus costillas una espada brilla como un estandarte de victoria. Sobre su vientre duermen conejos de ojos sangrientos. Sobre su regazo los corderitos juegan con el cazador. Partidas en trozos, las mariposas duermen sobre su rostro. Sobre su pecho descansan alas de aves derrotadas. De su cuerpo brotan selvas doradas. Encontró un camino de oro entre los girasoles. Saltó al oscuro abandono de la libertad. La persiguen los muertos que dejó olvidados. Se sienta en un trono forjado por la tibieza de sus propias lágrimas. Se acerca a los labios pasteles redondos y los besa, tan sensual, que se destrozan antes de molerlos sus dientes. Su sangre es rosada y cremosa y no se derrama. La paz y la guerra se baten en duelo dentro de su garganta. Su conquista es tranquila, su grito, sordo y su derrota, casta. A la sombra de sus faldas crece todo lo vivo y lo extinto. Ella es una mujer, un augurio de lluvia. Ella define los terrores del mundo con una sonrisa.


Bajando y Huyendo




Baja del cielo,

baja pisando,

sobre las alas de un gavilán.

Baja corriendo,

baja llorando,

sobre la ruta del alcatráz.

Y sobre el pecho

trae escondido

el beso furtivo de un montaraz.

Y las aletas

de su vestido

cual mariposas al revolotear.

Huye corriendo,

huye saltando,

sobre los peces tejidos en tul.

Y el cristalino

color de su llanto

rompe las olas del mar azul.



"So long and good night."

domingo, 25 de mayo de 2014

MODA

MODA


Tener conocimiento de que alguien, a quien se considera superior intelectual y moralmente, piensa como uno, produce cierto regusto interior. Lo que no quiere decir que dicho pensamiento sea verdadero y que se ajuste a lo real. El asunto es tener la posibilidad de coincidir con el otro. Pues la gente acepta de muy buena gana que los demás sean como uno. Ya no tanto que sean distintos. Sin olvidar que el reconocimiento o negación de la diferencia ajena repercute en la afirmación de la propia personalidad, o, por lo menos, es un mecanismo psicológico de autoafirmación tanto en clave individual como colectiva.

Los procesos de reconocimiento producen regocijo. Un regocijo que algunos llaman compañía y autoestima, viendo en ellas un reforzamiento de sus diferencias y un debilitamiento de su misantropía. A saber.

El gusto, en sí mismo, se trata de un mecanismo psicológico reaccionario y conservador. El gusto siempre está a la defensiva: "Me gusta a mí, y vale". Y rara será la ocasión que no se doblegue la racionalidad para justificar lo que nos dicte el gusto.


¿Por qué decidí volverme Lolita? Puede que se pregunten. La respuesta es muy sencilla: porque me dio la real gana.

Temo que mis entradas pasadas puedan darles la impresión de que soy una rebelde, de que me creo "revolucionaria" y que espero que mi forma de vestir cambie el mundo de alguna forma. No es así. No me visto Lolita simplemente por ser diferente o alternativa. Hay muchas modas altenativas que no me gustan. No se trata de los demás, de la impresión que pueda causar, de las vidas que pueda tocar. Se trata de mí. Siempre es lindo poder identificarte con otros y compartir algo con ellos, pero incluso si me visto así para "expresarme", lo principal sigue siendo mi propia satisfacción. Lo mismo pasa con este blog. Lo escribo más para mí misma que para los demás. Si las pocas (pero muy importantes para mí) personas que lo leen dejaran de hacerlo, yo seguiría escribiendo. Esto me gusta. Punto.

Me parece que la gente tiene mucha ansiedad por rebelarse contra algo. Cualquier cosa que hacen la reducen a "porque estoy en contra de..." Es decir, se afirman a sí mismos negando a los otros. Eso me parece bastante negativo. No me gustaría vivir en función de lo que odio, de lo que evito, de lo que desprecio, etc. Prefiero vivir en función de lo que me gusta. Lo que no me agrada simplemente lo ignoro.

No me siento privada, maltratada o esclavizada (menos libre) por ser mujer, por ser mulata, por ser pobre o por ser Lolita. No me gusta estar buscando víctimas y culpables. Yo creo que todo el mundo sufre: todo el mundo es discriminado, todo el mundo tiene complejos, a todos nos hicieron bullying alguna vez, a todos nos robaron, todos sufrimos alguna injusticia. Nuestras desgracias nos hacen IGUALES. Así que nada de "es que las minorías", "es que pobrecitos", "es que a nosotros siempre nos hacen", "es que a ellos siempre los ignoran" y bla, bla bla. Yo no usaría mi condición para inspirar lástima o pedir favores especiales. Creo que estoy en capacidad de librar mis propias batallas y conseguir lo que quiero por mi cuenta. Si recibo ayuda, será de mi familia y amigos cercanos, pero no iré por la vida exigiéndole a la sociedad o al gobierno o al mundo que me den lo que quiero.

En cuanto a la libertad y las imposiciones sociales, para mí es muy sencillo acatar las normas que me gustan e ignorar las que no me parecen razonables. Mi límite son las libertades personales. Si es algo personal, es decir, algo que sólo me afecta a mí misma, entonces YO y sólo YO tengo voz y voto. Si son normas de convivencia puede que las siga más fácilmente, pero incluso en esos casos hago las cosas a mi manera. Por ejemplo: la norma social dice que hay que felicitar a la gente en su cumpleaños, pero yo no lo hago ni con mis amigos más queridos. ¿Por qué? En general, las fiestas como los cumpleaños, la navidad. la pascua y el halloween eran celebraciones religiosas que mezclaban paganismo y cristianismo, pero con el tiempo fueron reducidas a parrandas temáticas. Para mí no tienen significado. En resumen: no me da la regalada gana celebrar esas fiestas y me cago en el protocolo. Mis amigos saben que los quiero, y se los demuestro sin necesidad de recurrir a clichés como "feliz cumple". ¿Que hay que usar ropa sexy? Me da igual, yo me pongo lo que me gusta y se me ve bonito. ¿Que hay que salir a socializar? Al diablo. A mi me gusta estar todo el día en casa frente al computador. ¿Que hay que conseguir novio, tener hijos y casarse? *carcajada* ¿Y si no me da la gana?

