miércoles, 19 de agosto de 2015

LA CHICA QUE NO SONRIE

LA CHICA QUE NO SONRIE

Literatura

Este es un cuento/fanfic de Ruby Gloom que escribí en mi época de escribir fanfics. Siempre me pareció ingenioso aunque no está al nivel que tengo ahora. Es bastante infntil... Bueno, disfrútenlo.



1

Hace muy poco en Gloomsville… Era la noche mas bella de otoño y la niña más feliz del lugar bailaba gozosa sobre el techo de una antigua y elegante mansión. Bailaba como loca, sintiendo la música, dejándose llevar, girando y girando entre risas alegres, los ecos de sus risas viajaban por el viento sobre las alas de tres majestuosos cuervos. De repente…

¡Oh no! ¿¡Pero qué ven mis ojos?! –exclamó uno de ellos elegantemente vestido.

Poe, limpió su monóculo y al ver de nuevo a través de él, el triste cuadro seguía igual que la primera vez que lo había visto.

Una pelirosa de piel muy blanca y algo azulada, envuelta en una capa de color cárdeno yacía en el suelo, sobre la hierba filosa y marchita junto a un árbol enorme, pelado y seco. Trató de incorporarse, pero sus brazos temblaron y cedieron bajo su peso.

¡Por todos los cielos! Edgar, Allan, ¡vayan por ayuda para esta criatura! –exclamó de repente el refinado cuervo mientras bajaba junto a la niña a toda velocidad.

Al momento, sus dos guardaespaldas volaron hacia la mansión, mientras Poe aterrizaba junto a la pelirosa. Sosteniéndose con una “mano” el sombrero de copa para que no se lo volara el viento.

¡Mi niña! ¡Qué calamidad! –Exclamó mientras daba saltitos alrededor de la chica- ¿estás bien? –preguntó con cara de preocupación.

Estoy perdida –susurró una voz débil y llorosa.

¡Allá está! –exclamó de lejos el chico Calavera, señalando hacia donde estaba la muchacha.

Pronto, Iris, Doom kitty, Frank y Len, Desgracia, Miedoso, y Ruby con el Sr. Buns en brazos, bajaron corriendo los escalones de la puerta principal hacia los jardines, liderados por el Chico Calavera y Allan y Edgar. 

¿Qué pasa? –exclamó Iris al llegar junto al cuervo vestido.

Es simple, señorita Iris, mire usted –respondió éste, señalando hacia el herbaje donde reposaba, cubierta casi por completo por su túnica, una chica de cabellos rosáceos.

¿¡EH!? ¿Y tú quien eres? –Preguntó Frank- Soy Len –respondió alegremente Len- ¡Tú no! –exclamó la cabeza azulada arrugando el entrecejo.

Parece desgraciada… -comentó Desgracia en tono triste.

¿Qué te pasó? –exclamó Ruby con voz tierna.

Doom se acercó y olfateó a la muchacha. La cual levantó tímidamente la cabeza, dejando ver unos ojos azules fríos y sin vida, que se abrieron de par en par de repente, agrandados de golpe por la sorpresa.

Los habitantes de la mansión no acababan de comprender la mirada de la chica… Pero ¡que grupito ese! Ruby fue la primera en comprender. Probablemente esa chica nunca había visto en toda su vida un chico bicéfalo, un esqueleto, una cíclope, una niña que provoca tormentas, un cuervo vestido y un murciélago que camina en dos patas.

No te preocupes… ¡Son amigos! –exclamó Ruby con su calidez habitual.

La niña tartamudeó algo incomprensible y se incorporó, quedando sentada con las rodillas dobladas. Llevaba un largísimo vestido violeta con cintillas rojas en el pecho; dos calentadores morados de puño ancho y abierto con cintas púrpura y una capa cárdena sostenida por un broche en forma de corazón de color rojo sangre. El pelo de color fucsia le caía a la espalda, tenía un copete recto justo sobre las cejas y unos cuantos mechones despeinados al lado derecho del rostro.

