domingo, 28 de junio de 2015

LOLITA: ORIGINS

LOLITA: ORIGINS

Lolita

Algunas Lolitas se divierten mostrando fotos de su infancia, vestidas como muñecas, como hadas, como princesitas, o simplemente con la falda esponjada. “Lolita desde siempre ^^”. Sin embargo, nadie nace con el headbow puesto. Tenemos un pasado, una serie de eventos afortunados que nos llevaron a elegir este estilo por encima de todos los demás.

Les cuento mi caso. A diferencia de otras Lolitas, yo no puedo mostrar fotos de cuando era pequeña usando nada ni remotamente parecido al Lolita. Desde siempre, el 80% de mi guardarropa ha sido heredado y el 15% me lo compraban nuevo, pero sin darme a escoger. Así que hasta los 18 años, cuando empecé a manejar mi propio dinero, anduve por la vida reciclando el estilo de otros. Un día blusas de volantes de manga corta, al otro una camiseta polo, el uniforme del colegio que nunca estaba a la medida y los zapatos siempre una talla más grandes. No me quejo de mi infancia, pero este período de mi vida fue bastante triste desde el punto de vista de la moda. Como no podía escoger mi estilo, nunca tuve uno. Sin embargo sí alcancé a experimentar con varias modas alternativas, normalmente con resultados desafortunados.

Primero fue el gótico. Nunca me vestí gótica realmente, hasta los 17 años no tuve ni una sola prenda negra en mi armario, pero había visto las imágenes de Mana-sama en mi computadora en la época en la que a mi hermana le gustaba mucho el visual kei. ¿Cómo alcanzar ese majestuoso look? Comprándome unos wrist cuffs góticos negros con cintas púrpuras y usándolos con blusa de tiras, jeans azul claro, y sandalias grises, por supuesto. Afortunadamente no tardé mucho en darme cuenta que ese estilo no iba bien con nada en mi armario. Pero mi búsqueda continuó. El Oshare kei se puso de moda y comencé a frecuentar las convenciones de anime para comprar accesorios “Kawaii”. En una de esas convenciones conocí a unas Lolitas y les compré algunos headdresses. Sin embargo, tras leer los muchos tutoriales y reglas que supuestamente tenía el Oshare-kei y tras ver cómo se llamaban posers los unos a los otros en las redes sociales, opté por admirar de lejos esta moda. Por fin, a los 19 años le dije a mi hermana “estoy decidida, este año me convertiré en Gyaru”. Compramos pestañas postizas y pegamento. Acabé viéndome como un monstruo de cuatro párpados debido a mi incapacidad de ponerme las falsies cerca de mis pestañas naturales. Al principio escogí este estilo pensando en el Hime y creyendo que sería menos costoso que el Lolita (es menos tela, ¿no?), luego comprobé el alto precio de las brands Gyaru, y evalué que el estilo “wild and sexy” no era para mí. Al poco tiempo estaba revisando mis viejas carpetas en la computadora y encontré una llamada “Lolita” llena de fotos que representaban los distintos estilos Lolita. Busqué la palabra en Internet y apareció una traducción al inglés de varios escritos de Novala Takemoto. Mientras leía, todas las piezas cayeron en su sitio: Mana-sama en la G&LB, las Lolitas en las convenciones, los headdresses, el Hime, el estilo divertido y colorido. “¡Soy una Lolita!” Pensé. “¡O al menos debo serlo!” Y el resto es historia.

"Maegamepatsunhimekato"


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PELO MALO

PELO MALO

Opinión

Hay muchas cosas que me molestan en este mundo, y una de las más irritantes es cuando se intenta politizar cosas personales e inocuas como el arreglo personal. Quiero decir, cuando la forma en la que te arreglas se convierte en debate público porque alguien decidió que la manera en la que te vistes o te peinas puede afectarle en algo. Esto sucede mucho con el cabello de las mujeres negras o simplemente con el cabello crespo de cualquier mujer de piel oscura incluso si no es realmente negra (como yo). A lo largo de toda mi vida he experimentado que la gente dé sus opiniones acerca de mi cabello. Cuando era niña se trataba de bullies molestándome, diciéndome que era feo, y ahora que soy adulta son personas que creen que la forma en la que estilizo mi cabello es un síntoma de baja autoestima. Siempre me he alisado el cabello ¿saben? No es que la gente se burlara de mi cabello crespo y yo me hubiera sentido obligada por ello a alisármelo. En tal caso la gente ignorante y pretenciosa que me critica por hacerlo tendría razón en pensar que soy una pobre acomplejada. No, me he alisado desde que tenía 3 años, porque mi mamá no sabía manejar mi cabello. ¿Y por qué habría de saberlo? La cultura americana nunca se ha ocupado de cómo peinar el pelo crespo, solo de cómo alisarlo para ahora sí poder hacer los mil y un peinados que se han inventado para el pelo liso. La web está plagada de ideas para peinar pelo liso, llenita de tutoriales para hacerte trenzas tejidas con flores en tu resbaloso y manejable pelo rubio. Mas para pelo crespo solo hay 3 opciones: afro, trenzas o dreads y las tres se consideran informales, festivas, poco serias y hasta de mal gusto, así que las crespas que deben asistir a una gala o conseguir empleo se ven obligadas a alisarse para hacerse uno de los pinados que sí se consideran elegantes. Digo esto porque he oído a mucha gente condescendiente dando a entender que las negras se alisan porque quieren parecerse a las blancas. Lo más gracioso es que todas las personas que he oído decir eso ¡SON BLANCAS! Blancas y lisas, incluso tuve un profesor de ascendencia asiática calvo que dijo que no entendía por qué las negras estaban dispuestas a pagar lo que fuera por alisarse el pelo si los crespos son taaaaaan bonitos. Un hombre blanco/asiático, liso y calvo opinando sobre el cabello de mujeres negras. F*** LOGIC, RIGHT?

