jueves, 26 de febrero de 2015

DIARIOS DEL 2007-2008

DIARIOS DEL 2007-2008

Diario

Tenía unos catorce años, mi color favorito era el verde y estaba pasando por una confusa etapa de inseguridad y romanticismo patético. Corrían los años de 2007-2008.

Hace algunas semanas, poco antes de empezar a estudiar el nuevo semestre, me dieron ganas de revisar mi vieja carpeta de archivos digitales. Como ahora tengo dos computadores pero sólo tengo los equipos para que funcione uno a la vez, constantemente estoy pasando información de uno a otro. Revisando qué pasar tropecé con mi carpeta del 2007-2008 en la que tenía grabaciones, cartas, dibujos y dos diarios. De estos últimos voy a hablarles.

Los releí completos y me reí bastante. Como la foto de mi tarjeta de identidad, son algo que me hace gracia pero que no le mostraría a nadie. Son vergonzosos. No escribía todos los días, pero cuando lo hacía, el 80% de las veces era para quejarme de mi apariencia o hablar de los niños que me gustaban. Básicamente no tenía vida propia. A uno le gusta pensar que es diferente a los demás, que uno es especial, que uno sí "tiene personalidad". Pero es mentira, al menos en mi caso. Puedo decir que en esos años yo estaba un poco obsesionada con la idea de tener novio, pero pensándolo desde mi perspectiva actual (adulta) la verdad yo no quería un novio; quería un dispensador de halagos (y de chocolates). Tampoco quería amigas; quería un séquito. Todas las películas, shows de televisión y música dirigidas a adolescentes tratan de lo importante que es la apariencia y el amor para las jovencitas; me habían hecho creer que esas cosas debían ser importantes para mí. Pero no lo eran. Yo era una persona totalmente egocéntrica. Sí, me dolía el rechazo, pero era porque sólo pensaba en mí y en que yo merecía que todos me quisieran y me admiraran. No me importaban realmente mis compañeros de colegio: no me importaba cómo se sintieran, qué pensaran, qué querían. Sólo me importaba que estuvieran de acuerdo conmigo y me dijeran lo bonita que era ("eres muy inteligente" lo escuchaba todo el tiempo, pero no me bastaba).

Además de una amistad perfectamente falsa y vacía, el "amor" que yo soñaba no era más que una forma de alimentar mi ego. En ese tiempo yo inventé un amigo imaginario que a veces era amigo (más bien una mascota) y a veces "novio". Me lo imaginaba como una versión anime de Zack Efron (Troy Bolton en High School Musical. Sí, hablo en serio) y su nombre era Diego. Además de ser guapo también era muy gracioso y un poco mordaz. Era tanto el novio que yo quería tener como la persona que yo quería ser: representaba mi yo sin miedos, que era capaz de decir lo que pensaba sin temor a quedar mal. Mi sueño era que llegara un día a la clase y dejara a todas mis compañeras boquiabiertas con su aspecto de típico príncipe rubio. Me saludaría con mucha familiaridad, diría algo gracioso y misterioso (dando a entender que teníamos algo interesantísimo pendiente entre los dos) y se metería sin permiso al salón de clases para darme un beso. Luego me diría algo romántico y se iría dejando a todos impresionados y picados de curiosidad. Entonces todos me preguntarían "¿quién es ese tipo tan genial?" y yo diría como quien no quiere la cosa "¿quién? ¿Ese rubio? Oh, sólo es mi novio. Vino a decirme a qué hora viene a recogerme en su carro, vamos a ir a un lugar muy fino..." ¿Patético? Lo sé...

Como ven todo era presunción y deseo de encajar y ser envidiada. Sin embargo, mis escritos no eran así. Yo escribía sobre niñas que no querían novio, que sólo tenían una amiga, que hacían cosas por sí mismas. Cuando soñaba historias con Diego sí eran historias románticas, pero la mayoría de las veces yo imaginaba aventuras sobrenaturales y fantásticas. Al menos de eso estoy orgullosa. Esos fueron los últimos años que me gustó algún niño y que me atormenté por no tener amigos.

Pero también noté cosas positivas en esos embarazosos diarios: me gustaba escribir mis sueños (los más interesantes) y estos diarios me ayudaban a desahogarme de mis preocupaciones en cuanto a la relación con mi familia. Mi diario era mi amigo y hoy en día sigo confiándole a mis diarios mis pensamientos más profundos, año tras año. Lo veo como una manera de preservar mi existencia. No será ningún diario de Ana Frank que se lea en los colegios, pero saber que lo que hago día tras día queda registrado en alguna parte me ayuda a sentir que no he vivido en vano. Además, siempre es divertido mirar atrás y reírse de uno mismo. ¡Si supieran las cosas que he leído en mis diarios de cuando tenía once años! ¡Fufufu!

"Harto ya de estar harto, ya me cansé / de preguntar al mundo por qué y por qué."


3 comentarios:

  1. yo re lei un diario, diario de pascualina.... que tenia en el 2004....tenia 12 años.... me dio tristeza leer aquel diario ya que veo que confiaba muchisimo en una persona que se hacia llamar mi mejor amiga, si bien nunca me enamore o idealice un novio en aquel diario, nombre a un vecino con el cual converse un tiempo, un chico estranjero.. que luego murio ... nunca supe bien de que pero me da tristeza nunca haber tomado la molestia de preguntarle, tambien notaba mi dolor al ser molestada en el colegio y el rencor que se reflejaba en mis palabras por los golpes, y constantes daños amis cosas solo poque me gustaba el hapkido y leer, como poco a poco me volvi desconfiada y como frene el diario cuando descubri a mi abuela leyendolo.... la muerte de mi bisabuela y de mi tio .... y mi cambio completo de actitud hacia el mundo y como me envolvi en un caparason de odio hacia los dema sy desconfianza.......
    fue un pesimo año y desidi mejor quemar el diario, tratando de .... desaserme de tantos sentimientos tan negativos y feos , recuerdos sumamente dolorosos que aun conservo en la mente algunso , pero que mejor no recuerdo leyendo para no raspar mas la herida que ahor aya va cerrando

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  2. @Mew chan yo también tengo un diario así, un diario del sufrimiento. Ese no me he atrevido a leerlo. Es el del 2009, justo después de estos dos que menciono aquí. Fue la PEOR época de mi vida. Pensaba en matarme todo el tiempo, recuerdo que dibujé mi tumba varias veces. Yo también me enteré de que mi mamá leía mi diario (siempre lo ha hecho, al parecer) pero no dejé de escribir, lo que hice fue escribirle un insulto al principio de cada página del diario (algo tipo "¿qué le pasa a la loca de mi mamá? Leyendo mi diario... Yo no le reviso sus cosas") hasta que ella se iba. Al final mi mamá siempre se iba de la casa, en algún momento. Por suerte.

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  3. Y yo nunca he tenido la disciplina para llevar un diario u.u
    Igual, no creo que tenga cosas interesantes para contar muy seguido, suelo pasar temporadas muy quietas y aburridas :P
    Besos***

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