Soy Ruby, Ruby Gloom –se presentó la cándida niña pelirroja-, estos son Chico Calavera, Iris, Desgracia, Frank y Len, Miedoso, mi muñeco el señor Buns, mi amiga Doom Kitty, Edgar, Allan y Poe, el que te encontró –los presentó, señalándolos uno a uno mientras estos saludaban, cada uno a su manera.

Yo… Yo soy… Atchel –acertó a decir la chica nueva, mirando con estupefacción a todos los amigos de Ruby.

Atchel, bienvenida a Gloomsville –dijo la pequeña dueña de la mansión guiñando un ojo- ¿por qué no entras para tomarte un poco de té caliente y de una vez conoces a todos?

Ah… Ajá… -tartamudeó la chica sin salir de su asombro.

¡VAMOS! –exclamó Chico Calavera, entusiasmado, y le extendió su mano huesuda.

At la tomó un poco insegura y se puso de pie. El chico le sonrió con sinceridad y la condujo así de la mano a través del jardín, camino a la mansión. Ruby la tomó de la mano libre mientras que con el otro brazo sostenía al señor Buns. Doom e Iris saltaban alegremente alrededor de su nueva visitante mientras Frank y Len la miraban curiosos y sonrientes. Miedoso los seguía de lejos, aterrorizado por la presencia de esa chica nueva tan rara, y los tres cuervos los escoltaban desde el cielo, mientras se dirigían a posarse sobre las canaletas de la mansión Gloom.

2

El lugar era tan grande, antiguo y sombrío como parecía desde afuera, pero ¿por qué eran tan cálidas y amigables todas esas criaturas? ¿Por qué esa niña convivía allí con todos aquellos que la mayoría llamaría “monstruos”? Atchel no dejaba de preguntase.

Miraba hacia todos lados, insegura, mientras Ruby y Chico Calavera la conducían hacia un bello y enorme sillón de terciopelo rojo que estaba convenientemente ubicado junto a una confortable chimenea encendida. Rápidamente, Iris apareció de la nada con una tetera y Frank y Len con 9 tacitas de porcelana enredadas astutamente entre los 5 dedos de cada mano para poder transportarlas todas al tiempo. Le dieron una a Atchel (después de casi tirar las otras 8 y que Doom atrapara una en el aire con la nariz y otra con la cola) e Iris sirvió con una gran sonrisa.

Pronto, estuvieron todos tomando té en el más absoluto silencio, ya que ni uno solo se tomaba un segundo para respirar mientras bebían. Atchel en cambio sólo miraba su tasa con expresión contrita. Suspiró hondamente y cuando sus nuevos amigos acabaron su té con un fuerte “¡AAAAH!”, ella miró por encima de los brazos de la silla y lo que vio la horrorizó: una monstruosa sombra parecía crecer tras ella.

Con brillantes ojos rojos, la sombra tenía una macabra expresión con una sonrisa retorcida y malévola. Una mueca de terror se talló en el rostro de Atchel, que soltó un agudo grito y dejó caer su tasa, cuyo contenido fue a parar a la chimenea, apagándola y dejándolos a oscuras. Los demás gritaron de impresión y el pobre Miedoso (que era el único aparte de Doom que podía orientarse en la oscuridad), aleteó hasta caer desmayado en brazos de Ruby.

¡Oigan! ¡Calma! -exclamó Ruby tratando de tranquilizar a sus compañeros- Seguro que es sólo Boo Boo…

En ese momento, un flash de luz plateada relampagueó y una chispa encendió la chimenea.

Bien hecho, Desgracia –la felicitó Frank al ver una nube gris y tormentosa flotar sobre la cabeza de la pequeña con el velo violeta.

No es nada –respondió esta, melancólica y sin sonreír ni un poco.

De repente, un fantasmita adorable apareció de entre la candela, y con un fuerte ¡BOOOOOOOOOO! Hizo saltar a Atchel y salir huyendo a Miedoso, que se había despertado ya.

¡Boo Boo! –exclamaron todos al unísono, riendo de las ocurrencias de su amigo.

