miércoles, 8 de octubre de 2014

RAY CAESAR

RAY CAESAR

Arte

Autobiografía

Nací en Londres, Inglaterra el 26 de octubre de 1958, el más joven de cuatro hijos y para sorpresa de mi padre, yo nací  perro. Este desafortunado giro de los acontecimientos pronto fue aceptado dentro de mi familia y no fue mencionado jamás en presencia de gente educada. Yo era un joven revoltoso como es natural a mi raza, pero mostré un buen interés en las artes así que dibujaba incesantemente sobre cualquier cosa, incluyendo las paredes y los pisos de todas las habitaciones de nuestra pequeña casa. Después de algunos problemas con vecinos intolerantes, mi familia se convenció de mudarse a Canadá y no pasó mucho tiempo antes de que la floreciente ciudad de Toronto se convirtiera en nuestro nuevo hogar.

Desafortunadamente el dibujo continuó para convertirse en algo un tanto atípico y aberrante, y me hicieron saber que tales imágenes podrían no ser adecuadas para ser vistas en público. En el verano del 69, se hizo un valiente intento de evitar que hiciera garabatos de dictadores fascistas despreciables e infames boca abajo sobre mi vientre con un bolígrafo. Me consoló sin embargo el estímulo que recibí para continuar dibujando a lápiz los rostros de vaqueros extravagantes como Gene Autry, Roy Rogers, El Llanero Solitario y Toro en mis uñas de los pies, pero estaba  expresamente prohibido hablar con ellos por la noche.

Se puede decir que hay momentos decisivos en la vida de los perros que sólo pueden ser descritos como fundamentales. El mío vino cuando recibí de regalo un muñeco humano movible hecho de plastico y de músculos entonados de 12 pulgadas vestido con un uniforme militar de tela barata llamado "GI Joseph". Sin embargo yo lo nombré "Stanley Mulver" e inmediatamente renunció a su cargo en la infantería ligera. Mi madre ayudó cosiendo pequeños trajes empresariales y tela sobrante de bordados de Navidad  con acebo y muñecos de nieve, zapatos de papel de aluminio y un traje de Safari de muy buen gusto hecho de apretada rayón polvo azul que orgullosamente brilló como cobalto a la luz del sol de verano. No pasó mucho tiempo antes de que comenzara con la fabricación de grandes pelucas de plastilina gris. Estas pelucas pronto se convirtieron en enormes copetes para Stanley y parecían aún más grandiosas cuando les incrustaba meticulosamente vellos de mi cuerpo y cara extraídos durante las afeitadas  diarias. Esta práctica hirsuta junto con caminar erguido (recuerden que soy un perro) me permitió encajar con otros niños, aunque mi padre lo consideraba una pérdida de tiempo. En resumen, Stanley se había convertido en el rostro del hombre que nunca podría yo ser, de ese elusivo yo que a veces uno vislumbra por el túnel de los espejos infinitamente reflejados. Aunque ridiculizado por mis compañeros, llevaba con orgullo a Stanley alrededor de mi cuello en todo momento como si dijera: "¡MIREN! Este es el hombre que seré, un buen hombre, un buen hombre".

He trabajado en muchos campos en los últimos años, asistido a clases de obediencia y a escuelas de arte, he tenido trabajos de diseño de horribles edificios en estudios de arquitectura, instalaciones de arte médicas, oficinas de servicios digitales, sospechosas empresas de juegos de ordenador de casinos, con algún tiempo trabajando en el modelado por ordenador, animación digital y efectos visuales para la televisión y el cine. He alcanzado algunas nominaciones a premios y esto me ha llevado a ser conducido en largas limusinas negras llenas de licor y a caminar sobre las patas traseras a lo largo de alfombras rojas en Pasadena llevando un esmoquin alquilado de extraño olor.

Las cosas cambian y los años de verano llegan a su fin. Mi cambio ocurrió una noche cuando mi madre me visitó, lo cual fue un poco inusual porque ella había fallecido unos meses antes, víctima al hábito del cigarrillo que ella nunca pudo dejar. Estaba frente a una pared y girando lentamente vi el lado derecho de su cara ardiendo en llamas a la luz y su mano trataba de cubrir la luz, como si ella se disculpara por dejar que la luz se filtrara a través de ella.Se dijeron palabras acerca de seguir conejos por  agujeros y se me mostraron galerías de trabajo que iban a ser las mías. Mi madre no era la primera visita que he tenido y me parece que no será la última.

Ahora vivo en una casa de ladrillo con mi maravillosa esposa Jane y un coyote llamado Bonnie. Me gusta comer aguacates y realmente no me importa ser un perro.


Biografía

Este genial artista crea imágenes en 3D de criaturas fantásticas en un universo enigmático que sorprenden por su creatividad. La principal influencia de su obra fue el trabajo que desempeñó en el Sick Children Hospital de Canadá, como integrante del departamento de fotografía, durante 17 años. 

“Un día tenía que tomar imágenes de un chico maltratado y otro de los cables y tubos que mantenían con vida a un recién nacido para crear un diagrama técnico que sirviera como herramienta de enseñanza para las enfermeras– describe el artista-. También podía llegar a trabajar con un neurocirujano para crear una animación de la extracción criogénica de un tumor cerebral. Dejé el trabajo cuando unas imágenes forenses me impresionaron demasiado. Pensaba que lo había visto todo pero esas imágenes me desafiaron para comenzar otro viaje”.

Sin embargo aunque los personajes del trabajo actual de Ray Caesar parezcan infantes, él explica que no es así: 

“No son niños, yo pinto el alma humana. Esa atractiva imagen de la parte oculta de nosotros mismos. Algunos los llamaron fantasmas o espíritus pero yo los veo como el reflejo de lo que realmente somos, con los objetos y contusiones que llenan la vida de cada uno”.

Cuando era chico Ray Caesar dibujaba, esculpía en plastilina y usaba papel de estaño para modificar los cuerpos de las muñecas de sus hermanas. En su entrevista con la revista Webesteem Magazine, el artista contó que en un oportunidad usó plastilina gris sobre una pelota de fútbol para crear una “cabeza de Frankestein”. Luego rellenó ropa con papel para agregarle un cuerpo, acostó el muñeco en su cama y salió de su casa. Cuando volvió, su padre estaba furioso con él porque al entrar a la habitación había tenido la impresión de que Ray estaba muerto en su cama. 

Antes de que Caesar comenzara a exponer sus obras en galerías de arte, trabajó haciendo efectos especiales para la productora GVFX, en Toronto. Allí animó personajes para cine y televisión y fue nominado para los premios Emmy, Gemini y Monitor por un show llamado Total Recall 2070 para el que creó vistas aéreas de las ciudades futuristas de Blade Runner, de Philip K. Dick.

Actualmente Caesar crea los modelos en 3D a modo de esculturas digitales y luego los colorea usando texturas fotorealistas. Cada modelo está construido sobre un esqueleto invisible que le permite colocar a sus personajes en la posición deseada antes de “retratarlos”. Estos personajes toman formas fantásticas entre delicados y siniestros con una estética que incluye detalles propios de los retratos de la época de la Revolución Francesa, fusionándolos con insectos que le dan un aspecto algo monstruoso. Pero el artista viene creando desde antes de que se popularizaran las PC y tiene obras realizadas a mano en distintos materiales como pintura al óleo, acrílicos, tinta y otros.

Galería














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