Supongo que esas personas se sentirán como almas generosas y sabias, sentirán que están ayudando a las pobres negritas inseguras diciéndoles que su pelo es bonito y que no se lo alisen. Pero a los hombres negros que se rapan la cabeza para no tener que lidiar con el afro nadie les dice nada. Y es que ese es el problema, una mujer no puede simplemente raparse. El cabello es importante para nosotras, es parte de nuestra imagen personal, parte de nuestra autoestima. Muy pocas mujeres se atreverían a raparse, y las que lo hacen son tratadas como aliens o con condescendencia (pues la gente piensa que tienen cáncer). Tenemos que arreglarnos el pelo de alguna manera, y si resulta que no nos gustan o no nos convienen las tres opciones que hay para pelo crespo, tenemos que alisarnos. No es una cuestión de “traicionar” a tu raza o querer cambiar tu identidad, es una cuestión de “quiero verme de tal forma y esta es la forma de conseguirlo”. Un alisado no es diferente de un corte de pelo o una tintura. Sin embargo las personas que te juzgan por alisarte difícilmente dirían algo a una mujer blanca y lisa que se haga crespos con la plancha, que se pinte el pelo o que se haga un corte extravagante.

¿Saben qué es más irritante que una persona blanca y lisa quien nunca ha tenido que lidiar con el pelo crespo diciéndote qué hacer con tu pelo crespo? Una persona con el pelo crespo diciéndote lo que tienes que hacer con tu pelo crespo. La primera vez que intenté entrar a la universidad, no quedé entre los admitidos, así que para mi segundo intento me sugirieron que entrara a una “rosca” (un grupo de gente que se ayuda entre sí para obtener privilegios) étnica. En primer lugar me pareció muy sospechoso que aceptaron aplicaciones de personas que simplemente fueran oscuras, así que cuando fui a verlos estaba nerviosa de que me preguntaran acerca de la cultura afrocolombiana y me dijeran que no me ayudarían al descubrir que realmente yo no tenía nada que ver con esa etnia. ¿Saben qué fue lo que me preguntaron? “¿Y usted por qué se alisa el pelo?” Esta pregunta me la hizo un hombre negro y calvo, en un tono que sonaba a reclamo o acusación. Le dije “porque me gusta” pero realmente estaba pensando “¿y usted por qué se lo rapa? ¿No le gustan sus crespitos étnicos?” Luego fui a ver a una muchacha que tenía trenzas rojas y negras hechas con extensiones (de esas que se ven terriblemente artificiales, como pelo de Barbie vieja) quien me preguntó con qué grupo racial me identificaba. “Mulata” dije yo. “Eso no es una raza, tienes que identificarte como blanca, indígena o afrocolombiana”. Muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento. Por ejemplo, que “afrocolombiano” no es una raza sino una etnia y que mulato definitivamente sí es una raza. Me puse a pensar por qué esa persona creería que solo las mal llamadas “razas puras” podían ser reconocidas como razas. ¿Las personas mezcladas tenemos que escoger? En tal caso yo bien podría escoger la raza blanca. ¡Ah! Pero la gente no aceptaría eso porque me veo más oscura que clara. Si una persona es mitad blanca y mitad negra todo dependerá de sus rasgos y su cabello, dependerá de en qué estereotipo encaje más. Sin importar que su ascendencia sea mixta, será clasificada de acuerdo a su aspecto y no a su herencia. Esto es así porque la tendencia es a creer que la raza blanca es lo normal, lo puro, la regla, y que al mezclarse con otra raza se “mancha” y se vuelve algo “exótico”. Ser de raza mixta significa que ya no puedes considerarte blanco, porque tienes que aceptar tu herencia étnica minoritaria. Así la persona solo tenga dos parientes negros y el resto de su familia sea más blanca que Blancanieves, si su piel resultó ser bronce o su cabello crespo o su nariz un poco ancha o chata, la llamarán negra, y si se atreve a decir que no es negra sino blanca se arriesga a que la llamen racista o acomplejada. Así que me sentí obligada a decir que era “afrocolombiana” aunque era mentira. “Son racistas, sólo les faltó medirme el cráneo y hacerme la prueba del lápiz en el cabello” pensé. Luego, en la reunión de la organización, el tema fue básicamente “por qué los negros están acomplejados y odian su raza y cómo podemos salvarlos de su error”. Obviamente jamás volví.