Ji ji, esta vez si le hice pasar un buen susto a todos ¿no es así? –dijo orgulloso.

Sí, eres un campeón de los sustos –lo felicitó Iris.

Pero este era un mal momento, tenemos una amiga nueva –aclaró Ruby.

Se llama Atchel –la presentó el Chico Calavera.

Oh! Hola Atchel, lamento haberte asustado –se disculpó Boo Boo guiñando un ojo.

Eeeeeemmm no es na-nada –tartamudeó la pelirosa con nerviosismo.

Él es el fantasma de la mansión –lo presentó Ruby.

Siempre se divierte gastando bromas como estas –señaló Len, sonriendo ampliamente.

Y asustando a Miedoso –puntualizó Desgracia, que volvía de recoger al pobre murciélago.

La temblorosa criatura le sacó la lengua a Boo Boo y luego se escondió, cobarde, bajo el velo de Desgracia. 

¿Quieres té, Boo Boo? –le ofreció Iris al fantasmita.

¡Claro! –accedió este, e iris le sirvió en la tasa que sobraba.

Aquí tienes –dijo la cíclope mientras se la entregaba.

¡Muchas gracias! –exclamó Boo Boo emocionado, y dejó caer el líquido entre sus labios intangibles.

El té se derramó en el suelo formando un charquito oscuro que Doom olfateó y luego lamió sin prejuicios.

¡¡AAAAAAAAH!! –suspiró el amigo supernatural de Ruby mientras se relamía los “labios” y se sobaba su pancita.

¿Y ahora qué? ¿De dónde salió esta niña? –preguntó, ansioso.

Está perdida –exclamó una voz grave.

Poe se acercó volando y se posó sobre un brazo del aterciopelado sillón donde estaba Atchel sentada.

¿No es así? –preguntó con expresión solemne.

Sí… Así es… -admitió la chica de mirada triste.

¡Que pena! –exclamó Iris.

¡Cuéntanos! Tal vez podamos ayudarte… -dijo Ruby con una sonrisa condescendiente.

Con todos esos ojos clavados en ella, Atchel suspiró para tomar valor e inició su relato:

3

-Bueno… Damon y yo vinimos de paseo a Gloomsville para ver la gran luna de dos caras y los barrancos de la perdición –comenzó a explicar Atchel con mucho dramatismo-. ¡Estábamos tan emocionados! Pero cuando veníamos en el tren sentimos un terrible terremoto que nos sacudió de aquí para allá y luego rayos y truenos y creo que oí un volcán erupcionando… ¡En fin! En medio de la confusión logramos saltar del tren antes de que se estrellara, pero la tierra se abrió y se desmoronó bajo nuestros pies y tuvimos que correr en direcciones distintas y al final acabé exhausta justo enfrente de esta casa…

¡Eso suena aterrador! –señaló Miedoso, temblando de sólo imaginárselo.

¡Así que terremotos! ¿Eh? –exclamó Poe, y todos voltearon a ver a Desgracia con expresión inquisitiva.

Mi culpa –admitió ella levantando la mano y dejando ver una cuerda de saltar que traía.

Je je, lo lamentamos, At, es que cuando Desgracia salta la cuerda… Las cosas se ponen un poco movidas –la justificó Frank.

Sí… Muy movidas –secundó Len.

AH, bueno… Supongo que no fue a propósito –dijo Atchel con la mirada baja.

De veras que no… ¡Te ayudaremos a encontrar a Damon! –Aseguró Ruby- Como tú no conoces Gloomsville nosotros saldremos a buscarlo.

Gracias –respondió Atchel sinceramente, pero sin ánimos.

Bien, Doom, Miedoso, Boo Boo, Desgracia y Poe se quedan a cuidar a Atchel mientras los demás salimos a buscar a Damon –propuso Ruby- ¡asegúrense de hacerla sentir bienvenida!

De acuerdo –aceptó Desgracia con expresión lúgubre.

¡EH? Esperrra Rrruby –exclamó Miedoso- ¿segurrra que no es peligrrrosa? –preguntó muy nervioso el murciélago entre susurros.

