domingo, 27 de julio de 2014

DOS ISLAS

DOS ISLAS


Imaginen que hay dos islas, la isla A y la isla B. Todo el mundo nace en la isla A donde hay suficiente para subsistir, pero todos han oído hablar sobre la isla B. La isla B es misteriosa, exhuberante, encantadora. Todos han oído las leyendas que se tejen en torno a la isla B; leyendas llenas de promesas de riqueza, felicidad y realización personal. Encantados por esas historias muchos aventureros se lanzan a las peligrosas aguas que separan ambas islas. Algunos jamás llegan al otro lado y los que sí llegan ponen pie en tierra heridos y exhaustos. Sin embargo, la mitad de los aventureros regresa enseguida a la isla A al descubrir que la isla de sus sueños no era tan maravillosa como lo prometían las leyendas. Otros se quedan más tiempo pero tarde o temprano regresan a casa, heridos, envejecidos y llenos de rencor y de quejas. Aún así el 95% de la gente se aventura alguna vez en su vida a visitar la isla B, llenos de esperanzas debido a que supieron que existe un diminuto porcentaje de gente que se queda en la isla B y está lo suficientemente satisfecha como para no querer volver. Sorprendentemente, a pesar de las malas experiencias, la gran mayoría de los que han vuelto a la isla A se aventuran de nuevo a regresar a la B varias veces en la vida. ¿Y el 5% que jamás viaja a la otra isla? Se contentan con lo que tienen donde están y tratan de hacer una vida interesante y satisfactoria allí mientras ven atónitos a los muchos otros que lo arriesgan todo por un sueño improbable.

Esta pequeña historia representa -para mí- lo que sucede con la soltería y las relaciones. La isla A sería la isla de los solteros y la isla B, la isla de los que tienen una pareja. Como lo ilustré en mi ejemplo, es bien conocido por todos que las relaciones de pareja causan muchísimos problemas y sufrimiento y francamente no ofrecen nada que un soltero no pueda conseguir por sus propios medios o con ayuda de su familia y amigos. Amor, diversión, satisfacción, placer, entretenimiento, realización personal, alta autoestima, todo esto se lo puede conseguir siendo soltero pero mucha gente actúa como si una relación amorosa o sexual fuera la única respuesta. La gente sigue soñando que ellos serán la excepción a la regla. Ven a una pareja de ancianitos tomados de la mano, o riendo, o besándose y de inmediato se sueltan con poemas románticos y frases sobre el amor verdadero. El amor verdadero es el que te dan tus padres. PUNTO. Puede haber otras variaciones pero por lo general ese es el único real y confiable. Como lo he dicho antes, las relaciones duran menos que un par de zapatos y siempre causan dolor o por lo menos fastidio, pero como la gente ha oído sobre algún caso remoto de alguien que tuvo una relación feliz y duradera que le dio significado a su vida, siguen insistiendo. Yo pertenezco al 5% que observa estupefacto como sus congéneres se lanzan ciegamente a aguas peligrosas para buscar lo que no se les ha perdido a costa de sus vidas y de su integridad emocional. Será que yo no tengo sentido de la aventura pero se sabe que de cada tres matrimonios uno termina en divorcio y que una de cada tres mujeres es maltratada físicamente por su pareja y que las personas normalmente tienen que salir con decenas y hasta con cientos de parejas antes de encontrar a la "ideal" de la que de todos modos terminan separándose. Esas probabilidades no me convencen. No como para apostar años de mi vida y mi integridad física y emocional por un premio improbable. No es que yo sea pesimista, es que las estadísticas son pesimistas. Aún así no se extrañen si me ven suspirando con el romance de los personajes de un manga o de una novela. Yo no estoy peleada con el amor sino con las relaciones de pareja. Para mí, la amistad es el punto perfecto de intimidad y disfrute mutuo y no se debe cruzar esa línea por ningún motivo. Si tienes un amigo y estás enamorada de él, perfecto, disfruta de ese sentimiento y continúa siendo su amiga. Si intentas obtener algo más podrías quedarte sin nada, porque con un ex no vas a tener la misma confianza y alegría que tenías con tu amigo. Se distanciarán irremediablemente cuando todo termine. ¿Por qué arriesgar a alguien que realmente aprecias? Es verdad que las amistades también terminan pero definitivamente duran más que las relaciones amorosas y generalmente se pueden retomar con facilidad.

Tal vez lo estoy haciendo sonar más complicado de lo que es. Por lo que parece la gente considera que el sufrir por amor es necesario, una parte inevitable de la vida al igual que la resaca. Pero uno no tiene que pasar por la resaca a menos que se embriague. Para mí es muy simple, ¿la resaca es fea? No bebas. ¿El despecho es doloroso? No te involucres hasta tal punto. El romance pertenece al mundo de la ficción y allí debe quedarse. Felicito a la Cenicienta, a Ariel, a Blancanieves, a Bella y a todas esas, pero ese destino no es para mí. No señor. Yo estoy bien en mi isla. Playa, sol y mar. Se requeriría un hombre increíble para sacarme de aquí.

"Amor, amor, amor..."


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