No me malentiendan. Como ya dije, no es mi intención ser una rebelde. Es muy sencillo: si algo no me gusta, no lo hago y si algo me gusta, lo hago. Pero sí hay normas que me agradan y esas las obedezco. Hago la fila para el transporte público y no me coleo, soy respetuosa con los cajeros de los bancos, separo la basura (por si el reciclaje), voy a la iglesia, hago las tareas y no me copio ni hago trampas, etc. No estoy peleada con "la sociedad" o "el sistema", soy realista y no espero nada de él. En vez de decirles a otros cómo deben comportarse, yo prefiero predicar con el ejemplo y aplicar aquello en lo que creo. Sigo mis ideales e intento transformarme -YO, no a los demás- en la persona que creo que todos deberíamos ser. No espero cambiar al mundo. Tomo ESTE mundo que tenemos, con lo bueno y con lo malo, selecciono lo que me gusta y lo aprovecho. Lo que me disgusta, lo ignoro. Yo no estoy esperando que exista "un mundo mejor" para empezar a disfrutar la vida. Construyo mi mundo ideal con lo que tengo aquí y ahora, aunque sea poco. Y la MODA es sólo uno de los instrumentos que utilizo.

Claro, no puede negarse que da un poco de miedo saltarse las normas para seguir tus propias ideas, pero una vez empiezas a hacerlo se te vuelve costumbre y es cada vez más fácil.

Por último, un texto de Novala Takemoto, el bardo del lolita, que creo que expresa muy bien los pensamientos que acabo de plasmar aquí. No puedo dar crédito al traductor porque no se quién es, pero como disclaimer diré simplemente que no soy yo:


Finalmente, aceptado el destino de abrirse camino por la vida con grandes decepciones, el bebé piensa, si estás diciendo que voy a tener que vivir en este mundo chiflado, tengo mis propias ideas al respecto. No voy a montar un gran alboroto ahora, pero me tomaré la libertad de ignorar las leyes de la vida y de hacer lo que me de la real gana. Y la primera vez que un bebé ríe es cuando ha decidido hacer eso. Así que cuando veas a un bebé reír por primera vez, no te alegres con tanta facilidad. La mayoría de la gente, no obstante, al crecer olvida esa decisión. Y antes de que se den cuenta, ya están siguiendo todas las normas y convencionalismos que juraron ignorar. Pero existe una pequeña minoría de gente que no olvida la promesa que hizo cuando rió por primera vez. Y esas personas, ya causen dolor a sus padres, o sean condenados a la pobreza de por vida, o cualquier otra cosa, no tienen más remedio que seguir un estilo de vida Rococó hasta el fin de sus días.

Lolita se define como un tipo de moda, pero para mí, el Lolita va más allá y sirve como mi absolutamente personal política inquebrantable. Llevar una blusa con volantes, una falda sobre un enorme petticoat con fru fru y un headdress totalmente estrafalario, es mi señal de que me he consagrado al Rococó. Si no vistiese de este modo tan llamativo y bizarro, haría amigos y sería popular con los chicos... es lo que me dice la gente, y cuanto más lo dicen, más alimenta las llamas de mi pasión Lolita y refuerza mi resolución de ser una Lolita pase lo que pase.


"To say I do this for the people, I admit it's hardly true."


DULCES SUEÑOS

DULCES SUEÑOS


Como se los prometí, aquí hay algunos extractos de mi novela. La novela tiene en total (contando la página de título, los agradecimientos, el índice y todas esas patrañas) 285 páginas de Word en letra Calibri 12. Sí, es larga. Como les dije, comencé la novela a los 15 años y la terminé a los 17, pero no me gustó como quedó así que nunca hice el esfuerzo por enviarla a una editorial. Aún así, al terminarla se la envié a varios familiares, de los cuales sólo mi hermana la leyó y no hasta el final; ellos no son mucho de leer. También la arreglé y preparé como para imprimirla. Lo hice imitando el estilo de edición de algunos libros que yo tenía. Desde entonces mi forma de escribir ha cambiado mucho y quisiera pensar que para bien. Creo que tendré que releerla y reescribirla si es que alguna vez tengo intención de publicar. El título de la novela es "DULCES SUEÑOS", de ahí el nombre de la entrada.

Yo siempre he odiado esas historias melodramáticas de amor perfecto y sufrido. La mujer inocente y el hombre noble. Ambos son dulces, buenos y prácticamente no tienen ningún defecto (excepto amarse demasiado) pero "el mundo" está en su contra. Así, la pobre parejita ideal tiene que luchar contra los obstáculos que les imponen los que "no comprenden su amor." *rueda los ojos* 

Vaya, cómo odio eso. 

Quise escribir una historia que mostrara toda la fealdad y el crimen que hay detrás del "amor". La novela mezcla mis temas favoritos: lo onírico de los sueños y las pesadillas, la fantasía, el misterio y el terror. Hay escenas un poco grotescas, las de las pesadillas sobre todo. Ocurren varias muertes. Tiene secuestros, torturas, persecuciones y algo de magia. Es un extraño cóctel de cosas perversas que se confabulan para destruir y triturar todo lo puro y bonito que la gente espera encontrar en el amor. Más que todo, es una parodia -algo cruel- del "amor joven". A todo aquello que suele tratarse con romanticismo y humor yo le busco el lado oscuro. Y eso fue lo que escribí. Todavía me gusta mucho ese concepto pero no creo que lo haya expresado bien en la novela.

Frases de la página 3


Yo veía que muchos libros tenían alguna frase o cita significativa al principio, así que me imaginé que el mío también debería tenerlos. Escribí esto:


“Los sueños serán las mas increíbles, felices y aterradoras
Aventuras que tendrás, y cada vez que despiertes la vida te parecerá
Menos agobiante y más asombrosa”

“Soñar es dejar que tu mente vuele,
Soñar despierto es volar”

Lo sé, eso no tiene mucho sentido.

Siguen los agradecimientos y el ÍNDICE. Publicaré este último.

Índice


0. PRÓLOGO
1. DÍA NORMAL
2. EMOCIONES LIGERAS
3. ESCOTOFOBIA
4. HIPNOFOBIA
5. MISTERIOS
6. BRUJO
7. PARANOIA
8. MONSTRUO
9. LOCA
10. AYUDA
11. NO HAY LUGAR COMO EL HOGAR
12. EN EL HOSPITAL
13. DE LA SUERTE
14. ENEMISTAD
15. AMISTAD
16. FALSEDAD
17. PUNTO CRÍTICO
18. TRAICIÓN
19. BESTIAS
20. UN POCO INESTABLE
21. EL PLAN
22. LA BATALLA
23. TRES REYES MANDAN
24. PASADO
25. FUTURO
26. EPÍLOGO


Prólogo


Amanda retorcía la bufanda entre sus dedos trémulos mientras observaba desde aquella esquina, temblando. 

Observaba con ojos ardientes, hinchados y llorosos. Más allá estaba una pareja abrazada, dos personas que ella conocía muy bien. La chica tenía un pie elevado en el aire, inclinada sobre él.