Tranquilo, Miedoso, Atchel parece una buena chica –respondió Ruby y le dio al murciélago un enorme beso para que cobrara valor.

¡Ah! Crrreo que eso serrrvirrrá –sonrió Miedoso, no muy convencido.

Bien ¡vamos chicos! –exclamó la pelirroja.

Iris, Frank y Len y Chico Calavera la siguieron entusiasmados.

En la casa, Desgracia, Miedoso, Poe y Doom le enseñaban la casa a Atchel.

Y este es “El Grito” –señaló Desgracia.

De repente, el cuadro lanzó un terrible y agudo grito que rompió varios vidrios, incluido el monóculo de Poe, e hizo rechinar los dientes a Atchel.

¡OOOOOUUUU! ¡Porqué grita así? –preguntó la pelirosa a gritos con las manos a ambos lados de la cabeza.

Siempre grita así cuando pasa Desgracia… Al parecer –explicó Poe cubriéndose los “oídos”.

Cuando el cuadro dejó de gritar Miedoso suspiró, Boo Boo rió y Desgracia recitó:

-¡Como mi tatara tatara tatara tatara tatara abuela decía cuando la dispararon de ese cañón! “¡Algún día, algún día!”.

Atchel, Doom, Poe y Miedoso se miraron.

----------------------------------------Mientras tanto--------------------------------------------

¿Alguno de ustedes ha visto a un chico como de 14 años por aquí? -Preguntaba Ruby a dos fantasmas que se encontraban sentados comiendo spaghetti- Perdió a su hermana.

¿Te refieres a un chico como de 1 metro y 50 de alto con piel azulada, cabello rosa y ojos azules que corría por todos lados gritando “¡Mi hermana! ¡Mi hermana! ¡Perdí a mi hermana!”? –dijo el señor Branco.

¡Sí, sí, algo así! –exclamó la pelirroja.

Nunca lo he visto en mi vida –aseguró el señor Branco, y luego se desternilló de la risa con su compañero.

Ruby dejó caer los brazos decepcionada mientras hacía un puchero.

Mientras…

Pregúntales a todos los que veas, Len -decía Frank.

De acuerdo… -dijo Len- ¡Hey tú! ¿Has visto a Damon? –exclamó mirando a Frank.

La cabeza azul frunció el ceño y puso los ojos en blanco.

-No estás entendiendo, Len.

Mientras…

¿Alguno de ustedes ha visto a un chico perdido por aquí? –preguntaba Iris montando en su Squig.

El grupo de cuervos se miró y se alejó aleteando y profiriendo terribles graznidos.

¡No huyan, sé que saben algo! –gritó la pequeña cíclope agitando los puños- ¡Vamos Squig!

Mientras…

¡Hola chicos! –saludó Chico Calavera a la banda de esqueletos que tocaba alegremente en el valle.

¡Qué tal, Chico Calavera! –exclamaron al unísono los Esqueléticos.

¿Han visto a un chico de carne y hueso pasar por aquí? –preguntó el joven esqueleto.

Emmm, no, ¿pero quieres escuchar nuestra nueva composición? –exclamó el líder, e inmediatamente todos se pusieron a tocar sin dejar hablar a Chico Calavera.

¡AH! Ja ja, ¡genial! –exclamó el muchacho un poco incómodo.

Más tarde el grupo se reunió.

¿Alguno tuvo suerte? –preguntó Chico Calavera a sus amigos.

-No…

-Ni yo…

-Yo tampoco…

-Nosotros tampoco…

Vaya –suspiró el esqueleto ante la respuesta negativa de todos.

¡Bueno! No hay que desanimarse –los animó Ruby-, ¡volvamos a casa y mañana lo volvemos a intentar!

4

Ya en la mansión Gloom, los chicos se disculpaban con Atchel por no haber podido encontrar a Damon.

No se preocupen, les agradezco todo lo que han hecho por mí –dijo la chica sin poder sonreír.

Puedes quedarte aquí esta noche y mañana lo volveremos a intentar –la alentó Ruby.