Yo NO SOY AFROCOLOMBIANA, aunque los racistas que viven clasificando a la gente por su aspecto me metan en ese costal. “Afro” significa “africano” y se refiere a algo o alguien que provenga de una cultura africana. Este término siempre me ha parecido problemático porque África no es un solo país ni una sola cultura. Es un continente gigantesco con MUCHAS razas, MUCHAS culturas, MUCHAS regiones, MUCHAS naciones, MUCHAS etnias. Resumir una cultura como “africana” es teriblemente inexacto. Es como cuando la gente dice “asiáticos” refiriéndose a los chinos, japoneses y coreanos, ignorando las otras nacionalidades asiáticas como rusos, indios, iraníes, sirios, israelitas, etc. El caso es que para ser “afro” necesitas haber sido criado en una cultura que provenga del continente africano, lo cual NO es mi caso. También está el término “afrodescendiente”. Un término estúpido a más no poder ya que no hay una sola persona en el mundo que no descienda de África. Entendería que a alguien lo llamaran “afrodescendiente” si tuviera abuelos o padres africanos, pero si el africano es su bisabuelo, su tataratía o cualquier pariente más o menos lejano, eso ya no amerita tratarlo de “afro”. Yo soy igual de afrodescendiente que mis vecinas de pelo castaño y liso. Y también soy igual de “eurodescendiente”. Ah, pero ése término no se usa nunca. ¿Alguna vez han oído llamar “eurodescendiente” a un blanco? No. A ellos solo les dicen blancos o les dicen “francoamericanos”, “italoamericanos”, “hispanoamericanos”. Europa es un continente diminuto y aún así a los blancos con ascendencia europea se les reconoce su individualidad como parte de una de las culturas/etnias de Europa y no se los echa en el mismo costal con todos los demás europeos. Pero a los descendientes de alguna cultura africana no se les dice “suajiliamericanos”, “congoamericanos” o “egipcioamericanos”. Toda esa mierda es África ¿verdad? Por eso yo no soy afro nada. Yo nací en una ciudad colombiana y ni siquiera me identifico tanto con la cultura colombiana para que encima me vengan a achacar la cultura africana, que desconozco totalmente. No, dentro de mis crespos naturales no venía un tótem tribal ni un Riot que me relatara la historia de los pueblos africanos. No soy más africana que cualquiera de ustedes. Y lo de alisarme el pelo lo hago por las razones que dije antes: te da más opciones. No intento parecerme a las blancas, de hecho mis modelos de belleza son mujeres jóvenes surcoreanas y japonesas, no blancas. Y me gusta más la estética de esas mujeres porque se enfoca no en tener cuerpos bronceados y tonificados sino en estar bien arregladas con maquillaje y ropa bonita, lo cual es mucho más fácil de conseguir para una mujer común que seguir los ideales de belleza americanos y europeos. El maquillaje le sirve a cualquiera.

En cuanto a la raza, eso solo es un conjunto de características físicas. No tiene nasa que ver con tu cultura, tu personalidad, tu forma de ser o de pensar, tu religión, etc. Las cosas realmente importantes las aprendes al vivir, dependen de tu crianza. Los negros no nacen programados para ser perezosos ni alegres como algunas personas suelen pensar. Los seres humanos nacemos con un carácter, un carácter que no está relacionado con la raza. Dos hermanos pueden tener caracteres totalmente opuestos así que, ¿por qué habrían de ser iguales dos personas que ni siquiera se conocen solo porque tienen rasgos parecidos? Esa forma de pensar es racista y estúpida. ¿Han oído la repugnante expresión “Óreo”? En Estados Unidos se le llama Óreo a una persona negra que “actúa como blanca” (como la galleta Óreo: negra por fuera, blanca por dentro). No sé si captan como yo lo INCREÍBLEMENTE RACISTA que es esa expresión. Básicamente lo que quiere decir eso es que existe una forma de comportarse característica de los blancos y una forma de comportarse característica de los negros y que no tienes permitido cruzar la línea de ese estereotipo porque si lo haces la gente tendrá derecho a burlarse de ti. Eso es tan… ¡Es…! *se ahoga con su rabia*

En resumen: no soy negra ni afro, ni tengo que comportarme de acuerdo a mi aspecto, me aliso el pelo porque me da la gana y no acepto opiniones al respecto de cómo debería arreglarme, comportarme o identificarme. Punto final.

“Say it loud! I’m black and I’m proud.”


COMIC CON COLOMBIA 2015

COMIC CON COLOMBIA 2015


Diario, Súper Entrada


Las convenciones son una buena oportunidad para usar Lolita (si no te molesta que te pregunten cien veces de qué es tu cosplay). Este año asistí a la Comic Con Colombia 2015 en Medellín, la primera convención a la que asisto en años. Llegar a Medellín en primer lugar no fue sencillo. Una amiga me dijo del evento y estuvimos planeándolo por meses. Compramos las boletas juntas y ella hizo todo lo posible por conseguirme un alojamiento que me permitiese quedarme en Medellín los tres días. Tuvimos un traspié: entré a la página de Airbnb para alojarme en un lindo apartamento de Medellín cerca de la Plaza Mayor donde sería el evento, pero pedían mil y una identificaciones. Incluso me pidieron fotografiar mi documento de identidad. Lo hice, pero cuando llegamos a la parte de las redes sociales (fb, gmail, instagram) todo se vino abajo pues me dijeron que no podían comprobar mi identidad en las redes. Puede deberse a dos cosas: soy muy nueva en esas redes y no tengo información personal (como mi ciudad, teléfono, dirección, centro de estudios, etc.) allí. No iba a ponerla para ese estúpido sitio web así que cancelaron mi pago y este rebotó de tal forma que se perdió en el limbo financiero. Puse el reclamo en el banco pero iban a tardarse en devolvérmelo. Ahora no tenía dinero para el alojamiento, necesitaba uno gratis. La gente del mundo Lolita vino al rescate y comenzaron a pasar la voz hasta que una amable Lolita de Medellín me ofreció su apartamento. Gracias a Dios y a mis amigos, todo estaba listo para ir a Medellín. Mi amiga me prestó su maleta de viaje, la rellené como lechona con todas mis cosas Lolita y salí a un viaje de 8 horas por carretera.







