jueves, 29 de mayo de 2014

NIÑA BUENA

NIÑA BUENA

Princesa ♥ Muñeca


Si buscaran "niña buena" en una enciclopedia no verían a una niña rubia de gafas y braquets usando un moñito y un vestido rosa. Me verían a mí (usando un moñito y un vestido rosa). Pero lo que me hace una "niña buena" no es mi ropa. Yo me comporto muy bien en el sentido convencional. Verán: odio la calle, prefiero estar en mi casa todo el día, también soy callada y de pocos amigos, responsable, aseada, no tengo interés en los chicos, saco buenas calificaciones en la universidad, no dejo de asistir a la iglesia, leo mucho y en general visto con modestia. A pesar de mis tendencias a la ironía y al sarcasmo, mi gusto por la moda alternativa, mi mal genio y mi independencia, mi familia y amigos me ven con muy buenos ojos y me felicitan por ser como soy (la mayoría de las veces). Cuando me salto alguna regla o me pongo "rebelde", reaccionan como uno reaccionaría frente a un cachorrito que enseña los dientes. Los que me conocen me ven como alguien que no rompe un plato. Me han llamado "misteriosa", "seria", "callada", "muñeca", "bonita", "graciosa", "linda", "buena", "agradable", "nerd", "inteligente", "responsable", "diccionario", "enciclopedia", "traductor", etc. En fin, adjetivos muy bonitos pero que me otorgan una categoría de sujeto limpio e intocable. Me lo han dicho directamente. Que sería muy difícil que alguien se me acercara por su cuenta pues soy muy "seria" y tengo cara de "fuck off". No me molesta que me vean así. La idea de ser una muñequita perfecta encerrada en un globo de oro y cristal no es tan abominable. De hecho, encuentro belleza en esa soledad, esa independencia, esa cualidad de inmaculada. Si pudiera ser una princesa, sería aquella que está encerrada en la torre más alta de un castillo custodiado por un dragón. Sólo que yo no esperaría ser rescatada, sino que disfrutaría cada día en el castillo. El dragón sería mi mejor amigo. Por las tardes tomaría el té y observaría extasiada los atardeceres desde mi torre. Pasaría los días leyendo y las noches escribiendo a la luz de una lámpara. De vez en cuando oiría el golpeteo de los cascos de un caballo blanco acercándose, pero pronto desaparecería en el horizonte. Y pasaría los días encerrada, suspirando por las maravillas de las letras, el silencio y el fuego. No me importa si las "princesas" o las "muñecas" son clichés pasados de moda. Para mí no hay fantasía más perfecta que esa. No tengo necesidad de dejar de ser una niña buena.

Una doncella se mantiene fría como un panel de cristal que parece que podría romperse si se toca, encerrado en una cáscara dura para su protección y esa doncella, fuertemente aprisionada en una red de miel y mirándote ella sola, ¿no es linda? No hay necesidad de que te integres con la gente común. No pasa nada si la gente dice que eres una "niña arrogante" o "una niña triste". Pensar que no se puede comer por sí mismo y hacer amigos, eso es una cosa muy tonta. Ser magníficamente aristocrática como Madame Butterfly es una parte indispensable de ser una princesa independiente. 
Novala Takemoto

"Yo may be sweet girl."


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