Claro, estoy muy agradecida –respondió seria la ojiazul.

Puedes dormir en… En… -tartamudeó Ruby.

¿Qué les parece en mi cuarto? –sugirió Desgracia.

Oh, de acuerdo… -aceptó Atchel de inmediato.

Emmmm, no lo sé, tu cuarto es un poco frío, Desgracia –dijo Ruby.

¿Qué tal el mío? –propuso Iris.

Eso está bien –sonrió la pelirroja.

Más tarde Atchel e Iris entraban al cuarto de estrellas azules, y se despidieron de los otros en la puerta.

Vaya, que amables son todos aquí –comentó Atchel mientras se cepillaba el cabello con los dedos.

Ji ji, así son mis amigos –dijo Iris saltando a su columpio.

Mmm –Atchel comenzó a empujarla e Iris rió divertida.

La chica nueva estaba feliz, pero no podía sonreír…

Al día siguiente los chicos volvieron a salir para buscar a Damon, mientras, Atchel seguía recorriendo la mansión en compañía de Desgracia, Boo Boo, Miedoso, Poe y Doom. 

El cuadro “El Grito” gritó una vez más a su paso rompiendo varios vidrios, un rayo cayó de repente sobre Desgracia mientras le enseñaba su cuarto a Atchel, Poe contó algunas historias aburridas sobre su niñez, Boo Boo se divertía gastándole bromas pesadas a Miedoso, mientras Doom trataba de darse a entender mediante montones de caras y gestos que los demás malinterpretaban y Desgracia seguía recitando las frases de sus tatara tatara abuelas o tías.

Atchel cada vez se sentía más a gusto en esa mansión. ¡Allí todos eran tan amables e interesantes! Cada uno tenía algo especial y a la pelirosa le encantaba. 

Una noche se la pasó con Frank y Len en su estudio para ensayar cantando y aprendiendo a tocar la organeta, la batería y la guitarra. Quedó fascinada con sus voces y su talento. Otra, con Iris que le mostró a Venus, la planta carnívora parlante y otra más todos juntos jugando juegos de mesa y divirtiéndose a montones.

Pasaron 6 días y aún no lograban encontrar al pobre Damon, Atchel estaba preocupada.

No se alarme, señorita, tarde o temprano lo hemos de encontrar –la consoló Poe, limpiando su monóculo.

Mmmm, temo que haya estado perdido todo este tiempo sin comida ni refugio… -comentó la muchacha, entristecida.

No nos rendiremos –aseguró Ruby.

Oigan, quiero proponer algo –comenzó Frank-. Es que llevamos una semana buscando a Damon y… Nunca te preguntamos cómo es él.

Todos se miraron entre ellos.

Puede que sea por eso que no lo hemos encontrado –comentó Iris.

¡Ah! Bueno, el es muy chico y de color azul, con una mancha negra en la oreja y la punta de la cola blanca y tiene un collar púrpura con una placa que dice su nombre… -explicó Atchel.

Los chicos se miraron boquiabiertos.

¡¿Damon no era tu hermano!? –exclamó Frank algo histérico.

Yo nunca dije eso –respondió Atchel tranquilamente.

Entonces… -dijo Poe.

Damon es mi perrito… -explicó Atchel.

¿Tu perrito? –preguntaron todos al tiempo.

Sí, él y yo siempre salimos juntos a todas partes –aclaró la ojiazul con ternura.

¡Oh, vaya! Con razón nunca lo encontrábamos, estábamos buscando a un chico y se trataba de un perrito –dijo Chico Calavera.

Bueno, ahora que sabemos lo que es… Todo será más facil. ¿Que tal si vienes con nosotros y te guiamos mientras buscas? –propuso Ruby.

Buena idea –secundó Atchel y se preparó para salir.

Podemos ir en mi Squig –sonrió Iris.

¿Qué es un…? –comenzó la pelirrosa, pero no pudo terminar, porque un gusano gigante de franjas rojas y negras apareció de repente volando, luego de que Iris silbara.

¡Te presento a Squig! –exclamó alegre la niña cíclope.