 




En Medellín, me dejaron en una terminal totalmente desconocida. Tenía frío, pero sospeché que no por mucho. Eran las 6 de la mañana y tuve que bajar por unas escaleras de caracol con esa gigantesca maleta hasta la zona de taxis urbanos. El taxista se confundió un poco con la dirección que le dí pero me dejó a la vuelta de la esquina del edificio de mi amiga Lolita. Ella amablemente me recogió y me llevó a su apartamento en el séptimo piso de un edificio, que era pequeño y hermoso con una vista espectacular de Medellín. Tomé muchas fotos desde ese balcón. Bebimos té (ella tenía mucho), charlamos, reímos, bromeamos, planeamos. Llamé a mis parientes para avisarles que estaba bien y les conté lo emocionada que estaba. Mi anfitriona me ayudó a escoger mi coordinado para ese día, nos prestamos cosas entre nosotras para complementar nuestros atuendos, y nos tomamos muchas selfies. Salimos en taxi para la Plaza Mayor, aunque se nos olvidó una boleta así que tuvimos que hacer que el taxi nos esperara. Llegamos y mi amiga de mi ciudad estaba en la fila esperándonos. Saludamos, tomé fotos del lugar desde afuera, tomamos selfies y entramos.











Mi primera impresión fue que el sitio estaba bastante vacío, pero cuando llegué a la verdadera entrada comprobé que no era así. Había MUCHA gente y de todo para hacer, fotografiar y comprar. Desde el principio sentí que las Lolitas eran bienvenidas. Solo porque les llamaron la atención nuestros atuendos, a mi amiga y a mí nos entrevistaron en la pantalla grande donde tuve ocasión de explicar el Lolita e intentar dejar claro que no se trataba de un disfraz (aún así la gente siguió preguntando qué personaje era yo). También me entrevistaron brevemente y me fotografiaron (los fotógrafos sabían del Lolita, incluso me sugirieron poses, lo cual fue útil ya que no sé posar) para algunas páginas web enfocadas en la cultura pop japonesa. Aunque la inmensa mayoría pensaba que solo era un bonito disfraz, a todos les gustaba mucho la estética, hacían comentarios positivos y preguntaban por nuestros atuendos. Tuvimos que explicar que el Lolita era una “moda alternativa japonesa” y remarcar la diferencia entre moda y disfraz una y otra vez. Nos tomaron muchas fotos, cada 20 pasos alguien nos detenía para pedirnos una. En algunos casos sacaban la cámara sin preguntar, pero nosotras nos deteníamos a posar de todas formas y las personas sacaban la foto y daban las gracias. De hecho, todo el mundo llevaba cámara y le tomaba fotos a todo y a todos, con todo y con todos. Hubo un chico que simplemente llegó y, sin hablar, nos abrazó y sacó una foto con su celular. En general se sentía seguro vestir Lolita en la convención, de hecho se sentía muy bien porque recibimos muchos cumplidos (en especial el primer día), aunque hubo un par de sujetos pesados haciendo comentarios que preferimos ignorar.










En el Comic Con 2015 había muchas actividades para amantes de la cultura pop pero no necesariamente para Lolitas. La mayoría de las tiendas se enfocaban en productos de anime y manga (Tokyo Ghoul, Naruto y One Piece fueron los protagonistas por lo que yo vi). Sí hubo varios ilustradores cuyo trabajo podría ser afín a una Lolita, por ejemplo yo me compré dos lindos pósters de S-ara (Saraaraart en fb). Las lolis góticas podrían haber disfrutado los ositos zombies y las dead ragdolls hechas a mano. Había actividades interactivas, tiendas y stands increíbles por todos lados. Nos regalaron stickers, pósters y marcapáginas de Star Wars, Pixels, Hotel Transilvania 2 y Dragon Ball Z. Había una tienda de Harry Potter, un stand de Star Wars con una réplica de Yoda, un stand de Antman donde miniaturizaban tu fotografía, figuras tamaño real de los Avengers, el DeLorean de Regreso al Futuro, los Minions, etc. Nosotras nos tomamos selfie con el DeLorean y nos subimos a la moto de Terminator con gafas y chaqueta que te prestaban para las tres fotografías, de las cuales te regalaban una tirilla. Éramos de lo más tierno y amenazante. También levanté el martillo de Thor para demostrar que era digna y mi amiga aplastó con los guantes de Hulk. Me tomé una foto con el Depredador (estaba a salvo ya que él no quería mi humilde cráneo para su colección). Otra de mis amigas se unió al lado oscuro de la fuerza y blandió un sable con el casco de Darth Vader puesto. También bailamos Just Dance y pude hacer gala en público de mi legendaria ineptitud para el baile. ¿Han jugado Just Dance con peluca, tacones y petti? Es divertidísimo. La adrenalina era tanta que casi no sentía hambre ni cansancio, hasta que salía y me daba cuenta de que moría de sueño y que mis tacones me estaban matando. Dar vueltas por los pabellones en tacones todo el día fue un esfuerzo heroico. Les recomiendo zapatos bajos y ropa fresca para este tipo de eventos. Y como un Bonus, en el centro comercial Santa Fe en Medellín, adonde me llevó mi amiga en el tercer día, hay una tienda de Sanrio (para las amantes de Hello Kitty). Algo bueno de Medellín es que el clima permanece alrededor de los 24 grados lo cual es perfecto para no sudar. Yo estaba en la gloria. Fuimos pocas Lolitas en el Comic Con pero la moda gustó mucho y llamó la atención. Espero que la información que pude dar entre todo el ajetreo haya servido de algo para que algunas personas conozcan más el Lolita y vayan aprendiendo a diferenciarlo del cosplay. Pero no se crean, también hubo cosplays grandiosos y encantadores, de princesas de Disney, del hada madrina, de Fiona y la Dulce Princesa, de Majimbú, de Dr. Who, de Jack Frost. ¡Todos ameritaban foto!











