lunes, 28 de julio de 2014

COSAS QUE ADMIRO

COSAS QUE ADMIRO


Ya he hablado de las actitudes que me irritan pero es hora de hablar de las que me provocan respeto. Pensando en el tipo de persona en quien me gustaría convertirme, llegué a la conclusión de que la gente que más admiro es a la gente que tiene que vivir con grandes dificultades y a los que tienen éxito en lo que se proponen.

  • Admiro a los expertos. A la gente que escoge una carrera (artística, científica o de cualquier tipo) y la sigue hasta llegar a un nivel profesional y saber todo lo que hay que saber en la materia.
  • Admiro a los ricos. A la gente que se ha hecho rica por sus propios medios o a los que han sabido administrar bienes heredados para mantener sus fortunas. Por supuesto, estoy pensando solo en enriquecimiento lícito (por medio de inventos, venta de productos, fabricación de herramientas, etc).
  • Admiro a las personas que trabajan. Ganar dinero legalmente, así no te hagas rico con ello, ya es un gran logro desde mi punto de vista. Y entre más dinero ganes y más satisfactorio sea tu trabajo para tí mismo, más admirable es. También admiro especialmente a los que trabajan en algo que va a dejar huella en la historia o que va a cambiar para bien la vida de otras personas.
  • Admiro a los que tienen éxito en las relaciones de pareja. Cualquier persona que sea capaz de llevar una relación amorosa de forma madura, obteniendo felicidad y llevándola hasta donde tenga que llegar para entonces terminarla en buenos términos y de una forma conveniente para ambos, tiene mi admiración. Precisamente por lo improbable y difícil que es conseguirlo.
  • Admiro a los que tienen que lidiar día a día con enfermedades, ya sean las propias o las de algún familiar.
  • Admiro a la gente que es muy buena para las artes, los deportes o las ciencias.
  • Admiro a la gente que es muy buena para los juegos de vídeo.
  • Admiro a los modelos.
  • Admiro a los diseñadores de modas.
  • Admiro a los escritores.
  • Admiro a los misioneros.
  • Admiro a los físicos.
  • Admiro a los inventores.
  • Admiro a los actores.
  • Admiro a los cocineros.
  • Admiro a los políglotas.
  • Admiro a los que aprenden rápido y no olvidan lo aprendido.
  • Admiro a los que no son perezosos y siempre terminan lo que empiezan.
  • Admiro a los que disfrutan su dinero. Hay gente que se gasta toda el sueldo pagando la renta, la comida y unas cervezas para el fin de semana y jamás ahorran para darse un gusto grande para ellos mismos. Eso está mal. Incluso si uno gana poco debería dedicarse un porcentaje a sí mismo para consentirse con algún lujo fuera de lo ordinario. De otra forma sólo estás trabajando por trabajar, estás sobreviviendo pero no viviendo. La gente que es capaz de gozar su dinero tiene toda mi admiración, en especial si no ganan mucho o si les costó mucho trabajo llegar a donde están y ganar el dinero que ganan.
  • Admiro a la gente que se mantiene estable en una buena situación. Los que consiguen un buen trabajo y lo hacen bien y lo mantienen por décadas. Los que triunfan en el medio artístico y continúan siendo estrellas durante la mitad o más de su vida. Ese tipo de personas, aunque a veces la estabilidad es más cuestión de suerte que de esfuerzo o de ganas. Todo el mundo quisiera estar bien siempre.
En resumen, admiro a todas las personas que son capaces de lo que yo no he sido capaz. Ninguna de las cosas listadas puede aplicarse a mí, excepto tal vez la de disfrutar el dinero (yo no tengo obligaciones así que casi todo mi dinero lo gasto en ropa, comida y salidas). El resto son cosas que me gustaría ser o hacer algún día. Sé que depende de mí, eso es precisamente lo que me asusta.

"I look up to you, because you let me down."


domingo, 27 de julio de 2014

LA CAUSA

LA CAUSA


Últimamente todo el mundo está en busca de una causa que apoyar. Con el auge del activismo la gente joven ha comenzado a pensar que no eres una persona completa a menos que defiendas alguna causa. Pasan rápidamente sus ojos por algunas páginas de internet, se dejan influenciar por sus amigos y bien pronto se deciden por algunas de las causas de moda, se declaran pro-esto o anti-aquello (o ambos) y comienzan a invadir las redes sociales y los chats con protestas y propaganda.