Oh… -Atchel estaba bastante sobrecogida- Es… Lindo –dijo al fin.

¡Lo es! ¿No es así? –exclamó Iris.

Vamos, súbete –animó Ruby a Atchel y esta montó en el gusanito que echó a volar a gran velocidad.

¡WOW! –alcanzó a exclamar la ojiazul mientras se remontaba por los aires sobre aquel insecto volador.

Ya en el aire, Atchel pudo ver a todo Gloomsville, imponente y bello bajo la luz de la enorme luna de dos caras. Abajo, los otros chicos corrían siguiendo a Squig. Ruby iba con el Sr. Buns y Doom en la bicicleta.

¡Vamos a recorrer Gloomsville! –exclamó Iris, entusiasmada.

Esa es la estación de trenes, esa es la casa del vecino, ahí viven los Esqueléticos, ese es el mar de Gloomsville… -Iris iba señalando los lugares conforme iban pasando por encima de ellos.

De repente, Atchel abrió los ojos de par en par al ver algo que la sorprendió.

¡Fantasmas! –gritó conmocionada.

¿Fantasmas? –repitió la niña cíclope.

Ahí ¡y tienen a Damon! –exclamó la chica de pelo rosa señalando al señor Branco y al señor Blanco que se divertían dándole pasta a un perrito azul que era exactamente como Atchel lo había descrito.

5

¡OH que lindo! –exclamó Iris al fijar su ojo sobre el pequeño y adorable animalito que devoraba spaghetti justo debajo de ellos.

¡¡DAMON!! –gritó Atchel haciendo un tubito con las manos alrededor de la boca para amplificar su voz.

El perro levantó una oreja y miró para todos lados, desorientado.

¡¡DAMON!! –volvió a gritar la niña de pelo rosa.

Esta vez, el cachorrito alzó la mirada y pudo ver a Squig, a Iris y a su querida ama. Inmediatamente comenzó a ladrar y a saltar de alegría. El señor Blanco y el señor Branco también elevaron sus ojos fantasmagóricos al cielo y arrugaron el entrecejo al darse cuenta que la verdadera dueña de su nueva mascota venía por él.

Cuando Squig descendió, Atchel saltó de inmediato al suelo y corrió hacia donde estaba su perro, pero dos moles transparentes le impidieron pasar.

¡El señor Blanco quiere a este perro! –proclamó el señor Branco al tiempo que su compañero gruñía con fiereza.

¡Pero! ¡Si el perro es mío! ¡Es mi Damon! –exclamó Atchel indignada.

Ahora es del señor Blanco, ¡él se lo encontró! –exclamó el señor Branco.

De repente, Iris llegó corriendo al lado de Atchel y unos instantes después Ruby en la bicicleta con Doom y el Sr. Buns y los demás a pie.

¿Qué sucede? –preguntó Chico Calavera.

Estos fantasmas se quieren quedar con Damon –se quejó Atchel desconcertada.

Pero, señor Branco, señor Blanco, Damon es el perrito de Atchel y ella lo quiere mucho ¡tienen que devolvérselo! –dijo Ruby, saltando de la bicicleta.

Mmmmm, déjenme pensarlo… ¡NO! –rugió el señor Blanco.

¡Damon! –sollozó Atchel, impotente.

Los chicos se miraron entre ellos y Ruby convocó a un consejo.

Todos se reunieron en un círculo para dar sus opiniones.

Yo opino que deberíamos ofrecer algo a estos fantasmas a cambio del can –sugirió Poe.

¡Buena idea! –dijo Iris, sonriente.

Pero ¿quién nos garantiza que no tomarán lo que les demos y luego se quedarán con Damon? –preguntó Atchel.

Tienes razón, el señor Branco y el señor Blanco son muy tramposos –comentó Chico Calavera.

¡Yo digo que huyamos! –exclamó Miedoso, muerto de miedo.

¡No podemos abandonar a Atchel y a Damon!, Miedoso, ahora son nuestros amigos –proclamó Ruby.

