viernes, 24 de octubre de 2014

LOS ARISTOGATOS

LOS ARISTOGATOS

Diario

Bien, hace tiempo que deseaba contarles la historia un poco triste y un poco feliz de los seis últimos gatos que he tenido. No puedo contarles cada detalle con pormenores porque me tomaría mucho tiempo y además no recuerdo todas las cosas completamente. Sólo sé que siempre, desde que recuerdo, he tenido gatos como mascota y que su historia es mi historia también.

Los que se fueron:

  • Hello Kitty: Esta gatita la tuve desde los diez años. Era una angora blanca con un ojo verde y el otro azul. La trajeron a casa con dos meses de edad y era hija de la vieja gata de mi abuela. Era muy hermosa, como la gata de una princesa pero también era tímida y no confiaba fácilmente en las personas. No tenía un favorito de la casa, aunque sí le huía al esposo de mi mamá pues aunque él fue quien la trajo, la odiaba. La gatita creció muy mimada y mi mamá la llamaba "la condesa de la casa" porque hacía lo que quería y tenía un aire de realeza. Tuvo muchos hijos y era una excelente mamá. No sé por qué jamás se nos ocurrió esterilizarla, eso hubiera alargado su vida. Le hacíamos poner una vacuna para esterilizarla temporalmente pero a veces funcionaba y a veces no y al final le provocó una severa mastitis. Su último embarazo la mató, ninguna de las crías sobrevivió y me siento muy culpable por no haberla llevado al veterinario a tiempo, por no haberla esterilizado, por haberme tomado las cosas con tanta calma cuando dejó de comer y de jugar. Por lo que he oído un gato puede vivir unos 20 años y ella sólo vivió 13 por culpa de nuestra negligencia. Después de esa experiencia decidí ser más responsable y no dejar que nuestros animales sufrieran por enfermedades esperando a que se les pasaran solas. Por suerte mi tía tiene a la hija de Kitty, que es su viva imagen y a su vez tiene cuatro gatos que también viven en casa de mi tía. Me alegra que al menos haya quedado algo de Kitty para recordarla.
  • Pucca: Esta gata era la gata de mi mamá. Tenía los ojos verdes y era blanca con una capa gris sobre el lomo, con capucha sobre los ojos. Ella la recogió de la calle en un pueblo y la crió por dos años allá. Luego la trajo a la ciudad. Pucca era muy traviesa y tenía la manía de aruñar y morder si intentabas tocarla. También te despertaba jalándote el cabello con los dientes para fueras a servirle su comida. Siempre tuvo la barriga hinchada así que era difícil darse cuenta cuándo estaba embarazada. Sólo tuvo dos camadas antes de que mi mamá la hiciera esterilizar porque sus crías nunca sobrevivían. Ella se fue de la casa y se quedó viviendo con la hermana de mi abuelo cuando mi hermana trajo una gata nueva a la casa.
  • Bigotes: Él era un gato negro de ojos muy naranjas que se metía a la casa de noche a pedir comida. Al principio le arrojábamos agua y lo echábamos pero él seguía volviendo, con su feo maullido y su absoluta docilidad ante los humanos y acabamos encariñándonos con él, dándole nombre y teniéndolo en nuestra casa. Al principio era el gato de nuestros abuelos pero después se pasó a vivir con mi hermana y conmigo. Era muy manso y se dejaba tocar y acariciar todo lo que uno quisiera. Olía feo y tenía el pelo rasposo pero le brillaba mucho y su personalidad era maravillosa. Era calmado como ninguno. Vivió poco tiempo con nosotros porque mi mamá trajo otro gato macho a los pocos meses y ya que se peleaban todo el tiempo a Bigotes lo botaron un día, no sé dónde. Me sentí muy mal por él porque le habíamos dado un hogar y después lo botamos como habían hecho sus dueños anteriores. Sólo espero que haya encontrado otra familia y que esté bien ya que mi tío nunca quiso confesarme en realidad qué hizo con él o dónde lo fue a botar.