Cuando yo era joven e influenciable admiraba mucho a la gente popular -y falsa- que abundaba en las redes sociales pregonando con aires de superioridad moral que ellos eran más auténticos, inteligentes y buenos que nadie. Deseaba ser como ellos. Afortunadamente nunca me declaré "emo", "oshare", "punk", "scene" ni ninguna de las cosas que la gente de entonces (2004-2008) consideraba "cool". Sin embargo sí llegué a imitar algunas de sus costumbres, como subir a las redes fotos de chicas emo o scene, muñecos góticos con frases cursis y pesimistas y algunas expresiones de moda ("soy bipolar", "soy loca", "100% original, no copies"). También escribía Azzy kOmO ezztúPPPida y copiaba y pegaba ridículas "firmas" de caracteres en metroflog. Con el tiempo comprendí que todo eso no era más que un concurso de popularidad entre un montón de niños bobos y mimados y, avergonzada, me retiré. Pero hubo un tiempo en el que me creí feminista (aunque nunca lo dije) y solo porque parecía que toda mujer inteligente y ética debía serlo. Hoy por hoy no creo en las causas, en la política, ni en el activismo. Lo era entonces y lo sigue siendo: solo un concurso de popularidad en el que los más populares reinan y los que no piensan como ellos son ridiculizados, invisibilizados, ignorados y hasta atacados. Muchos "activistas" en realidad son violentos y rebeldes y no intentan cambiar el corazón de las personas con razonamientos inteligentes sino que se pelean por poder político o social para obligar a los demás a hacer y ser como ellos lo desean. ¿Y los que no estén de acuerdo con los cambios? Son daño colateral. Su forma de pensar es minoritaria o anticuada, lo que "prueba" que están equivocados así que sus creencias y costumbres ya no importan. Pero yo pienso que incluso si tu visión de cómo debería ser el mundo es la correcta no deberías imponérsela a los demás, simplemente porque es contraproducente. Si obligas a la gente a hacer algo (incluso si es lo correcto), esta se rebelará sólo por el placer de llevar la contraria. Las cosas a la fuerza funcionan, pero solo por un tiempo y después el castillo de naipes se desmorona. Los que luchan activamente contra el sistema con frecuencia sólo terminan imponiendo otro sistema igual de deficiente. Abren un agujero para tapar otro. Quieren inflar un balón pinchado antes de parcharlo.  En resumen es todo un gran desastre, una farsa. Incluso si estoy de acuerdo con lo que buscan algunos activistas, al final del día no apruebo sus métodos y no veo que sus esfuerzos obtengan resultados. Incluso las causas más nobles terminan infectadas por el orgullo y la codicia de unos cuantos que borran con el codo lo que hicieron con la mano. No quiero hacer parte de eso.