Ninguno de los tres días fuimos de los primeros 500 que recibirían premios gratis porque sin importar lo temprano que fuéramos, siempre había fila. El primer día fue el de las fotos. Estuvimos todo el día juntas de aquí para allá tomándonos fotos entre nosotras con todo lo que nos parecía interesante. Navegamos entre el mar de gente llamando mucho la atención, respondiendo preguntas y posando para muchas cámaras. Lo más divertido fue subirnos a la FatBoy de Terminator y posar como malotas con petti. Cuando nos entrevistaron para la pantalla grande fue gracioso porque mi amiga no escuchó lo que preguntaron así que yo tuve que tomar el micrófono y explicar por qué me gustaba el Comic Con y qué era el Lolita. Creo que perdí la razón un poco porque estaba nerviosa y pensaba muy rápido lo que decía. Solo recuerdo haber dicho la palabra “Geek” con un chillido destemplado (me odio). Estábamos juguetonas y de buen humor cuando bajamos a ver a mi amiga de mi ciudad jugar en el Mil Espadas. Es como un “captura la bandera” pero con espadas falsas con las cuales debes defender tu bandera. En eso mi amiga tuvo un percance con el sierre de su falda, aunque ella llevaba pantymedias gruesas debajo que funcionaban como leggins. Nos fuimos de emergencia en taxi al centro comercial, donde compramos un pantalón que mi amiga se puso de inmediato y que le quedaba increíble. Después fuimos a Subway a comer. Reímos y disfrutamos mucho contándonos cosas de nuestra vida, bromeando, comentando el Comic Con. Volvimos al evento y seguimos disfrutando. Al final del día, habíamos recorrido todo, probado de todo un poco y comprado nada. Fue maravilloso conocer a otra Lolita por primera vez y salir con ella. No me sentí nada rara o nerviosa como a veces me pasa en mi ciudad. Me sentí increíble. Mi amiga Lolita y yo nos fuimos temprano mientras mi otra amiga se quedó en la sección de videojuegos. Por la noche tuve la despampanante vista de Medellín iluminada por las luces de los edificios. Era como ver el cielo nocturno perlado de estrellas a mis pies. Dormí en un colchón de aire que parecía una balsa y que era muy cómodo.

El segundo día una amiga de mi amiga vino al apartamento y nos arreglamos las tres. Nos tomó un buen rato porque nos habíamos levantado tarde después de que mi amiga se trasnochara escribiendo un ensayo y que yo recuperara el sueño perdido la noche anterior en el bus. Me puse un coordinado precioso con mi vestido de brand rosado y fuimos al evento. Mi amiga y un chico de nuestra misma ciudad del que nos hicimos amigos el día anterior nos estaban esperando pacientemente en la fila. Entramos al pabellón y lo primero que hicimos fue ir a bailar al Just Dance, en el que no me fue muy bien. Aún así me encantó y quise hacerlo de nuevo, pero los demás estaban cansados así que fuimos al segundo piso y nos tomamos fotos con utilería de Star Wars. Luego de eso bajamos a tomar fotos con los cosplayers y yo me perdí un rato mientras mis amigas de Medellín saludaban a algunas personas. Recorrí todo el lugar buscando algo para mí y un regalo para mi hermana. Fue entonces cuando compré los dos pósters de S-ara. Luego compré un llavero del bastón de estrella de Sakura Card Captors y el collar de la bandera de la casa Targaryen de Game of Thrones, que mi hermana me pidió (no se lo quita desde que se lo traje). Por la noche mi anfitriona se sintió un poco mal así que se fue con unos viejos amigos y yo me quedé con mi amiga de mi ciudad viendo jugar League of Legends. Más tarde recorrí el pabellón yo sola tomando fotos a todos los stands y tomándome mi tiempo para mirar todo en detalle. Por la noche salimos del evento y fuimos con un conocido de mi amiga a comer hamburguesas frente al pabellón. Fue muy divertido. Volví en taxi al apartamento y le pregunté a mi anfitriona cómo estaba. Subí las fotos del día a su Onedrive y a mi Facebook y charlamos. Luego, como yo quería turistear, llegó un amigo de mi amiga y salimos con él a recorrer una de las zonas rosa de la ciudad. Fue adorable. Habían muchos bares, música y diversión. Conocí la estación del metro y los edificios y parques del barrio, que eran preciosos. En la calle, en el suelo, estaban grabados los nombres de muchos países. Tomamos unos jugos y nos quedamos charlando hasta las tres de la mañana. Incluso hicimos una pequeña carrera. Volvimos a casa y dormí como bebé.

El tercer día el chico de mi ciudad que conocimos en el evento vino a traernos el desayuno y salimos en su carro a recorrer la ciudad. Medellín es hermosa. En el auto estuve todo el tiempo con la cámara afuera, tomando fotos, y estuvimos escuchando música y cantando las letras. Creo que fue el mejor viaje en carro que he tenido. Entramos a tres centros comerciales, para averiguar una cosa para nuestro amigo. Mi favorito fue el Santafe. Era precioso, con banquitos, sillones y zonas verdes artificiales en cada piso donde se podía descansar y tomar fotos. Comimos unos mini rollos de canela en Cinabbon (estaban calientes) y me tomé fotos frente a la tienda de Sanrio justo cuando encendieron las luces. No tenía dinero, pero cuando vuelva a Medellín definitivamente me compraré algo allí. También vimos el café-restaurante Planet Comics que tenía una tienda de Harry Potter, estatuas del Joker, Silver Surfer y el Capitán América, una réplica del Trono de Hierro y de la máscara de El Señor Oscuro. Entramos a una bonita tienda de mascotas y vimos un Conejillo de Indias y unos gatitos preciosos. Después de eso fuimos directamente al Comic Con. Fuimos a apoyar a nuestro amigo en el torneo de Just Dance pero desafortunadamente no pudo ganar. Aún así se divirtió. Mi anfitriona y sus amigos fueron a ver el partido de Colombia que se transmitiría por la pantalla grande y yo fui con mi amiga de mi ciudad a la sección de videojuegos a jugar Mortal Kombat y ver el torneo de Hearthstone. Nos quedamos ahí el resto del Comic Con mientras el chico bailaba en el Just Dance y mi anfitriona y sus amigos pasaban tiempo en una conferencia de Star Wars. Por la noche volvimos al apartamento y me senté en el balcón a darle una última mirada a Medellín mientras mi anfitriona salía con sus amigos un rato. Cuando llegaron me llamaron un taxi, nos despedimos y me acompañaron abajo. Luego de eso tuve que hacer mi viaje sola y regresar a mi ciudad y a mi vida cotidiana, pero quedé con un maravilloso recuerdo.