Los que quedan:
  • Pepe: Fue la razón de que se fuera Bigotes. Mi mamá lo encontró cuando vivía en la capital pues entró un día a su oficina maullando como loco. Mamá lo alimentó y lo dejó dormir en los asientos por un par de días hasta que finalmente lo llevó al apartamento. Era muy gracioso y educado y de inmediato nos enamoramos de él. Sabía pedir la comida y usar la caja de arena y siempre dormía con nosotras, en un hueco entre nuestras piernas o a nuestros pies. Tenía la extraña manía de raspar el suelo antes de beber agua y de poner la nariz sobre un bulto de sábanas y amasarlo con las manitos antes de acostarse. Era tan tierno que no quisimos dejarlo solo y lo trajimos a nuestra ciudad cuando regresamos en un largo viaje en bus con muchos incidentes. Esperábamos que los demás gatos que teníamos lo aceptaran pero Bigotes se enfureció en cuanto lo vio por primera vez y lo atacó con mucha violencia. Nos despertaban todos los días a las cuatro de la madrugada con maullidos y cosas golpeándose y cayendo. Era desesperante. Pepe se hacía encima del miedo a pesar de que era mucho más grande. Por supuesto, Bigotes era un gato callejero mientras que a Pepe se le notaba que era una gato casero que se le había perdido a alguien. Sufrió mucho hasta que a Bigotes lo botaron y fue en parte un alivio y en parte algo muy triste. Jamás lograron llevarse bien. Ahora Pepe es un gato enorme, gordo y remolón y es muy feliz. Tiene una vida tranquila y perezosa y duerme casi todo el tiempo, cuando no está tratando de "divertirse" con su hija. Como ya estaba educado cuando lo recogimos es muy bueno y ordenado aunque duerme en cualquier lado, incluyendo lugares en los que ni siquiera debería subirse y en los que no cabe por ser tan enorme. Siempre está aruñado, no sé por qué le gusta tanto pelearse con las gatas y con los gatos.
  • Jane: Mi hermana llamó un día a mi mamá pidiéndole permiso para llevar a casa una gata "temporalmente". Mamá accedió y la gata nunca se fue. Es una gata carey, es decir, negra con pinticas naranjas. Al principio creíamos que era un macho, por su comportamiento, y lo llamábamos Bane, como el villano de la saga de Batman. Cuando notamos que Bigotes trataba de aparearse con él nos dimos cuenta de que nuestro Bane era en realidad una chica y le cambiamos el nombre. A pesar de que sólo la habíamos visto con Bigotes, al nacer su primera camada resultaron ser hijos de Pepe. Tuvo dos camadas y con ambas tuvimos la suerte de que los gatitos fueron lindos y se regalaron rápidamente. La segunda camada sí era de Bigotes y cuando Bigotes se fue decidimos esterilizarla. El veterinario le hizo la operación pero curiosamente a los pocos meses se infló como un globo y parió su tercera camada. Regalamos a tres de los cuatro gatitos, la única que se quedó fue la de colores a la que llamamos Ginny, quien es blanca y negra con pintas naranjas, muy linda, de ojos verdes como los de su madre. A los pocos meses el veterinario vino de nuevo y arregló el problema y de una vez esterilizó a Ginny que se quedó con nosotras. Jane es pequeña y esquiva. Es muy rebelde y juguetona. Tiene malos hábitos por haber sido callejera. Cuando intentas acariciarla finge que le duele y maúlla muy fuerte. También come muy rápido y va de un plato de comida a otro sin decidirse por ninguno, como si le fueran a robar la comida. A veces es tierna y se echa en nuestro regazo o duerme con alguna de nosotras, sobre nuestra panza, pero si intentas tocarla te aruñará o te morderá. Es muy malcriada por sus hábitos callejeros a pesar de que tiene caja de arena y la recogimos de bebé. Ha resultado tener muy buena salud.
  • Ginny: Tiene apenas unos meses y es muy consentida. Como nació en esta casa no conoce las penas de los gatos callejeros como sí lo hacen su madre y su padre, Pepe y Jane. Ginny es mucho más sociable que su madre. Se deja acariciar pero también aruña. Es muy curiosa y le encanta jugar. Siempre se revuelca por el suelo batallando con Jane y su madre siempre la defiende cuando Pepe intenta aparearse con ella. Es muy gracioso verlos lanzarse maullidos de reproche y amenaza; son una familia disfuncional. Ginny había tenido muy buena salud hasta que le cambiamos el alimento por uno mucho más barato y ahora tiene cistitis. Ya está en tratamiento y deseo que se mejore pronto. Lloré mucho cuando se enfermó porque temía que muriera. Es una buena gata. Ojalá viva muchos años y esté siempre con nosotras.
Bueno, esta fue la historia de mis Aristogatos. Como ven, los unos sucedieron a los otros por diversas razones. Yo desearía tenerlos a todos seis y sigo sintiendo remordimientos por lo que pasó con los que se fueron. Tuve muchos otros gatos cuya historia es memorable, es especial la de mi gato adorado, Simba, pero esa la dejo para otra ocasión.

"¿Cuáles son de rancia tradición? Naturellement: Los Aristogatos."


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