También, mucha gente dentro de la moda Lolita la ha tomado como una causa, sobretodo los de la vieja escuela. En el pasado (alrededor del año 2000) conseguir información sobre el Lolita era muy difícil. El internet era lento y no habían muchas páginas web disponibles. Los pocos blogs sobre Lolita estaban en japonés y las chicas que sentían "el llamado" no tenían más guía que unas cuantas fotos encontradas por internet y las pocas revistas de moda japonesa a las que tenían acceso. En ese entonces, Novala Takemoto era muy popular y las Lolitas de todo el mundo leían las traducciones de sus ensayos y artículos como si fueran el evangelio. Teniendo tan poca información y habiendo tan pocas Lolitas en su ambiente, era normal que las chicas se aferraran a las ideologías bastante radicales de Novala. Si leyeran los escritos de Novala creerían que el Lolita no es una moda sino un movimiento social rebelde, y la mayoría de las lolitas de ese entonces así lo veían. Ser diferentes no era para ellas una posibilidad, sino una obligación, una postura moral. Ya que era imposible conseguir ropa Lolita a menos que viajaras a Japón y tuvieras muchísimo dinero, ellas cosían y modificaban a mano sus atuendos y se aferraban a ellos como si fueran su armadura y su espada. Supongo que el apogeo del activismo entre los jóvenes que ocurrió en ese tiempo también contribuyó a que sintieran que estaban "en pie de lucha" cada vez que se deslizaban dentro de uno de sus pomposos vestidos. Hoy en día a muchas Lolitas de la vieja guarda les mortifica que el Lolita haya cambiado y que las nuevas generaciones no lo vean como un movimiento rebelde sino como una moda más. Para ellas la ideología y la ropa eran inseparables pero hoy en día las prendas son muy accesibles y más y más chicas compran prendas de marca como si nada, ignorantes de su buena fortuna y de las ideas que inspiraron la estética que aman. Por eso muchas Lolitas (y no Lolitas) suspiran decepcionadas diciendo que ahora el Lolita es "muy comercial" y que no se diferencia en nada de las modas convencionales y de las normas sociales de las que intentaba apartarse al principio. Para mí eso no es ningún problema. La ropa es solo ropa, al fin y al cabo, es un artículo comercial que se compra y se vende. El Lolita es una moda, siempre lo fue, y aunque las modas nacen de sueños e ideas al final del día el dinero y las apariencias son sus ingredientes principales. Y eso no es malo. La parte sexy, la parte rebelde, la parte diferente y la parte única está en ti, no en tu ropa. No necesitas un uniforme para ser un guerrero. Por mi parte, no me interesa batallar contra nada, me pongo lo que me pongo porque me gusta y punto. No hay por qué buscarle cinco patas al gato. Es un gato, tiene cuatro patas, eso es todo. Soy una Lolita, uso ropa Lolita, eso es todo. ¡Y NO APOYO NINGUNA CAUSA!

"I pray every single day for revolution!"


DOS ISLAS

DOS ISLAS


Imaginen que hay dos islas, la isla A y la isla B. Todo el mundo nace en la isla A donde hay suficiente para subsistir, pero todos han oído hablar sobre la isla B. La isla B es misteriosa, exhuberante, encantadora. Todos han oído las leyendas que se tejen en torno a la isla B; leyendas llenas de promesas de riqueza, felicidad y realización personal. Encantados por esas historias muchos aventureros se lanzan a las peligrosas aguas que separan ambas islas. Algunos jamás llegan al otro lado y los que sí llegan ponen pie en tierra heridos y exhaustos. Sin embargo, la mitad de los aventureros regresa enseguida a la isla A al descubrir que la isla de sus sueños no era tan maravillosa como lo prometían las leyendas. Otros se quedan más tiempo pero tarde o temprano regresan a casa, heridos, envejecidos y llenos de rencor y de quejas. Aún así el 95% de la gente se aventura alguna vez en su vida a visitar la isla B, llenos de esperanzas debido a que supieron que existe un diminuto porcentaje de gente que se queda en la isla B y está lo suficientemente satisfecha como para no querer volver. Sorprendentemente, a pesar de las malas experiencias, la gran mayoría de los que han vuelto a la isla A se aventuran de nuevo a regresar a la B varias veces en la vida. ¿Y el 5% que jamás viaja a la otra isla? Se contentan con lo que tienen donde están y tratan de hacer una vida interesante y satisfactoria allí mientras ven atónitos a los muchos otros que lo arriesgan todo por un sueño improbable.

