miércoles, 29 de octubre de 2014

PROFESORA DENISSE

PROFESORA DENISSE

Diario

Al leer mi nombre precedido de la palabra "profesora" en el título de esta entrada sentí un malestar extraño. Algo parecido al pánico frío que nace en el estómago cuando uno se sube a una atracción de alto impacto y el aparato comienza a moverse, lento al principio. Sabes que será terrible pero apenas está comenzando así que te pones a la expectativa del vértigo y del miedo. Es divertido de una manera perversa. Esta sensación hace un buen contraste con el brillo en los ojos de algunos de mis compañeros cuando hablan de lo mucho que desean ser maestros y maestras. Hoy, especialmente, entrevisté a una profesora de lengua que parecía realmente encantada con su profesión. En cuanto le pregunté cómo se sentía con la clase se le dibujó en los labios una sonrisa tierna y la mirada se le llenó de alegría. "¡Vaya! Esta mujer ya está realizada. Se nota que ama su vida." pensé. Cada palabra que decía estaba llena de entusiasmo, era muy positiva y no había duda de que le encantaba su trabajo. Eso, debo decirlo, me inspiró. Tal vez no a ser profesora pero sí a encontrar un trabajo que cuando me pregunten lo que hago para vivir se me dibuje una sonrisa tan grande y satisfecha como la de ella.

Cuando yo iba a inscribirme en la universidad y pensaba en mi futuro, intentaba por todos los medios no entrar a una Licenciatura. Licenciatura prácticamente equivale a profesor y después de las malas experiencias que tuve cuando asistía a la escuela, estaba convencida de que odiaba a los niños y de que nunca volvería a pisar un colegio. Gastronomía era mi primera opción pero no tenía el dinero para pagar la carrera ni intenciones de endeudar a mis parientes para que me la pagaran. Tenía que ser la universidad pública, y de las carreras que estaban disponibles la más lucrativa y que implicaba (según yo) menos matemáticas era arquitectura. El caso es que lo intenté por un año y no logré ingresar. Al final (oh, ironía) acabé escogiendo una Licenciatura, la Licenciatura en Literatura. La palabra Literatura fue lo que me ayudó a decidirme. Le había puesto el ojo desde el principio pero el temor de ver esa palabra (profesora) antes de mi nombre no me permitía elegirla como mi primera opción. Hoy en día estoy muy feliz con mi carrera pero sigo pensando que lo de enseñar no es lo mío. Probablemente tendré que aceptar un trabajo de maestra en algún momento (lo quiera o no) pero en realidad mi sueño siempre ha sido ser repostera o escritora profesional. No lo sabré hasta que lo intente pero no creo que yo vaya a sonreír con tanta felicidad cuando le diga a la gente que soy profesora. Simplemente no es lo mío; mi paso por la escuela me marcó demasiado. Tal vez yo era una patética mezcla entre insegura, melodramática y sensible y por eso se me hizo un infierno, pero sea como sea, pasar el resto de mi vida en un aula de colegio siempre fue mi peor pesadilla y creo que lo sigue siendo. 

Soy responsable y si hago algo, lo hago bien, así que no creo que vaya a ser mala profesora. Respeto a las personas y sé que los chicos merecen un buen profesor. Si acabo enseñando haré lo mejor que pueda e intentaré ser positiva, pero no sé si me acostumbraré algún día a que me llamen "profesora Denisse".

"We don't need no education."

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