La bufanda se rasgó entre los dedos de Ama. Por poco se arranca una uña cuando ésta se le enredó entre la tela, pero ese dolor no era más que un pellizco.

Él sonrió, la abrazó fuerte.

Ama dio un zapatazo y el tacón de su bota se rompió como un palito de pan. Sintió que se ahogaba y tuvo que tomar aire con todas sus fuerzas, pero el aire le quemó la garganta.

-Mi corazón es tuyo… -decía aquella chica con un dulce suspiro.

El joven se inclinó sobre la muchacha y le dio un beso.

Dentro de Amanda algo se quebró… Algo estalló.

-No es cierto… - susurró, pero fue un grito en sus entrañas.

De súbito una gota de sangre salpicó en la pared cerca de ella y sus ojos saltaron hacia la pareja. Con los ojos muy abiertos vio cómo la muchacha se derrumbaba escupiendo sangre de sus temblorosos labios.  Una hermosa mancha roja en su pecho. Un latido en las manos de ese joven. Un corazón. Arrancado.

A Ama le fallaron las piernas y calló sentada. Apretó los labios para no gritar.

A sólo unos metros de donde estaba, él devoraba el corazón de un par de mordiscos. El muchacho comenzó a asearse, a acicalarse. Se limpiaba la boca y la mano pasándose la lengua por la muñeca y luego por los labios y la barbilla. En el suelo, la muchacha era un borrón naranja, azul y rojo. Su vestido y su cabello pegados al suelo por la sangre.

Ama jadeó y giró su cabeza hacia el frente.  Sintió como un golpe en la espalda que la obligó a ponerse de pie y corrió con las alas que el miedo le prestó.

-NO, NO, NO, NO, NO, NO –era su rezo mientras el viento congelaba el sudor de su rostro.

Los faros de la calle estallaban a su paso en miles de centellas de vidrio, destellando como chispas en la noche. Con cada faro extinguido la sombra crecía tras de ella como si la persiguiera. 

-¿Y si corro lo suficientemente deprisa? ¡Llegaré al borde de la pesadilla y saltaré! ¿Saldré así? ¡ESCAPAR! ¡DEBO ESCAPAR! ¡¿NO ES CIERTO?! ¡¿ESTA VEZ ME EQUIVOCO?! ¡ÉL…! Él… -pensaba mientras corría.

Sus pies se enredaban entre sí haciéndola trastabillar cada tres pasos. Detrás de ella la calle comenzó a pulverizarse, convirtiéndose en tamo, desmoronándose y hundiéndose en la nada como en un reloj de arena.
Lo que sea que se tragaba la calle emitía un ensordecedor rugido sobrenatural. Había tinieblas y no luz al final de ese túnel. Amanda no temió. Corrió hacia ellas y atravesó la cortina de sombras de un salto cuando el suelo ya se deshacía bajo sus pies.

-No… No… ¡NO! –Gritó hasta quedarse sin voz.

Aquel mundo desaparecía sacudiéndose furiosamente. Las convulsiones de un maniático tratando de liberarse de su camisa de fuerza.


Poema


Un "poema" en el primer capítulo:


Se alzan con prepotencia y ardiente anhelo
Los albores de nuestro final
Las cenizas de nuestra gloria
El monumento de nuestra arrogancia.

Se alza y se ve de lejos
Lo que grande fue
Cubierto de óxido y verde
Y de vergüenza indeleble.

Como el ocaso es el agonizar del día
Y el amanecer el apocalipsis nocturno
Se levanta el cuerpo taciturno
De nuestro verdugo y vengador.

Y no hay campana que repique
Ni aliento que se corte
Ni ojo que se hinche
Cuando nuestra sangre corre.

Sobre nuestras cabezas traemos
Diadema pesada de deliberar impuro
Labios pintados con mentiras
Gritos son nuestro arrullo.

Trae, trae ya la espada
O el dogal que abrace nuestro cuello
De nuestros labios no salió perdón
Vano y ocioso es nuestro ruego.

El nacimiento, principio de la muerte
Nos parece ahora cercano y latente
Agrietados y polvosos los afectos
Nos traen sabores rancios en el viento.

Aliento caliente,
Ojos fríos
Pasado de higuera
Nuestra propia hoguera.

La tumba que cavamos
Las cadenas que confeccionamos
El ardid que tramamos
Se vuelven sobre sus amos.

No hay renacer ni redención
No hay esperanza ni canción
Sólo el redoblar de los tambores
Cuando cae la hoja y mueren los temores.

Seremos proverbios
Seremos dichos
Por seguir las huellas de las canas
Lucirán nuestras cabezas en andanas.

¿Qué dios o qué estrella
Impedirá el fin de nuestra epopeya
Y nos salvará del blandir impetuoso del hacha
Y la caricia áspera de la tralla?

Para que podamos vivir otro día desierto
Jornadas de suspiro y de lamento
Envidiando la suerte del muerto
Maldiciendo el estamento
Falsificando el juramento
Ignorando el mandamiento

Y editando el testamento.

Pesadilla


Una de las pesadillas. Esta escena es un poco "gore":

Ciega, estaba ciega. Se sentía atrapada entre dos cuerpos. Una sensación extraña y desagradable. Era como si se hubiera metido en medio de una pelea. Una lucha encarnizada y salvaje estaba teniendo lugar y ella estaba en medio de los rivales. Sentía puñetazos y patadas volar cerca de ella y de vez en cuando uno de los golpes la alcanzaba, empujándola y lastimándola.

No podía ver, mas sí sentir. Y no se sentía bonito. Uno de los golpes la alcanzó en la boca, otro en las costillas. Los golpes no parecían ir hacia ella pero era como si aquellos dos que estaban peleando tampoco pudieran ver, o al menos no la veían a ella. Los labios reventados le sangraban y por más que intentaba no podía defenderse de los golpes. Ni siquiera sobarse las heridas. No había tiempo.

De repente oyó el sonido del viento siendo cortado. Uno de ellos debió de haber encontrado algún tipo de arma. Algo filoso.

Ama se quedó de una pieza. Aquel par de torpes la iban a descuartizar como a un cerdo. Quiso correr pero sus ataques eran tan rápidos que no había cómo esquivarlos. Si intentaba huir la atravesarían o la golpearían y si se quedaba, igual.

-No hay más –pensó-. Tengo que arriesgarme.

En el momento en el que inclinó su cabeza hacia adelante al empezar a caminar, un filo pasó a milímetros de su frente y Amanda pudo sentir que le cortó un gran mechón de cabello. De inmediato retrocedió pero sintió una espada ensartándosele en el estómago.