Algo maravilloso de mi anfitriona es que nunca nos habíamos visto de frente y aún así me ofreció su casa, su comida, su tiempo, sus amigos. Su generosidad y dedicación hacia mí fueron increíbles. No dejaba de preguntarme cómo estaba y eso que ella misma tenía varias cosas personales de las cuales ocuparse. Se sentía un poco enferma, cansada, tenía mucha carga académica, estaba lidiando con muchas cosas. Aún así puso primero mi satisfacción y entretenimiento. Ella fue la principal responsable de que mi viaje fuera genial.



Espero volver el próximo año y ver a la gente genial que conocí (Lolita y no Lolita). ¡Nos vemos en el Comic Con 2016!

"Nori, nori, nori."


jueves, 18 de junio de 2015

LA PIEZA SOBRANTE

LA PIEZA SOBRANTE

Diario

En la película Hugo, uno de los personajes dice que el mundo es un mecanismo de relojería perfecto en el que ninguna pieza sobra: todos tenemos un papel. Sin embargo, ¿nunca les ha pasado que construyen uno de esos muebles "ármelo usted mismo" y alguna pieza les queda sobrando sin que averigüen nunca para qué demonios servía? Normalmente son dos o tres. Claro que también está el caso opuesto: desarmar algo y que a la hora de volver a armarlo te falte algo (generalmente uno o dos tornillos). Ambas me parecen perspectivas igualmente siniestras. Por un lado pienso en la pieza sobrante, que supuestamente tenía un lugar al que llegar pero fue considerada innecesaria y dejada por fuera, porque no encajó en ninguna parte ni se supo nunca cuál era su función. Por otro lado, pienso en la pieza perdida, que tenía un lugar pero que desapareció y nunca volvió a su hogar. Lo sé, estoy siendo dramática, esto no es Toy Story. No. Pero me sirve de analogía.

Yo me siento de las dos formas: a veces como que me perdí, a veces como que nunca pertenecí a ninguna parte. Debe pasarle a todo el mundo (?). Siento que hubo un tiempo en el que yo sabía exactamente cuál era mi papel, cómo podía ser útil en la vida de otros y completarlos y cómo ellos me completaban a mí. Y a veces pienso que nunca fue así, que nunca lo tuve resuelto, que siempre estuve trastabillando como un monstruo de las cloacas de la Nueva Nueva York de Futurama. Viviendo abajo, deforme, separada. Y me siento así porque estoy desconectada de las personas. Me horroriza un poco sentirme tan alejada de ellas y sobretodo ver que la forma en la que me percibo a mí misma no es para nada la forma en la que me perciben los demás.  Ellos me ven como una persona amable, inteligente, un poco rara y tal vez algo boba. Yo me siento extraterrestre, maligna, triste y MUY boba. Es posible que no sea capaz de hacer traslucir mi verdadero yo y por eso los demás me describen con palabras tan diferentes a las que yo usaría. Debe ser eso. Estoy atrofiada. O no puedo verme muy bien a mí misma porque estoy demasiado cerca.

Me admiro al ver esas personas que pueden relacionarse con los demás normalmente y sin dudas, tan seguros de quiénes son ellos mismos en relación a otros. Ellos tienen su vida resuelta, e incluso si no comparto sus elecciones, me admira que estén tan seguros de su camino. Esas personas que aman su trabajo, que saben para dónde va su carrera, que saben dónde van a vivir, en qué condiciones, con quién, cuánto van a ganar, con quién se van a casar y cuándo lo harán, y cuántos hijos tendrán. Me pregunto si será cierto que lo tienen todo calculado o si solo es una ilusión de la que se convencen para vivir felices. Cuando a mí me preguntan "¿dónde te ves o cómo te ves dentro de dos, cinco, diez años?" Solamente puedo torcer la boca y emitir un largo "Hmmmmm". Y pienso "¡y yo qué sé! ¿Me ves una bola de cristal en las manos? ¿Quién puede saber esas cosas?" Pero cuando yo le pregunto eso a los demás ellos no dudan. Comienzan a hablar de inmediato, llenos de fe y seguridad.

Mi proyecto de vida. Eso es algo que te piden hacer en el colegio y que a mí siempre me resultó estresante y estúpido. No puedo hacer un proyecto de vida cuando ni siquiera me he graduado, y no puedo hacerlo porque a esta edad todavía no sé exactamente lo que quiero y porque no se cuáles serán mis circunstancias cuando sea adulta y realmente tenga que empezar a construir mi vida. Sin esa información no puedo decir con realismo "voy a hacer esto o voy a hacer aquello". Es bueno saber cómo no quieres terminar, para asegurarte de no tomar la dirección equivocada. Normalmente así es como respondo a las preguntas sobre mis planes para el futuro, en negativo. "Espero que no me haya pasado esto, espero no haber hecho eso, ojalá no haya perdido aquello". Y todo en ojalás porque uno no puede garantizar el futuro. Y es que muchas de las cosas realmente quiero no existen en este mundo, solo en mi imaginación o en los mundos ficcionales que me fascina visitar.