Esta pequeña historia representa -para mí- lo que sucede con la soltería y las relaciones. La isla A sería la isla de los solteros y la isla B, la isla de los que tienen una pareja. Como lo ilustré en mi ejemplo, es bien conocido por todos que las relaciones de pareja causan muchísimos problemas y sufrimiento y francamente no ofrecen nada que un soltero no pueda conseguir por sus propios medios o con ayuda de su familia y amigos. Amor, diversión, satisfacción, placer, entretenimiento, realización personal, alta autoestima, todo esto se lo puede conseguir siendo soltero pero mucha gente actúa como si una relación amorosa o sexual fuera la única respuesta. La gente sigue soñando que ellos serán la excepción a la regla. Ven a una pareja de ancianitos tomados de la mano, o riendo, o besándose y de inmediato se sueltan con poemas románticos y frases sobre el amor verdadero. El amor verdadero es el que te dan tus padres. PUNTO. Puede haber otras variaciones pero por lo general ese es el único real y confiable. Como lo he dicho antes, las relaciones duran menos que un par de zapatos y siempre causan dolor o por lo menos fastidio, pero como la gente ha oído sobre algún caso remoto de alguien que tuvo una relación feliz y duradera que le dio significado a su vida, siguen insistiendo. Yo pertenezco al 5% que observa estupefacto como sus congéneres se lanzan ciegamente a aguas peligrosas para buscar lo que no se les ha perdido a costa de sus vidas y de su integridad emocional. Será que yo no tengo sentido de la aventura pero se sabe que de cada tres matrimonios uno termina en divorcio y que una de cada tres mujeres es maltratada físicamente por su pareja y que las personas normalmente tienen que salir con decenas y hasta con cientos de parejas antes de encontrar a la "ideal" de la que de todos modos terminan separándose. Esas probabilidades no me convencen. No como para apostar años de mi vida y mi integridad física y emocional por un premio improbable. No es que yo sea pesimista, es que las estadísticas son pesimistas. Aún así no se extrañen si me ven suspirando con el romance de los personajes de un manga o de una novela. Yo no estoy peleada con el amor sino con las relaciones de pareja. Para mí, la amistad es el punto perfecto de intimidad y disfrute mutuo y no se debe cruzar esa línea por ningún motivo. Si tienes un amigo y estás enamorada de él, perfecto, disfruta de ese sentimiento y continúa siendo su amiga. Si intentas obtener algo más podrías quedarte sin nada, porque con un ex no vas a tener la misma confianza y alegría que tenías con tu amigo. Se distanciarán irremediablemente cuando todo termine. ¿Por qué arriesgar a alguien que realmente aprecias? Es verdad que las amistades también terminan pero definitivamente duran más que las relaciones amorosas y generalmente se pueden retomar con facilidad.

Tal vez lo estoy haciendo sonar más complicado de lo que es. Por lo que parece la gente considera que el sufrir por amor es necesario, una parte inevitable de la vida al igual que la resaca. Pero uno no tiene que pasar por la resaca a menos que se embriague. Para mí es muy simple, ¿la resaca es fea? No bebas. ¿El despecho es doloroso? No te involucres hasta tal punto. El romance pertenece al mundo de la ficción y allí debe quedarse. Felicito a la Cenicienta, a Ariel, a Blancanieves, a Bella y a todas esas, pero ese destino no es para mí. No señor. Yo estoy bien en mi isla. Playa, sol y mar. Se requeriría un hombre increíble para sacarme de aquí.

"Amor, amor, amor..."


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jueves, 17 de julio de 2014

MUDANZA

MUDANZA


Hasta ayer yo vivía sola en un pequeño apartamento (no muy lindo, por cierto). Era una vida sencilla, tranquila, sin demasiados lujos pero apacible. Estaba bien, porque soy una persona complicada, solitaria, a la que le gusta hacer las cosas por su cuenta y a su manera. Desde la comida hasta el entretenimiento tengo reglas y gustos especiales para todo y no soporto que sean pasados por alto. Pero eso cambia hoy.

Hace unos días mi mamá me informó que iba a venir a vivir conmigo, trayendo sus cosas y a mi hermana. Al principio no comprendí muy bien lo que eso significaba ni me lo tomé muy en serio pero ahora que veo que está pasando me doy cuenta de tooodos los cambios que esto significa. Me gusta mucho vivir sola, y no se cuánto podré tolerar vivir con alguien más de nuevo. Va a ser difícil.

TODO va a cambiar de ahora en adelante. Empezando porque puedo olvidarme de tener la casa ordenada, de tener privacidad, de mi propio espacio y de comer lo que me gusta. Otra cosa que odio de esto es la mudanza. Más bien tener que ayudar con la mudanza. La razón por la que me quedé aquí viviendo sola fue en gran parte porque ODIO el proceso de mudanza. El lugar en el que vivía mi mamá era mucho mejor que este pero aún así no quise irme porque no quería cargar las cosas, desordenar todo y volver a ordenar.