La chica gritó con todas sus fuerzas, pero no tuvo tiempo de llevarse las manos a la herida porque otro filo la atravesó. Otro, otro. De pronto la atravesaban desde ambos lados a toda velocidad. Se sentía atrapada en una máquina de moler. Siendo despedazaba.

Su cuerpo bailaba entre los filos, bamboleándose en una grotesca danza. Estaba empapada en sangre. Se quedó muda de gritar.

Amanda cerró los ojos con fuerza y hasta que le dolieron los párpados no los abrió. De pronto estaba en el mundo real otra vez. La luna brillaba intensamente y la habitación estaba iluminada con su blanca luz.


Bueno. Eso es to. Eso es to. ¡Eso es todo amigos!

"I can open up and cry, 'cause I've been silent all my life."


viernes, 23 de mayo de 2014

LOS ESCRITORES

LOS ESCRITORES


Soy una escritora. No me digan que no. A los 15 años escribí una novela de más de 200 páginas y desde entonces he escrito más de treinta cuentos y ensayos. Aún es poco y no he publicado ni ganado ningún concurso, pero aún así creo que escribo lo suficiente y lo suficientemente bien para considerarme escritora. Tal vez no sea profesional, pero ¡vaya que sí escribo!

En la entrada de ayer les hablé sobre mis amigos imaginarios. Bueno, sépase que esto no es algo de risa, es algo muy serio. Porque soy una escritora, y para los escritores, los amigos imaginarios son personajes y las fantasías son historias. ¿Ven cómo suena todo de serio y profesional cuando le cambiamos la etimología? Así que no se imaginen que soy una loca solitaria llena de sueños, soy una escritora en proceso creativo, que es distinto.

Como se los prometí, voy a escribirles aquí un poco de esa historia (no fantasía, HISTORIA con mayúsculas) que he estado tramando todos estos años. Esto será sólo la introducción o el primer capítulo, porque, como les dije antes, lo que quiero es escribir una novela o al menos un cuento largo con ella.


Descenso y Ascenso


Cuando oyeron que los extraterrestres habían aterrizado en nuestro planeta -eso fue en el 2010-, pensaron que era el Apocalipsis. Los condenados mayas se habían equivocado por dos años y medio. Una gigantesca nave espacial blanca, con forma de estrella marina, se había estacionado muy campante en la cordillera occidental, justo detrás de Yanaconas. Al principio la gente sospechó de un ataque militar por parte de una de esas malditas naciones primermundistas que siempre están en guerra con todo el mundo. Los políticos pensaron lo mismo y comenzaron a llover acusaciones: "que los chinos esto", "que los rusos lo otro", "que los norcoreanos se enloquecieron", "que Castro había hecho su movida", "que los gringos se habían enloquecido otra vez". Pero finalmente todos los líderes mundiales llegaron a Colombia, cada cual con su equipo de científicos y militares, y ninguno reconoció la nave como suya. No cabía duda entonces: era una invasión extraterrestre.

Naturalmente cundió el pánico. Las tiendas se vaciaron, los almacenes se cerraron, los monumentos se cayeron, las piscinas se ensuciaron, los vidrios se quebraron, las faldas se alzaron y los pantalones se bajaron. La ciudad estaba desolada y aún así seguían llegando los periodistas y los curiosos, desesperados por captar de primera mano la gloriosa destrucción de nuestro mundo.

-Perdona Susan, no podré asistir al primer cumpleaños de nuestra hija. ¿No ves que tengo que documentar el Apocalipsis para la posteridad?

Todos tenían su teoría acerca de lo que nos harían los extraterrestres. ¿Matarnos? ¿Esclavizarnos? ¿Torturarnos? ¿Convertirnos en sus mascotas? ¿Convertirnos en sus amantes? ¿Ponernos en una especie de granja de hormigas? ¿Sacarnos los órganos para venderlos en el mercado negro interestelar? ¿Cuál de todas las películas sobre extraterrestres habría acertado? Los cinéfilos hacían sus apuestas mientras que los directores de cine se refugiaban en sus búnkeres nucleares. Los más ricos de los ricos escapaban a la luna en naves espaciales cuyos boletos de abordaje costaban cifras ASTRONÓMICAS.

La "Fallen Star UFO" ("Estrella Caída OVNI" en inglés), como se llamó a la nave espacial, estaba rodeada día y noche por los mejores militares y científicos del mundo. Los unos con sus armas listas y los otros diseñando armas más sofisticadas para que los unos también las tuvieran listas. Por si acaso.

¿Quién se hubiera imaginado entonces que los extraterrestres hace tiempo que se habían escabullido por la puerta de atrás? Los extraterrestres llegaron -cómo no- a mi casa. Eso fue el mismo día de su aterrizaje. Tocaron la puerta como si fueran carteros o vendedores de aspiradoras, sólo que lo hicieron a las cuatro de la madrugada. No sé porqué abrí la puerta, y se presentaron ante mí ocho figuras de más de dos metros de alto, de piel gris, con cuernos blancos en la cabeza, garras afiladas en la punta de los dedos y unas colas rojas, largas y lampiñas que pendían  enroscadas detrás de sus piernas. Tenían rostros semi-humanos y al principio se me hicieron todos iguales. Me asusté, pero sólo porque pensé que eran enfermos mentales o ladrones disfrazados, no extraterrestres. Abrí la boca para gritar pero uno de ellos me dio un beso en la mejilla y me desmayé.

Cuando desperté, estaba volando. Me sujetaban unos brazos largos y fuertes. Asumí que se trataba de una de esas horrendas pesadillas lúcidas, pero me sorprendió comprobar que podía moverme perfectamente. Me aproveché de esta situación para gritar y patalear con todas mis fuerzas. Debajo de mí se extendía una neblina gris y detuve mi lucha cuando me dí cuenta que aquello no era una neblina, sino que eran las nubes. Estaba volando a kilómetros del suelo. Entonces los gritos se convirtieron en llantos, juramentos y protestas. Me habían secuestrado.

Cuando llegamos a la nave espacial, todavía nadie había notado que estuviera allí. Las frías montañas estaban desoladas y la luna se veía amarilla y brillante. Me pareció que se burlaba de mí. Bajé lentamente y en círculos sobre la nave, como un buitre sobre la carroña, y aterricé sobre la blanca y lisa superficie. Los otros extraterrestres aterrizaron cerca, y el que me sujetaba me hizo dar media vuelta y me sonrió.

-Aquí serás feliz -prometió, con una voz muy humana.

Yo lo miré asustada y me quedé pensando en sus palabras, sin poder comprenderlas. Entonces me empujó. Caí en el oscuro vacío de lo que parecía un pozo sin fondo. Grité, y ví a aquella luna burlona centellear en el cielo mi último adiós.