El sentimiento de no encajar es lo que me lleva a pensar que no hay un futuro fijo para mí en este mundo. Solo puedo planear unos cuantos meses por delante y cruzar los dedos porque no salga ningún imprevisto. Cada vez que estoy feliz y emocionada, viene una sombra a cubrirme, una que no puedo evitar. Ya sean la incertidumbre maníaco-depresiva, un problema que me martillea la cabeza o un error que se me clava en el corazón como una estaca. Y comienzo a caminar por el mundo con un nudo en el estómago, mirando las caras a mi alrededor que sueltan carcajadas tan fácilmente, pensando que todos ellos están satisfechos o resignados y no aspiran a más de lo que pueden tener o bien ya tienen todo lo que quisieron. Y que yo estoy aquí rasguñándome las rodillas, soñando con una lámpara maravillosa y con esos tres deseos fatales. Y aunque mi vida en este momento sea muy buena (MUY buena), no puedo evitar pensar que es temporal. Que alcancé mi máximo y que sólo puedo ir hacia abajo desde aquí. La felicidad es muy frágil. Y yo no siento que mi lugar esté seguro. En este momento estoy en una cajita mientras el mecanismo del mundo se construye, orgullosa de tener una forma diferente pero asustada de que debido a ello no entre en ningún lado, esperando encontrar un lugar para mí, aguardando en la oscuridad, dentro de una cajita,

"Únete al baile de los que sobran."


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domingo, 14 de junio de 2015

LIFE UPDATE 2

LIFE UPDATE 2

Diario

Hola.

Hace un buen rato que no escribo en el blog. Sé que no me extrañaron, pero igual les voy a dar explicaciones. Hay una razón para mi ausencia: ¡el final de semestre! Sí, esta semana acabé a duras penas el quinto semestre de mi carrera (¡voy a medio camino!). Y digo a duras penas no porque haya tenido que recuperar malas calificaciones sino porque apenas tuve tiempo de hacer y entregar los trabajos finales. El fin de semana pasado estaba clavada leyendo La Vorágine en tiempo récord para un análisis de mínimo 5 páginas que tenía que entregar el martes, lectura que se interrumpía con los ensayos de Macbeth, la obra que íbamos a presentar el miércoles, obra tal que me impidió preparar la propuesta pedagógica que había que enviar el jueves, de tal manera que me quedé despierta hasta las 3 de la mañana y a la mañana siguiente me desperté a las 5:40 a.m. porque ¡tengo que ir a trabajar! Tal como lo oyeron, voy a trabajar en vacaciones: conseguí la monitoría intersemestral. Es genial porque tendré dinero en vacaciones y no perderé la continuidad de lo que hacemos en la oficina. También quiere decir que tendré que despertarme a las 6 de la mañana en vacaciones, pero todo valdrá la pena cuando la revista se publique con mi nombre entre el de los asistentes editoriales y el 30 del mes me entreguen mi paga.

En cuanto a los estudios, todo salió bien (que yo sepa). Aún falta recibir las calificaciones finales pero sé que al menos tengo garantizadas 3 calificaciones perfectas de las 7 asignaturas que tenía este semestre. El miércoles fue especialmente grandioso pues, a pesar de algunos imprevistos, nuestra obra y nuestra exposición salieron increíblemente bien. Al profesor le encantó, así como a todos nuestros compañeros de semestre. Luego fuimos a comer todos juntos al centro comercial en celebración de que se acababa el semestre y tuvimos una muy buena clase. El profesor invitó. El martes y el jueves, por su parte, simplemente fueron estresantes.

Pero ya se acabó. El jueves mejoró mucho porque pude salir un rato con una amiga y el viernes fue muy interesante: hice de fotógrafa por una petición especial de mis compañeros de trabajo/jefes, asistí al festival de metal de mi universidad y vi a la banda de death metal de uno de mis compañeros de trabajo (vi muchos pogos y cabeceos muy divertidos) y finalmente me vi con mi amiga quien me prestó su amada maleta de viaje de la suerte. Me pidió que la cuidara mucho porque es de un gran valor sentimental para ella. Me pone un poco nerviosa tener algo que es totalmente irreemplazable, pero yo necesitaba la maleta y ella quería prestármela así que haré el deber y la cuidaré mucho. No es nueva así que me cuidaré de no golpearla porque la pasta debe estar un poco resquebrajada en las esquinas y en la parte inferior, que siempre se debilitan por el uso.

¿Y por qué necesito una maleta? Bueno, tal vez ustedes no lo sepan (hasta abril de este año yo tampoco lo sabía): ¡existe una versión colombiana del Comic Con! Y no, no me refiero a una copia barata, sino a la versión oficial organizada por Comic Con Internacional. Este año está en su tercera edición y todas las grandes marcas de la cultura pop y la industria del entretenimiento van a estar allí (Disney, Marvel, DC, ya saben). Por lo que leí van a llevar la moto de Ghost Rider (¿o era la de Batman?) para que la gente se tome fotografías. Habrá muchos artistas invitados, cosplay, videojuegos y merchandising en venta. ¡No puedo esperar a verlo todo! El evento será en Medellín este viernes, hasta el domingo. 19, 20 y 21 de Junio. Mi amiga me avisó porque quería alguien con quien ir y yo obviamente acepté de inmediato y me puse a ahorrar. Ya saben que mi corazón otaku/friki/weabo/nerd/mujerdelashistorietascómicas me llama a este tipo de eventos. Por supuesto, también es una gran oportunidad para lucir mis coords Lolita y para conocer otras Lolitas (y gente interesante en general). Estoy muy emocionada. La maleta ya está empacada y el alojamiento listo, pero no fue tan sencillo como suena.