Sin embargo sé que cuando ordenemos los muebles y compremos los víveres será cuando realmente comience esta nueva vida juntas, las tres, como hace tantos años. Hemos cambiado y tenemos formas distintas de hacer las cosas y de ver las cosas pero podemos ayudarnos y disfrutar de nuestra mutua compañía. Mis amigas me han dado buenos consejos acerca de esto y uno de los mejores es que trate de ver el lado positivo.

"Hit the road, Jack, and don't you come back no more, no more, no more, NO MORE! Hit the road, Jack, and don't you come back no more..."


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domingo, 13 de julio de 2014

ESTABILIDAD

ESTABILIDAD


Algo que siempre anhelé, además de ser rica o bonita, es tener estabilidad en la vida. Tener esa sensación de que las cosas están seguras y firmemente establecidas. 

Me he mudado unas 15 veces en mi vida y estudié en 5 colegios distintos antes de graduarme. Puede que eso sea más común de lo que yo me imagino pero no hace que me sienta menos insegura sobre el futuro. Usualmente siento mucha ansiedad con los viajes, con las mudanzas y con el dinero porque esas siempre han sido tres INconstantes en mi vida. Oír "nos vamos", "empaquen" y "no sé si tendremos dinero para eso" me provoca escalofríos.

Actualmente creo que lo único confiable y estable en la vida son los objetos. Los objetos que compres o que te regalen nunca se moverán de su lugar a menos que tú los muevas; llueve truene o relampaguee estarán allí donde los dejaste para cuando los necesites. Son lo único realmente constante e inamovible. Claro, te los pueden robar o se pueden dañar, pero en general un jean dura más que un noviazgo, un sofá dura más que un matrimonio y una casa dura varias vidas. Realmente son algo mucho más duradero incluso que los sentimientos humanos.

Por supuesto, no se puede vivir solo de peluches y vestidos, hay otras cosas que son menos duraderas pero que te llenan más emocionalmente. El problema -o tal vez simplemente la realidad- es que las cosas más bonitas, más importantes a menudo duran poco, porque son delicadas. Me pregunto si eso es bueno, por eso de que te ayuda a valorar más las cosas.

"I say: hey! What's going on?!"


viernes, 11 de julio de 2014

LA HOJA EN BLANCO

LA HOJA EN BLANCO


Creo que a todos, sin importar si somos escritores o no, nos ha ocurrido la desgracia de tener muchas ganas de escribir algo y muchas ideas acerca de qué escribir pero en el momento en el que te sientas a hacerlo, la página permanece en blanco. Es un bloqueo mental. No sabes por donde empezar, escribes tres líneas y luego las borras. Estás confundida, creías saber lo que querías escribir pero de repente no estás tan segura. Empiezas a dudar de que tu idea sea buena o de que tengas la habilidad necesaria para convertirla en una obra de arte. Crear es difícil.

Estas vacaciones tenía muchos proyectos pero por ahora sólo he cumplido un 40% de ellos debido a una mezcla de pereza, tener mejores cosas que hacer y falta de creatividad. Además de la crisis existencialista de no saber qué hacer con mi vida ni lo que va a ser de mí, también me ocurre la crisis de no saber cómo escribir lo que quiero escribir. Tengo muchas buenas ideas para escribir libros que a mí me encantaría leer, pero escribo, borro, reescribo, pienso y pienso más y la hoja sigue en blanco.

Me ha pasado (y esto es emocionante) que me cae encima un golpe de inspiración y de entusiasmo y comienzo a escribir y las palabras salen solas. Pero desde que estudio Literatura me he dado cuenta de que eso no es suficiente, de que tienes que esforzarte más, de que los buenos libros no caen del cielo. Tienes que entrenarte, cultivarte, aprender. Leer mucho y escribir más, como un ejercicio incansable, si es que quieres dominar la escritura. Si las cosas fueran tan simples y cuantitativas como en Los Sims 3, si uno nunca olvidara lo que aprende y simplemente progresara hasta dominar la técnica, siempre hacia adelante... Ah, qué bello sería. Pero los humanos avanzamos a diferentes velocidades, a veces retrocedemos y a veces simplemente somos negados. En mi caso no puedo decir que sea negada, pero me he dado cuenta de que no soy tan buena como yo creía, al menos no tan buena como para vivir de la pluma y eso me preocupa. No porque no hubiera aceptado ya que ese destino era MUY improbable sino porque la alternativa es enseñar, y eso era precisamente lo que yo no quería. Veremos qué pasa. Si logro escribir algo que valga la pena, se los firmaré especialmente cuando lo compren en la librería. ^^