¿Les gustó? ¿Creen que debería continuar y escribir una novela con esto? Lo voy a hacer de todos modos. En la próxima entrada les mostraré algunos extractos de mi primera novela.

"Far away, long ago..."


jueves, 22 de mayo de 2014

INSOMNIO

INSOMNIO



Soñar despierta es mucho mejor que dormir


Yo no duermo mucho. Mis horas de sueño oscilan entre 3 y 7 horas diarias como máximo. Lo usual son 5 horas, y media hora de remolear en la cama con mis gatos. Sí, no hay nada más divertido que negarse a despertar y quedarte tirada en la cama con los ojos cerrados y totalmente consciente de tu alrededor. Me toma mucho trabajo dormirme, pero cuando lo logro, un terremoto me sirve de arrullo (eso literalmente sucedió una vez). Aún así, este estado de piedra dura poco y a las 7 de la mañana mis gatitos comienzan a exigir ser alimentados y no hay forma de decirles que no a sus majestades. Finalmente acabo por levantarme. Es imposible para mí dormir de más. 

Después de mucho pensarlo he llegado a la conclusión de que mi insomnio se debe a mi costumbre de soñar despierta. Yo no puedo apagar mi cerebro y dejar de pensar, y cuando no hay nada concreto en lo qué pensar, fantaseo. Eso es mucho más común de lo que yo creía (así es, no soy nada extraordinaria). Resulta que los seres humanos pasamos el 75% de nuestro tiempo despiertos fantaseando. ¿Hermoso, no? Significa que la mayor parte de nuestra vida transcurre entre sueños. Así que nuestra percepción de la realidad es muuuucho más subjetiva de lo que nos gustaría admitir.

El problema conmigo es que cuando se apaga el cielo y es hora de dormir, mi mente se niega a abandonar esas fantasías. En serio, lo intento con fuerza, pero no, simplemente mi imaginación se niega a descansar. 

A veces fantaseo con conversaciones que tengo con un público no específico. Como no me gustan los temas polémicos (mi lema es "de política, de religión y de fútbol NO se habla, JAMÁS) suelo tener largas conversaciones conmigo misma. Si alguna vez me ven muy seria y moviendo los labios como borracha, sepan que estoy teniendo un interesantísimo debate conmigo mismo acerca del calentamiento global, las políticas del presidente Santos, la nueva película de Godzilla, el aborto o cualquier otro tema del cual no estoy dispuesta a conversar con nadie.

PERO el 80% del tiempo estoy fantaseando con una larga saga que llevo imaginando desde los 12 años. Es un poco vergonzoso admitirlo, pero a esa edad yo no tenía ningún amigo y veía mucho anime, así que me inventé un montón de personajes imaginarios (con poderes sobrenaturales y apariencias extrañas, así, bien manga-otaku-friki) y en los momentos de soledad interactuaba con ellos en mi mente. Usualmente me imaginaba que venían a rescatarme, ya fuera de una persona que me estaba molestando o de una situación triste o estresante. Sin embargo, poco a poco esos personajes y sus historias se fueron volviendo más complejas y cada vez se sentían más reales. Se supone que los amigos imaginarios se van cuando creces, pero los míos siguen allí. Ellos actúan de acuerdo con mis emociones. Si estoy enfadada, amenazan con destruir el planeta entero. Si estoy feliz, sonríen, bromean y me llevan a mis lugares favoritos. Si estoy triste, prometen llevarme a un lugar mejor donde todo se hará de acuerdo a mi gusto. Y así sucesivamente. Lo sé, suena muy solitario, pero la realidad no me gusta lo suficiente y prefiero tener amigos así. Es egoísta, porque yo los controlo a mi antojo. Probablemente no debería considerar eso "amistad". Probablemente no debería querer compañeros a los cuales pueda manejar como títeres. Pero la "gente de verdad" me ha decepcionado muchas veces. Prefiero jugar este juego en el que yo misma pongo todas las reglas.

Pero ¡hey! Sí tengo algunos amigos de verdad y son geniales. No obstante ellos no pueden estar conmigo todo el tiempo (es lo malo de la "gente de verdad", no puedes invocarlos cuando quieras).

Siempre he querido escribir las cosas que imagino, así que voy a probarlo. ¿Quieren saber qué es esa historia que llevo 8 años construyendo? ¿Quieren saber en qué va la extraña saga? ¡Lean la próxima entrada!

"Y el riachuelo, me podría contar del mundo aquel, que siempre he de buscar. ¿Quién pudiera algún día vivir las maravillas que soñé feliz?"


martes, 20 de mayo de 2014

VÉRTIGO

VÉRTIGO


¡Ciao!


Un día, cuando tenía 5 años, se subió al bus un punkero con pelo verde en puntas, oberol con suspensores, camiseta negra, collar de púas, pantalón bombacho y roto, botas de combate. Toda la venia. En cuanto se subió, todos lo miramos escandalizados y con miedo, como si hubiera hecho o dicho algo peligroso. Pero él tan sólo se sentó, preguntó a un pasajero dónde tenía que bajarse para llegar a su destino y luego se quedó en su parada. Cuando se fue yo le pregunté a mi madre: "mami ¿por qué es así ese señor?" No recuerdo qué fue lo que me respondió, pero lo que me pregunto ahora es ¿por qué tuvimos miedo si él no hizo nada malo? Por eso escribí este texto:

Entre nosotros y nuestros más locos sueños se interpone un gran abismo. Allí no hay nada, y donde no hay nada, cunde la incertidumbre, el desasosiego, el terror. Un precario puente sin pasamanos se tiende entre los dos extremos de la gran grieta y si lo tomamos, no tendremos más soporte que aquellas temblorosas tablas de madera bajo nuestros pies.

Lo que adoro de las modas alternativas es que no fuerzan a nadie a usarlas. La moda convencional mueve al mundo con una sorprendente facilidad. El poder de los diseñadores occidentales y la influencia de los medios hacen que la gente cambie su forma de vestir y sus conceptos de qué es “normal” o bonito con cada telenovela, grupo musical o colección de “marca” que sale al mercado. Las modas alternativas, sin embargo, nacen en pequeños talleres de costura, de los sueños de anónimos artistas que esperan a que alguien, alguna vez, en alguna parte, se identifique con sus obras y las use con orgullo. Los usuarios compran esta ropa porque su corazón se ha inclinado irresistiblemente a ello. Muchas veces las personas renuncian a cosas que les encantan porque “están pasadas de moda”, o utilizan otras que odian o no les quedan bien porque “es lo que se está usando”. Pero aquellos que usamos modas alternativas difícilmente pensaríamos así. Las ideas de los demás sobre lo que DEBE o NO DEBE usarse prácticamente nos son indiferentes. Sólo queremos expresarnos con libertad y lo hacemos por medio de nuestra apariencia. Queremos que nuestro estilo de vida impregne cada aspecto de nosotros mismos, incluso la ropa. Por eso somos así, un poco más independientes de lo permitido.

