domingo, 6 de julio de 2014

EXTÁSICA

EXTÁSICA


Se dice que una escoba nueva siempre barre bien pero yo creo que el asunto está más ligado al entusiasmo de los comienzos que a la misma escoba. Y es que cuando uno empieza algo nuevo la alegría de haberlo descubierto, las sensaciones y la emoción se apoderan de uno de tal forma que engrandecen las cosas buenas y minimizan las malas. Sucede con el amor, sucede con la escuela (a veces) y sucede con la moda. A mi por ejemplo me sucedió con el Lolita.

Cuando empecé a investigar en serio sobre el Lolita, hace unos 9 meses, yo no tenía mucha idea de lo que era ni pensaba que pudiera tener algún significado más allá de ser ropa bonita. Cuando descubrí de qué se trataba para algunos, me invadieron un montón de ideas confusas. ¿Es sólo una forma de vestir o es un estilo de vida? ¿Debería cambiar mi comportamiento para ser una mejor Lolita? ¿Cuándo puedo empezar a llamarme Lolita? ¿Habrá otras Lolitas como yo en mi país, en mi ciudad? Hoy día ya tengo claros todos esos interrogantes, pero con la duda de esos primeros meses también nació un éxtasis incontenible. Al descubrir el Lolita sentí que me descubría a mí misma y la pasión por este nuevo estilo me desbordó. Debo admitir que las hedonísticas ideologías de Novala Takemoto me influenciaron mucho, y aún me inspiran y me siento profundamente identificada con ellas. Pero lo que ha cambiado es que en ese tiempo yo veía el Lolita como una CAUSA. Para mí era una revolución hermosa, una mezcla de feminismo, ternura y rebeldía en la que yo definitivamente debía participar. Escribí largos artículos sobre el Lolita y los publiqué donde pude. Mi facebook, que hasta entonces estaba desierto debido a mi aversión a las redes sociales, pronto se fue llenando de escritos, fotografías, concursos y amigos relacionados con el Lolita. Yo incluso quería ser embajadora Kawaii, ¡y sólo llevaba 3 semanas de haber conseguido mi primer coordinado! Tierno, sí, pero un poco ridículo si consideramos todo el tiempo y esfuerzo que le dedican realmente las embajadoras Kawaii a promover el estilo. Yo era como Naruto, queriendo ser Hokage cuando ni siquiera había llegado a Chunnin. También estaba supremamente entusiasmada con la idea de unirme pronto a una comunidad Lolita y tener amigas con las cuales celebrar elegantes fiestas de té. Por supuesto, ese sueño nunca se hizo realidad. En estos días lo he estado pensando y he decidido que lo de promover el Lolita, lo de verlo como una causa y lo de formar o hacer parte de una comunidad no es para mí. Por ahora seré una Lolita solitaria y no me esforzaré por "predicarle" el estilo a nadie, lo disfrutaré de forma individual.

Aunque ya he decidido vivir el Lolita a mi manera y por mi cuenta, creo que siempre recordaré con cariño esos primeros meses de éxtasis. Hablo de ello como si hubiera sido hace mucho tiempo pero es que realmente mi modo de ver las cosas ha cambiado mucho desde entonces. Por ahora estoy muy feliz con mis logros y con la perspectiva de lo que se viene. Aún tengo mucho que hacer en el Lolita y en la vida y aunque ya no siento ese amor loco y desbocado sigo sintiendo un bello entusiasmo que -espero- me impulsará hacia adelante por muchos años más.

Namida no umi o oyoi de
tadoritsuku ashita e
kanae tai yume ga aru kara
madamada da.


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