Desde hace dos semanas comencé a planear este viaje con mi amiga. Ella ya tenía todo listo, yo era la que estaba haciendo malabarismos con mi sueldo para poder costear todo lo que necesitaba. Compramos las boletas para los tres días y yo ya tenía un presupuesto para el transporte y la comida, solo faltaba el alojamiento. Ese fue nuestro dolor de cabeza. Además yo había hecho un enorme pedido a Taobao (el haul del que llevo hablándoles hace más de un mes) pero se habían retrasado en enviarme el recibo para el envío internacional. Afortunadamente se me ocurrió enviarles un mensaje, pero me cobraron más de lo que esperaba y encima se retrasaron varios días preguntándome con qué servicio lo quería enviar y acabaron mandándolo a la semana siguiente, justo sobre el tiempo para recibirlo, sin embargo, aún queda una posibilidad muy grande de que llegue cuando yo ya esté en Medellín. En tal caso podría pedirle a mi hermana que lo envíe por correo express a mi hospedaje, pero sería dinero extra y tal vez no llegue a tiempo tampoco. Bueno, si llevo mi coordinado nuevo al Comic Con o no, eso queda en manos del Express Mail Service y el correo nacional 472. De eso puedo olvidarme. 

Lo que fue realmente complicado fue conseguir alojamiento. Tenía el dinero, tenía de sobra, pero lo invertí todo reservar una habitación en un hotel pequeño pero lujoso cerca del lugar del evento. El problema fue que cuando llegó la hora de reservar, el hotel dijo que no podían verificar mis datos y cancelaron el pago. Entonces, mi dinero rebotó y no llegó ni a mi cuenta ni a mi tarjeta y quedó flotando en el limbo financiero. Ya hice el reclamo al banco pero eso tomará al menos 19 días (eso tomó que me restituyeran el dinero la última vez que esto pasó). Y es dinero que me hubiera servido mucho en el Comic Con, ahora estoy contando monedas. Fue un revés muy tonto y francamente culpo al hotel: ya les había enviado hasta fotografías de mi documento de identidad y no aceptaron mi reservación solo porque mis cuentas de Facebook y Gmail no tenían suficiente información personal y por alguna razón eso se les hizo sospechoso. ¡Teniendo mi cédula! Lo bueno es que indirectamente me sirvió para ahorrar, porque cuando regrese tendré ese dinero allí. Aún así, luego de esto pasé unos días terribles, de mucha desesperación, porque estaba convencida de que todo se había perdido y de que solo podría asistir un día. Ya estaba escogiéndolo cuando mi amiga me subió el ánimo y me puse a buscar. Hablé con varios contactos, explicándoles mi problema, y finalmente una amiga me conectó con un amigo quien puso un mensaje en un grupo de Facebook y una linda Lolita de Medellín respondió. Ella me ofreció su casa como si fuésemos parientes. Fue muy emocionante porque habíamos charlado antes, pero no tanto, y aún así ella se ofreció. Ahora vamos a ir al Comic Con las cuatro juntas: ella con su amiga y yo con mi amiga. Será fantástico. Todos mis amigos estuvieron pendientes de mí, en especial amigos de las redes sociales con los que he charlado pero que nunca he visto en persona. Fue increíble lo dispuestos que estaban a ayudarme, todos estaban en operación "hagamos que Denisse vaya al Comic Con". Y así fue. ¡Salgo para Medellín el jueves por la noche! Será mi primer viaje sola (sin mi familia) y mi primer visita a Medellín. Como todos me han pedido fotos y reportajes, llevaré cámara y cuaderno de notas conmigo. ¡Y mi diario! ¡No olviden mi diario!

Deséenme suerte. Espero conocer a mucha gente especial (sobretodo Lolitas), divertirme mucho, comer cosas interesantes, ver lugares geniales y comprar muchos recuerdos. Tengo entendido que en Medellín hay un restaurante temático de Harry Potter que incluso tiene una tienda de Harry Potter dentro. ¡Me muero por ir! Buscaré lugares turísticos, restaurantes temáticos, de todo. Quiero sacarle el jugo a Medellín, no solo al Comic Con. Tengo varias cosas pendientes que se acercan: el primer Harajuku Fashion Walk Colombia, en sintonía con el internacional apoyado por Japón y otros 8 países, el ShinAnime Tokyo Impact  2 homenaje a Hatsune Miku en el que tocará la banda de mi hermana, el SOFA 2015 en el que yo podría modelar para el panel Lolita, visitar a mis parientes en la ciudad vecina, hacer el sexto semestre de mi carrera, trabajar duro en la revista para que el siguiente número salga con excelente calidad. ¡En fin! Tengo muchas expectativas. Por ahora lo que me pone nerviosa es: que llegue mi pedido de taobao a tiempo, no olvidar nada a la hora del viaje (para eso tengo una check list), no dañar la maleta de mi amiga con mi legendaria torpeza, ser eficiente en mi trabajo para que no se resienta el permiso de un día que me dieron, balancear el dinero para que me alcance para comer y para comprar en esos días, y no quedar en la quiebra (para poder asistir a los otros eventos y actividades que tengo). ¡Es emocionante y aterrador!

Ah, y por cierto, me gané el giveaway de un chibi a pedido hecho por la genial artista Cookie Ribbon. Pueden visitarla en Deviantart. Yo pedí un chibi Lolita inspirado un poco en mí y un poco en mi alter ego Lolita imaginario. Yo lo considero mi espíritu Lolita, mi mascota espiritual Lolita. ¿No es hermosa?

"Ah! It's new and exciting..."