Hay quienes jamás se atreven a poner pie en el puente colgante. Renuncian antes de comenzar y se establecen de su lado del abismo, dándole la espalda a lo que hay en la otra orilla. Construyen casas y viven en ellas. Y tienen un buen día, siempre igual al día anterior. Y tienen una buena vida y son felices, porque no tienen el corazón soñador para suspirar por aquello que encuentran inalcanzable. Puede que sean éstos los más sabios.

Me acabo de convertir en Lolita y ahora me pregunto ¿por qué no lo hice antes? Puede que haya sido la falta de confianza en mi misma, la falta de información sobre la moda, o simplemente la idea equivocada (y francamente racista) de que “así son los japoneses, yo no soy japonesa así que no puedo usar eso”. Creo que fue una mezcla de las tres. Conozco el Lolita hace unos 8 años al menos de vista, pero sólo me animé a investigarlo de verdad hace unos seis meses. A decir verdad, de adolescente era muy insegura. Años de bullying en el colegio y en la calle me tenían convencida de que era fea y tonta y no valía nada. Ahora me siento un poco boba al recordarlo y hasta me río de ello, pero en ese entonces yo no sabía cómo funciona la mente de las personas y en especial la de los niños. Tuve el Lolita frente a mí muchas veces sin darme cuenta: vi a Mana-sama en los vídeos de Malice Mizer, vi la Gothic & Lolita Bible en internet, leí artículos sobre el Lolita en algunas revistas, vi Lolitas en vivo y en directo en convenciones de anime. Las señales estaban por todas partes pero yo nunca les presté atención. Tal vez porque creía que algo tan hermoso y único no podía ser para mí. Yo sólo quería dejar de oír burlas sobre mi apariencia, y esos pomposos vestidos parecían la manera perfecta de provocar las risas. Por otra parte, en aquella época yo estaba convencida de que Japón era un paraíso mágico y tolerante donde todos tenían permiso para ser originales y nadie se burlaba ni criticaba a los demás. En parte era por eso que amaba tanto Japón y tenía idealizado todo aquello que venía de allá. Claro, ahora sé que me equivocaba.

Lo que me impulsó definitivamente a usar el estilo fue una mezcla de leer los inspiradores escritos de Novala Takemoto y ver las fotografías de Lolitas occidentales vistiendo orgullosamente sus atuendos en la calle. Yo conocía el nombre de la moda y un día, a los 19 años, un llamado del destino me hizo buscar “estilo Lolita Colombia” en internet. Fue una revelación. Mis ojos se abrieron y me di cuenta de algo que por muchos años ignoré: puede que ser diferente no esté bien visto, pero mucha gente quiere serlo y lo es. De repente me di cuenta de que ser distinto (en la apariencia o en el pensamiento) no era un pecado y que las convenciones sociales se podían romper. Seguí en mi búsqueda de información y tropecé con los escritos de Novala y la “oración de las Lolitas” (Gothic & Lolita Go World). Leer sobre aquella valiente rebeldía, aquella descarada belleza, me hizo pensar que todo era posible. En ese momento tuve una epifanía y finalmente caí en cuenta de que el Lolita estuvo allí todo el tiempo, agazapado en las sombras esperando el momento preciso para revelarse. Descubrí que ya tenía varios accesorios y pelucas que podía usar. En esa misma época cayó en mis manos suficiente dinero extra como para comprar un vestido Lolita de verdad. Poco después me regalaron una blusa perfecta para usar con el vestido, compré unos zapatos que combinaban y encontré, sin estarlo buscando, un accesorio de pelo. Fue como si el universo confabulara  para que yo me hiciera una Lolita. Me pregunto si a alguien más le ha pasado esto o se ha sentido igual que yo. Gothic Lolita, no es un estilo, es el destino.

Pero hay algunos que no pueden resistirse al intenso brillo de la llave y abren la puerta prohibida, son los que saben que tras la aterradora oscuridad del agujero del conejo, se esconde el país de las maravillas. Esos no pueden dejar de soñar. Viven como los demás tan sólo un tiempo, pero eventualmente el puente los llama y ellos acuden. El canto de la libertad los seduce implacablemente. Colocan los pies sobre los peldaños de madera y avanzan lo mejor que pueden.

Al darme cuenta de lo tontas que habían sido mis razones para no acercarme al estilo Lolita, comencé a comprender cómo lo veían las demás personas. Usando Lolita en la calle he obtenido varias reacciones: desde gente diciéndome que me veo lindísima, como una princesa o una muñeca, hasta los que me preguntan de qué es mi disfraz y me esquivan por la calle con una sonrisa burlona en los labios. Me he preguntado qué pasaría por las mentes de estas personas y por las de otras sobre las que he leído, que tratan mal a las Lolitas sin tener ninguna objeción válida contra ellas (ya sea moral o intelectual). Si lo pensamos, el Lolita realmente cumple muchas de las convenciones sociales de occidente acerca de cómo deben verse las mujeres: es lindo, femenino, recatado, elegante, inocente, sofisticado. Y aún así creo que si saliéramos a la calle con pantalones rotos, botas de combate y top ombliguero no nos criticarían tanto como lo hacen cuando usamos Lolita. ¿Qué será?

Recuerdo que por algún lado, navegando en internet, leí acerca de un cuarto a prueba de sonido en el que hay tanto silencio que a los pocos segundos de entrar las personas comienzan a ponerse ansiosas y a alucinar, y no soportan ni diez minutos adentro. ¿Será porque se sienten solos sin “la voz” externa de otros que los guíen? ¿Será porque temen oír “la voz” que desde su interior les exige satisfacer unos deseos inconfesables? Yo lo llamaría “miedo al vacío”.

En una clase de la universidad veíamos una película en la que un psicoanalista ruso hablaba sobre la realidad y el miedo. El hombre explicaba que la realidad es una ilusión construída a base de convenciones sociales, y que para nosotros como seres humanos, aquello que es distinto a lo establecido rompe con la realidad y amenaza nuestra existencia. ¡He ahí la respuesta! La gente simplemente entra en pánico al ver algo totalmente nuevo y transgresor de sus ideas de lo “normal”. Se encuentran con un “vacío” abrumador.