"What will I remember?"


domingo, 6 de julio de 2014

EXTÁSICA

EXTÁSICA


Se dice que una escoba nueva siempre barre bien pero yo creo que el asunto está más ligado al entusiasmo de los comienzos que a la misma escoba. Y es que cuando uno empieza algo nuevo la alegría de haberlo descubierto, las sensaciones y la emoción se apoderan de uno de tal forma que engrandecen las cosas buenas y minimizan las malas. Sucede con el amor, sucede con la escuela (a veces) y sucede con la moda. A mi por ejemplo me sucedió con el Lolita.

Cuando empecé a investigar en serio sobre el Lolita, hace unos 9 meses, yo no tenía mucha idea de lo que era ni pensaba que pudiera tener algún significado más allá de ser ropa bonita. Cuando descubrí de qué se trataba para algunos, me invadieron un montón de ideas confusas. ¿Es sólo una forma de vestir o es un estilo de vida? ¿Debería cambiar mi comportamiento para ser una mejor Lolita? ¿Cuándo puedo empezar a llamarme Lolita? ¿Habrá otras Lolitas como yo en mi país, en mi ciudad? Hoy día ya tengo claros todos esos interrogantes, pero con la duda de esos primeros meses también nació un éxtasis incontenible. Al descubrir el Lolita sentí que me descubría a mí misma y la pasión por este nuevo estilo me desbordó. Debo admitir que las hedonísticas ideologías de Novala Takemoto me influenciaron mucho, y aún me inspiran y me siento profundamente identificada con ellas. Pero lo que ha cambiado es que en ese tiempo yo veía el Lolita como una CAUSA. Para mí era una revolución hermosa, una mezcla de feminismo, ternura y rebeldía en la que yo definitivamente debía participar. Escribí largos artículos sobre el Lolita y los publiqué donde pude. Mi facebook, que hasta entonces estaba desierto debido a mi aversión a las redes sociales, pronto se fue llenando de escritos, fotografías, concursos y amigos relacionados con el Lolita. Yo incluso quería ser embajadora Kawaii, ¡y sólo llevaba 3 semanas de haber conseguido mi primer coordinado! Tierno, sí, pero un poco ridículo si consideramos todo el tiempo y esfuerzo que le dedican realmente las embajadoras Kawaii a promover el estilo. Yo era como Naruto, queriendo ser Hokage cuando ni siquiera había llegado a Chunnin. También estaba supremamente entusiasmada con la idea de unirme pronto a una comunidad Lolita y tener amigas con las cuales celebrar elegantes fiestas de té. Por supuesto, ese sueño nunca se hizo realidad. En estos días lo he estado pensando y he decidido que lo de promover el Lolita, lo de verlo como una causa y lo de formar o hacer parte de una comunidad no es para mí. Por ahora seré una Lolita solitaria y no me esforzaré por "predicarle" el estilo a nadie, lo disfrutaré de forma individual.

Aunque ya he decidido vivir el Lolita a mi manera y por mi cuenta, creo que siempre recordaré con cariño esos primeros meses de éxtasis. Hablo de ello como si hubiera sido hace mucho tiempo pero es que realmente mi modo de ver las cosas ha cambiado mucho desde entonces. Por ahora estoy muy feliz con mis logros y con la perspectiva de lo que se viene. Aún tengo mucho que hacer en el Lolita y en la vida y aunque ya no siento ese amor loco y desbocado sigo sintiendo un bello entusiasmo que -espero- me impulsará hacia adelante por muchos años más.

Namida no umi o oyoi de
tadoritsuku ashita e
kanae tai yume ga aru kara
madamada da.