lunes, 20 de abril de 2015

ANSIEDAD SOCIAL

ANSIEDAD SOCIAL

Diario, Opinión

No me siento libre cuando interactúo con otras personas. Hay pocas con las que puedo relajarme sabiendo que me perdonarán cualquier imprudencia y que sabrán diferenciar mi verdadero yo de mis desagradables yo nervioso, yo con hambre, yo frustrado, yo cansado, yo amedrentado. También puedo sentirme confiada solo con las pocas personas a las que conozco lo suficiente como para saber en qué concordarán conmigo, qué las ofenderá, qué les disgustará, qué les hará gracia, etc. Y ya he dicho antes que no tengo intenciones de ser una "buena persona" bajo la definición de los demás, pero sí quiero ser buena persona bajo mi propia definición de buena persona. Por eso tiendo a mortificarme, a sentirme culpable, a padecer la ansiedad social de que, aunque nadie me haya dicho nada, es probable que dijera o hiciera algo grosero y ofensivo. Puedo pasar meses y hasta años lamentando algo que hice o dije alguna vez, algo de lo que el supuesto ofendido probablemente ya se olvidó. Es muy difícil congeniar mi necesidad por decir exactamente lo que pienso y mi deseo de no ofender a nadie. Tengo este pequeño blog con menos de 20 seguidores, pero aún siento poco realista la idea de escribir mis reflexiones random aquí y esperar que la gente las lea y se entretenga con ellas. De hecho el 90% de las veces escribo como si se tratara de un diario personal que nadie más va a leer. Aún así tengo sección de comentarios (por si acaso). Al final, no es que busque algún tipo de feedback. Cuando escribo para Bow's Magazine, Lolita Fashion Colombia o la revista para la cual trabajo, tengo que preocuparme de ser "neutral" y de no herir sensibilidades, pero en mi propio blog puedo decir lo que me de la gana sin importar las reacciones positivas o negativas. Por eso este es el único medio en el que me siento bien y que creo que realmente me representa.

Es fácil sonar como una persona mala, extremista y pedante cuando escribes, porque a la hora de escribir, uno es capaz de soltar sus pensamientos sin tener que lidiar con las reacciones inmediatas de un interlocutor. "Honestidad brutal", como se dice, y todos sabemos lo poco conveniente que es ser totalmente sincero. Somos muy sentimentales para comprender que las opiniones de otros son solo opiniones y que pueden cambiar con el tiempo, o que cuando alguien dice algo que suena ofensivo puede que no lo haya planeado así. El problema es que cuando escribes algo, escrito se queda, y la gente puede pedirte cuentas por cosas que escribiste hace tiempo incluso si ya cambiaste de opinión totalmente.

En estos tiempos de redes sociales todos nos sentimos lo suficientemente especiales como para compartir nuestras poco informadas opiniones con el mundo entero. Esto suele resultar en exponernos de forma imprudente. Hasta un par de años atrás yo tenía muchísimo miedo de publicar fotos u opiniones en las redes, pero aquí me tienen. La verdad, si no fuera porque tengo valiosas amistades y redes de contactos en facebook que no podría contactar por otros medios, eliminaría esa, mi única red social activa. No soy antisocial ni asocial. Solía pensar que lo era pero la verdad disfruto compartir con otras personas. Lo que pasa es que tengo "ansiedad social", lo que significa que me es difícil lidiar con las complejidades de las relaciones interpersonales. No puedo culpar a las redes, la verdad es que las situaciones sociales me resultan supremamente embarazosas tanto online como en la vida real. Sin embargo, si quiero ser escritora algún día tengo que estar dispuesta a que me lean, a que otros opinen y estén en desacuerdo conmigo, tengo que saber lidiar tanto con argumentos bien fundados en mi contra como con insultos y críticas totalmente traídas de los cabellos. Por eso no me rindo con este blog y no me encierro a vivir en una cabaña en la montaña como el abuelito de Heidi. Aunque ganas no me faltan. Esto es muy difícil. Realmente me gustaría ser una persona tan segura, fuerte y auténtica como Rin Yamazaki o alguien totalmente transparente, generoso y bondadoso. Pero no, soy esta pelota de ambigüedades e inseguridad. Ugh.

"¿Who am I? Tell me!"


2 comentarios:

  1. Gracias por publicar este post. Yo también tengo ansiedad social (y enoclofobia, uh X_x) y siempre ayuda y alivia saber que hay otras personas con experiencias similares ♥

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  2. Cuando era más joven también padecía enoclofobia y agorafobia, pero con el tiempo lo fui superando y ahora me siento bastante natural entre multitudes o en lugares con mucha gente. Aún así, me siento cómoda estando en el lugar pero no interactuando con la gente que está ahí. También me alegra saber que hay alguien que comparte mis penas. :D

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