Hay una razón por la cual las ancianas, los niños pequeños y las mujeres de edad usualmente adoran el Lolita: ellos tienen el punto de referencia para comprenderlo. A las mujeres de edad les recuerda a los años 60’s, cuando se usaban vestidos largos con petticoats para darle un coqueto Va Va Voom a las faldas, y los niños y niñas ven hecha realidad la fantasía de los cuentos de hadas. El resto de la gente, sin embargo, se enfrenta de golpe y sin previo aviso a algo que desconoce totalmente. “¿Vestidos largos? ¿Faldas voluminosas? ¿De qué planeta viene eso?” se preguntan. Ellos jamás han visto nada distinto a los pantalones ajustados, a los shorts, a los bikinis, a las minifaldas, a los vestidos cortos de las presentadores de farándula. Al no encontrar ninguna referencia para comprender lo que ven, se sienten inconscientemente aterrorizados frente a ese “error en la Matrix”. Para mantener su paz mental y reestablecer el orden social, buscan a toda costa negar la existencia de aquella amenaza llamándolo “disfraz”, o incluso intentan destruírlo por medio de la burla y los insultos. Y esto no sólo aplica a la moda Lolita o a otros estilos de vestir, sino también a modos de pensar y a estilos de vida alternativos. Tal vez sea pretencioso dividir a la gente entre “los que tomarían la píldora azul” y “los que tomarían la píldora roja” pero me veo tentada a usar esta analogía. O tal vez esta otra: La sociedad funciona como un gran organismo en el que (supuestamente) todo comparte el mismo ADN. Aquello que tenga una configuración diferente a la establecida se considerará una amenaza y el “cuerpo extraño” será atacado. El sistema inmune es maravilloso y nos protege del peligro, pero a veces es tan estricto que rechaza incluso las medicinas que el organismo necesita. Es un mecanismo de defensa, es la naturaleza humana, es perfectamente comprensible.

Los que esperan en la seguridad de la tierra les gritan a sus espaldas. Los llaman locos, subnormales. Desean que vuelvan porque temen verlos llegar al otro lado, fuera de su alcance. Les lanzan piedras, balancean el puente con ahínco, pero los aventureros miran atrás como diciendo “yo jamás volveré”.

Sin embargo, creo yo (ingenuamente acaso) que ya es tiempo de que aprendamos que existen otras culturas diferentes a la nuestra, otros estilos de vida, otras formas de ver el mundo y de expresarse, diferentes a aquellas que normalmente vemos entre nuestros amigos y familiares. Hace poco un profesor contó en clase que una conocida de una reserva indígena se cambia sus ropas tradicionales y se “disfraza” de citadina cada vez que viene a trabajar a la ciudad. Lo hace porque si no la gente la mira raro y le dice cosas desagradables. Yo me pregunto ¿y por qué? ¿No deberíamos haber madurado ya como para aceptar que hay gente que simplemente viste distinto? ¿No debería ser capaz una persona de enorgullecerse de todos los aspectos de su cultura donde quiera que esté? ¿De modo que la individualidad está prohibida?

 Ellos se afianzan a los recuerdos de sus momentos felices y a las pocas cosas que aún aman del mundo que dejan atrás. Hacen equilibrio con un parasol colmado de pájaros y de flores. No necesitan más percha ni más soporte que esto y su irresistible lujuria por lo distinto. Su familia y amigos exclaman tímidamente palabras de apoyo. Algunos callan, observándolos desde lejos, admirando la valentía de quienes afrontan el terror de aquel vacío indomable. El abismo sopla desde sus profundidades y el viento silba furiosamente. El puente se balancea y algunos se detienen por un momento, tiemblan, dudan, dan un paso atrás. Pero siempre vuelven a intentarlo, porque para ellos no hay mayor vacío que el de la tranquila monotonía de la seguridad.

En las instituciones, en las fiestas y en los trabajos suele haber un estricto código de vestimenta, pero resulta que las sociedades también tienen un código de vestimenta implícito y secreto para la calle y los lugares públicos. Por ejemplo, si usas cabello decolorado, maquillaje negro y ropa oscura, la gente seguramente asumirá que eres un drogadicto o un bandido. Simplemente porque debe haber algo raro o malo contigo para que ignores la norma no dicha de que todos debemos vernos iguales. Parece algo tonto y superficial (la gente piensa eso de la moda), pero ¿no es verdad que el primer acto de independencia de los niños es vestirse solos? ¿No llega un momento en el que nos cansamos de la tiranía de los zapatos y los lanzamos por los aires? Después de meses y hasta años de subir dócilmente los bracitos para que nos encajen una camiseta que pica, ¿no queremos de repente escoger nuestra propia ropa? Y es que así, con algo tan frívolo como el modo de vestirse, comienzan la libertad y la madurez. Yo me pregunto en qué momento de la vida perdemos ese impulso libertador y volvemos a someternos a que nos vistan los demás a su gusto.

Muchos renuncian y regresan, cansados del largo viaje que parece no tener fin. Pero otros se sostienen, porque saben que no están solos. Hay otros como ellos entregados a la misma aventura. Intercambian miradas cómplices, extienden pulgares en alto y sonríen con empatía. Cada cual tiene su propio sueño, su propio deseo, y puede que todos sean diferentes. Cada cual imagina lo que habrá del otro lado. Cada cual toma, a su propio tiempo, su propio camino para llegar.

Por supuesto, no hay que asumir cosas de la gente por la ropa que viste. Si nos encontramos a alguien usando “los últimos” tenis, “las últimas” gafas, “los últimos” pantalones, “la última” camiseta y hasta “los últimos” calzoncillos probablemente asumiremos que aquella pobre víctima de la moda no tiene una pizca de originalidad. Pero realmente hay gente a la que le gusta lo común y es feliz viviendo en la seguridad de las normas y las convenciones. Y la felicidad es invaluable, no deberíamos despreciarla sólo porque no entendemos de dónde proviene. Pero algunos de nosotros no nos sentimos satisfechos sólo con lo convencional. Claro que compartimos muchas cosas con aquellos que viven a nuestro alrededor, claro que los apreciamos y los queremos. Pero no a todos nos llenan las mismas cosas. Algunos queremos más porque soñamos con el mundo que se ve a través del espejo, porque nos seducen los monstruos que viven bajo la cama.


Y así, continúan, contra todo, contra el viento, contra el implacable NO, contra el temor, porque saben que vivir de otra manera sería insoportable. Saben que no hay nada para ellos en las calmas orillas de la normalidad. Y así, sin pretensiones ni remordimientos, remontan los peligros y recorren su camino, seguidos de muchos otros; fieles compañeros que también saben soñar.



