domingo, 25 de mayo de 2014

MODA

MODA


Tener conocimiento de que alguien, a quien se considera superior intelectual y moralmente, piensa como uno, produce cierto regusto interior. Lo que no quiere decir que dicho pensamiento sea verdadero y que se ajuste a lo real. El asunto es tener la posibilidad de coincidir con el otro. Pues la gente acepta de muy buena gana que los demás sean como uno. Ya no tanto que sean distintos. Sin olvidar que el reconocimiento o negación de la diferencia ajena repercute en la afirmación de la propia personalidad, o, por lo menos, es un mecanismo psicológico de autoafirmación tanto en clave individual como colectiva.

Los procesos de reconocimiento producen regocijo. Un regocijo que algunos llaman compañía y autoestima, viendo en ellas un reforzamiento de sus diferencias y un debilitamiento de su misantropía. A saber.

El gusto, en sí mismo, se trata de un mecanismo psicológico reaccionario y conservador. El gusto siempre está a la defensiva: "Me gusta a mí, y vale". Y rara será la ocasión que no se doblegue la racionalidad para justificar lo que nos dicte el gusto.


¿Por qué decidí volverme Lolita? Puede que se pregunten. La respuesta es muy sencilla: porque me dio la real gana.

Temo que mis entradas pasadas puedan darles la impresión de que soy una rebelde, de que me creo "revolucionaria" y que espero que mi forma de vestir cambie el mundo de alguna forma. No es así. No me visto Lolita simplemente por ser diferente o alternativa. Hay muchas modas altenativas que no me gustan. No se trata de los demás, de la impresión que pueda causar, de las vidas que pueda tocar. Se trata de mí. Siempre es lindo poder identificarte con otros y compartir algo con ellos, pero incluso si me visto así para "expresarme", lo principal sigue siendo mi propia satisfacción. Lo mismo pasa con este blog. Lo escribo más para mí misma que para los demás. Si las pocas (pero muy importantes para mí) personas que lo leen dejaran de hacerlo, yo seguiría escribiendo. Esto me gusta. Punto.

Me parece que la gente tiene mucha ansiedad por rebelarse contra algo. Cualquier cosa que hacen la reducen a "porque estoy en contra de..." Es decir, se afirman a sí mismos negando a los otros. Eso me parece bastante negativo. No me gustaría vivir en función de lo que odio, de lo que evito, de lo que desprecio, etc. Prefiero vivir en función de lo que me gusta. Lo que no me agrada simplemente lo ignoro.

No me siento privada, maltratada o esclavizada (menos libre) por ser mujer, por ser mulata, por ser pobre o por ser Lolita. No me gusta estar buscando víctimas y culpables. Yo creo que todo el mundo sufre: todo el mundo es discriminado, todo el mundo tiene complejos, a todos nos hicieron bullying alguna vez, a todos nos robaron, todos sufrimos alguna injusticia. Nuestras desgracias nos hacen IGUALES. Así que nada de "es que las minorías", "es que pobrecitos", "es que a nosotros siempre nos hacen", "es que a ellos siempre los ignoran" y bla, bla bla. Yo no usaría mi condición para inspirar lástima o pedir favores especiales. Creo que estoy en capacidad de librar mis propias batallas y conseguir lo que quiero por mi cuenta. Si recibo ayuda, será de mi familia y amigos cercanos, pero no iré por la vida exigiéndole a la sociedad o al gobierno o al mundo que me den lo que quiero.

