domingo, 8 de junio de 2014

EL HOMBRE EN LA TERRAZA

EL HOMBRE EN LA TERRAZA


Este jueves mi abuelito salió al patio de noche y al voltear hacia el apartamento de mi tío, vio a un hombre sentado en la terraza. Asustado, llamó a mi abuelita para enseñárselo y ella también lo vio. Tocaron a la puerta de mi tío y lo despertaron para mostrarle, pero en el instante en el que mi abuela giró la cabeza, el hombre se esfumó. Al día siguiente mi abuelo llamó a mi mamá y mi tía a decirles que en la casa había un espíritu. Sin saber si aquel hombre misterioso era ángel o demonio, mis abuelos están preocupados. Están convencidos de que se trata de algo sobrenatural, a pesar de que la hermana de mi abuelo les dijo que ha encontrado colillas de cigarrillo en el techo.

Todas las mañanas mi tío me acusa de haber estado martillando a la madrugada, pero no soy yo. Otro día yo estaba en la oficina de mi tío con él y un amigo y los tres oímos los martillazos en la pared, pero a parte de nosotros sólo estaban en casa mis abuelos, que viven al lado, y ellos estaban viendo televisión. Fue extraño porque se escuchó justo en nuestra pared, unos ocho o siete martillazos, y se escuchan todas las noches sin razón aparente. Tampoco hay tuberías en esas paredes así que no puede tratarse de una cañería destartalada.

Hace muchos años, mientra tomábamos el desayuno, mi mamá me contó que la noche anterior había sentido que algo se le sentaba en el pecho y la ahorcaba. Ella no podía respirar bien ni moverse y oía susurros confusos en el oído. Intentó gritar, pero durante varios minutos estuvo atrapada en ese aterrorizante estado de impotencia.

Cuando tenía doce años, siempre me aparecían granos de arroz cocinado al final del chocolate. Esto sucedía sin importar lo que yo hiciera, sin importar que cambiara el chocolate, que limpiara muy bien la olla y el vaso, que cambiara la olla y el vaso, que revisáramos bien tanto el chocolate como la vajilla y las ollas. Siempre había arroz al fondo del vaso. Mi hermana no me creía, y un día le mostré. La olla estaba limpia, el chocolate en polvo también, puse a cocinar el chocolate y me serví en una taza. Al terminar la bebida, había granos de arroz cocido en el fondo, en la olla del chocolate no había nada.

A mí siempre me ha parecido que hay una gran diferencia entre ser religioso y ser supersticioso. Una cosa en creer en Dios y otra cosa en ver la cara de Jesús en cualquier mancha de moho de la pared. También me irrita un poco cuando la gente inventa historias de fantasmas cuando podrían simplemente buscar una explicación lógica. Sé que es divertido imaginar que el mundo es más de lo que aparenta. Las mitologías y las leyendas son entretenidas y todos hemos disfrutado contando y oyendo tontas historias de espantos y apariciones. Sin embargo, siempre es preferible buscar una explicación racional y natural a los acontecimientos extraños a vivir atemorizados por un fantasma. El hombre en la terraza bien podría ser un tipo que se sube allí a fumar, lo que le pasó a mi mamá fue que tuvo una pesadilla vívida, y los martillazos y el arroz en el chocolate... Bueno, para esos no se me ocurre nada. Pero alguna explicación debe haber ¿no?

"I'm tremblin', yeah, you got me shakin'."



1 comentario:

  1. "Una cosa en creer en Dios y otra cosa en ver la cara de Jesús en cualquier mancha de moho de la pared"

    Eso me da mucha risa, cuando enterramos a la abuelita cayó un pedazo de bolsa de la vela encima del cemento que cubría el rosado ataúd, "ES LA VIRGEN" gritaron mis tías, y comenzaron a tomarle fotos...

    xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Rayos xDDDD


    Mi familia también tiene un historial de cosas "inexplicables" muy interesante, tanto para escribir un libro como el de Lolita Robles de Mora, "Leyendas del Táchira" en nuestro caso sería "Leyendas de la Familia de Asgrod"...

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