Gracias por leer. Tengo algunas preguntas para mis lectores: ¿les está gustando el blog? ¿Qué temas les gustaría que publicara o que ampliara? ¿Quieren un artículo sobre el Lolita? ¿Quieren fotos mías usando Lolita? ¿Quieren que publique mis cuentos o algunas canciones? ¿Está bien que publique una entrada nueva todos los días? ¿Estoy haciendo demasiadas preguntas?

"'Cause sometimes when you loose your way is really just as when. Because you find yourself, that's when you find yourself."


MINECRAFT

MINECRAFT


¡Hello!


Buen día. Ya que estoy empezando este blog quiero comenzar por contar algunas cosas sobre mí. Ayer hablé sobre el Lolita, hoy hablaré sobre mi casa y sus alrededores.

Tal vez se hayan preguntado acerca de cómo es mi casa. Claro, como nunca la han visto. Para explicarlo mejor haré una analogía con un juego que me gusta: Minecraft. Si no lo han jugado, remítanse a Google por favor, y si les da pereza, les diré que simplemente es un juego en 3D que parece de 2D y en el que todo está hecho de cubitos de diferentes materiales, incluso los personajes. Hay animales, montañas, ríos, mares, árboles, bosques, selvas, aldeas, de todo. Pero con cubitos pixelados. El juego va de sobrevivir porque por la noche salen unos monstruos tan pintorescos como peligrosos.

A partir de ahora fingiré que ya saben todo lo que hay que saber sobre el juego y que lo han jugado ya. ¿No lo han hecho? Me vale.

 Mi casa es como un refugio de Minecraft, del tipo que uno construye en el segundo día, cavando en una colina con ayuda de una pica de madera. Y luego de unos cuantos días le pones antorchas cerca del techo y te construyes unos mueblecitos. Y a los diez días ya has conseguido algunos materiales y le haces un horrendo segundo piso usando toda la piedra y la madera que tienes, dando a luz a una horrible combinación de materiales y colores. Y encima te quedan agujeros porque se te acaban los cubitos de piedra, así que rellenas con los de madera pero esos también se acaban. Y la escalera es vertical así que es una pesadilla subir y bajar. Bueno, así es mi casa. Si entraran a pensarían que alguien excavó un agujero en una colina (vivo en una colina) y que luego le pegó cables de electricidad y bombillos al techo. Y el segundo piso efectivamente está hecho de madera y piedra y tiene dos grandes agujeros como si se les hubiera acabado el material o como si me hubiera estallado un creeper justo en la puerta. Los únicos dos agujeros pequeños son las ventanas, unos rectángulos de 40 x 80 centímetros. Claro, para que no se metan las arañas -o como les dicen fuera de Minecraft, ladrones-, pues las arañas no caben en espacios de sólo 1 cubito. Lo cual es inútil habiendo un enorme hueco en la pared que prácticamente da a la calle.


Y lo más encantador de todo son los "monstruos" que la rodean. Hay mucha gente muy agradable, pero por la noche salen los esqueletos, las arañas, los  zombies. Endermen no hay, pero vaya que no los necesitamos. Los esqueletos de Minecraft son flacuchos, se esconden bajo los árboles y tiran flechas, los de mi barrio son igual de flacuchos y también se esconden, pero detrás de los postes de luz. Oh, y créanme que lo que disparan no son flechas. Cada vez que salgo de mi pequeño refugio debo tener cuidado de buscarlos detrás de los postes para saber si es seguro. Nadie quiere una "flecha" por la espalda. Los zombies tumba-puertas existían en los noventas pero los esqueletos los eliminaron. Muchas gracias. Ahora sólo falta algo que elimine a los esqueletos y que sea "menos peor" que estos.

Aún así, esa casita destartalada es mi pequeño refugio, donde vivo con mis gatitos, entro a internet, hago la comida, veo películas y me visto de lolita. Puede que no sea el perfecto refugio loli, pero ey, Momoko no necesita un palacio para tener su pequeño y hermoso mundo. Además, mi familia pone mucho amor y empeño en arreglarme la casa cada vez que tengo problemas y poco a poco están haciendo algunas mejoras. Eso lo agradezco.



"In the lake you will find me behind your house, behind your house."

lunes, 19 de mayo de 2014

SONREÍR Y CANTAR

HEART CHOCOLATE SWEET BISCUIT

¡Hola!


Bienvenidos a mi blog. Decidí abrir esto porque todas mis amigas estaban blogueando y yo quería estar a la moda... Bueno, la verdad es que hace tiempo que quería un blog. Siento que tengo muuucho que decir y que publicar (mis cuentos, mis ensayos, mis fotos) y también que necesito un lugar en el cual dar mi opinión libremente. Bueno, siendo mío el blog, me estoy a gusto para abrirme y también para dejarle saber a mis amigos más cercanos (y a todos los interesados) lo que estoy haciendo.

El primer tema del que voy a hablar es sobre mi relación con el Lolita. Por si no lo saben, el Lolita es una moda japonesa inspirada en los atuendos aristocráticos europeos de los siglos XVII y XVIII y en la moda estadounidense de los 50's y 60's. Este estilo me encanta, y hace poco llegó a mi casa un paquete que contenía mi segundo ítem lolita: una falda de Bodyline. El print (la impresión en la tela) de la falda dice "heart chocolate * sweet biscuit". Es una falda preciosa, la amo y me siento como una auténtica amaloli cuando la uso. Entonces ¿por qué sentí un retorcijón en el estómago cuando pensé en salir a la calle usándola?

Esta moda me fascina en verdad, y me cambió de muchas maneras. Siento que tengo más confianza, que soy más tolerante, más positiva y que ahora me preocupo más por mi apariencia y por cuidar de mí misma. Pero también tengo que admitir que siento miedo. Cada vez que voy a salir de Lolita me da un extraño mareo y siento un vacío en el estómago. Cuando miro al espejo sólo siento amor por mí misma, pero sé que cuando salga seré el blanco de todas las miradas y que tendré que enfrentar burlas y críticas. No sería la primera vez que soy maltratada. Sufrí bullying por muchos años cuando era pequeña. Ahora soy más fuerte, pero el miedo persiste.

Aún así, en cuanto salgo de mi casa vestida de Lolita, comienzo a sonreír y cantar y todos mis temores se disipan. Las burlas y los comentarios malintencionados se vuelven un rumor ajeno a mí y muchas veces no caigo en cuenta de que se estaban burlando de mí hasta que ya estoy muy lejos. Así es pues, que realmente el lolita me ha cambiado. Hubo un tiempo en el que corría a mi casa llorando como una estúpida si alguien me trataba mal en la calle. Ahora por fin puedo sonreír y cantar. Porque ya no me importa.

"Sonreír y cantar, vivirás rebosante de juventud al saber, sonreír y cantar."