En cuanto a la libertad y las imposiciones sociales, para mí es muy sencillo acatar las normas que me gustan e ignorar las que no me parecen razonables. Mi límite son las libertades personales. Si es algo personal, es decir, algo que sólo me afecta a mí misma, entonces YO y sólo YO tengo voz y voto. Si son normas de convivencia puede que las siga más fácilmente, pero incluso en esos casos hago las cosas a mi manera. Por ejemplo: la norma social dice que hay que felicitar a la gente en su cumpleaños, pero yo no lo hago ni con mis amigos más queridos. ¿Por qué? En general, las fiestas como los cumpleaños, la navidad. la pascua y el halloween eran celebraciones religiosas que mezclaban paganismo y cristianismo, pero con el tiempo fueron reducidas a parrandas temáticas. Para mí no tienen significado. En resumen: no me da la regalada gana celebrar esas fiestas y me cago en el protocolo. Mis amigos saben que los quiero, y se los demuestro sin necesidad de recurrir a clichés como "feliz cumple". ¿Que hay que usar ropa sexy? Me da igual, yo me pongo lo que me gusta y se me ve bonito. ¿Que hay que salir a socializar? Al diablo. A mi me gusta estar todo el día en casa frente al computador. ¿Que hay que conseguir novio, tener hijos y casarse? *carcajada* ¿Y si no me da la gana?

No me malentiendan. Como ya dije, no es mi intención ser una rebelde. Es muy sencillo: si algo no me gusta, no lo hago y si algo me gusta, lo hago. Pero sí hay normas que me agradan y esas las obedezco. Hago la fila para el transporte público y no me coleo, soy respetuosa con los cajeros de los bancos, separo la basura (por si el reciclaje), voy a la iglesia, hago las tareas y no me copio ni hago trampas, etc. No estoy peleada con "la sociedad" o "el sistema", soy realista y no espero nada de él. En vez de decirles a otros cómo deben comportarse, yo prefiero predicar con el ejemplo y aplicar aquello en lo que creo. Sigo mis ideales e intento transformarme -YO, no a los demás- en la persona que creo que todos deberíamos ser. No espero cambiar al mundo. Tomo ESTE mundo que tenemos, con lo bueno y con lo malo, selecciono lo que me gusta y lo aprovecho. Lo que me disgusta, lo ignoro. Yo no estoy esperando que exista "un mundo mejor" para empezar a disfrutar la vida. Construyo mi mundo ideal con lo que tengo aquí y ahora, aunque sea poco. Y la MODA es sólo uno de los instrumentos que utilizo.

Claro, no puede negarse que da un poco de miedo saltarse las normas para seguir tus propias ideas, pero una vez empiezas a hacerlo se te vuelve costumbre y es cada vez más fácil.

Por último, un texto de Novala Takemoto, el bardo del lolita, que creo que expresa muy bien los pensamientos que acabo de plasmar aquí. No puedo dar crédito al traductor porque no se quién es, pero como disclaimer diré simplemente que no soy yo:


Finalmente, aceptado el destino de abrirse camino por la vida con grandes decepciones, el bebé piensa, si estás diciendo que voy a tener que vivir en este mundo chiflado, tengo mis propias ideas al respecto. No voy a montar un gran alboroto ahora, pero me tomaré la libertad de ignorar las leyes de la vida y de hacer lo que me de la real gana. Y la primera vez que un bebé ríe es cuando ha decidido hacer eso. Así que cuando veas a un bebé reír por primera vez, no te alegres con tanta facilidad. La mayoría de la gente, no obstante, al crecer olvida esa decisión. Y antes de que se den cuenta, ya están siguiendo todas las normas y convencionalismos que juraron ignorar. Pero existe una pequeña minoría de gente que no olvida la promesa que hizo cuando rió por primera vez. Y esas personas, ya causen dolor a sus padres, o sean condenados a la pobreza de por vida, o cualquier otra cosa, no tienen más remedio que seguir un estilo de vida Rococó hasta el fin de sus días.

Lolita se define como un tipo de moda, pero para mí, el Lolita va más allá y sirve como mi absolutamente personal política inquebrantable. Llevar una blusa con volantes, una falda sobre un enorme petticoat con fru fru y un headdress totalmente estrafalario, es mi señal de que me he consagrado al Rococó. Si no vistiese de este modo tan llamativo y bizarro, haría amigos y sería popular con los chicos... es lo que me dice la gente, y cuanto más lo dicen, más alimenta las llamas de mi pasión Lolita y refuerza mi resolución de ser una Lolita pase lo que pase.


"To say I do this for the people, I admit it's hardly true."


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