Deberíamos simplemente tomarlo mientras están distraídos –propuso Frank.

¡Sí! Alguien listo como yo debe distraerlos –aseguró Len.

Sí… Listo como tú –suspiró Frank.

Va a ser difícil… -comentó Desgracia.

¡Pero no imposible! –exclamó Ruby.

¡Yo tengo una idea! –Dijo Chico Calavera- ¡Que Doom distraiga a los fantasmas mientras que yo atraigo a Damon!

¿Cómo lo harás? –preguntó Iris.

¡Ya lo verán! –exclamó entusiasta el joven esqueleto.

¡Más te vale que lo hagas bien! El señor Blanco y el señor Branco no son tontos… -comentó Poe, justo antes que deshicieran el círculo.

Emmmm, Doom quisiera proponerles algo –dijo Ruby, dirigiéndose a los fantasmas, mostrándoles la minina.

¡Ah!, ¡una propuesta! –exclamó el señor Blanco muy complacido.

¡De eso era de lo que estaba hablando! –sonrió el señor Branco.

¡Cuéntanos, gatita! –dijo el señor Blanco.

Bueno, es que Doom no sabe hablar –explicó Ruby.

¿¡AH?!? –exclamaron ambos fantasmas a coro.

Pero, sabe comunicarse por señas –aclaró la pelirroja.

La gata negra asintió y se paró en dos patas para iniciar su actuación.

Primero, infló la barriga e hizo cara de mala, después infló el pecho y caminó toda desgarbada.

¡Un elefante! ¡Un árbol! ¿Otro perro? –gritaban el señor Branco y el señor Blanco tratando de adivinar.

Mientras, Chico Calavera se escabullía por un costado y halló al perrito tembloroso chillando.

El pequeño esqueleto metió una mano dentro de su camisa y hurgó hasta sacar un hueso. 

¡Ven, bonito! –sonrió mientras blandía el hueso frente a la nariz húmeda del cachorro.

El can olfateó, y luego, alegre, siguió el hueso mientras Chico Calavera se iba alejando con él en la mano, agitándolo en el aire como si se tratara de un juego.

Mientras, el señor Branco y el señor Blanco no lograban interpretar a Doom y se les estaba colmando la paciencia.

¡Ya basta! -exclamó el señor Blanco de repente.

¡Se han estado burlando de nosotros! –continuó, enfadado.

Sí, ¡ya no les daremos nada! –afirmó odioso el señor Branco.

¡Pero…! –intentó protestar Atchel.

¡NADA! –gritaron los fantasmas.

Pero al darse la vuelta para marcharse con su perrito, no encontraron nada.

¿Cómo! –exclamó el señor Blanco.

¡Nos han estafado! –gritó ofendido el señor Branco.

Y al darse la vuelta, Ruby, Atchel, Damon y los demás, habían desaparecido.

¡Oh rayos! –chilló el señor Branco.

Bueno, hay que admitir que los chicos tienen futuro en el negocio –sonrió el señor Blanco, conforme.

6

Llegando a la mansión, Atchel bajó de Squig con Damon en brazos y Ruby detuvo su bicicleta.

¡Vaya, Chico Calavera! ¡Eres un genio! –exclamó Ruby, impresionada.

Gracias Ruby –agradeció el chico.

Cada día este joven me sorprende más con su ingenio –lo halagó Poe.

De veras, gracias –agradeció Atchel, e intentó ofrecer una sonrisa cálida, pero no pudo.

Gracias a todos ustedes, por fin recuperé a Damon. Gracias por su hospitalidad y su ayuda –continuó la pelirosa.

Sí, y sólo fue una semana de terribles ansias e incertidumbre comiéndote por dentro sin saber cómo estaba tu pobre y solitaria mascota… -comentó Desgracia, dramática.

Se hizo el silencio, y todos miraron a la chica de piel morada.

Perdón –se disculpó esta.

Ammmm, sí, claro, pero ahora todo está bien –dijo Ruby para cortar el efecto negativo de ese último comentario.

Sí, mil y mil gracias –volvió a agradecer Atchel mientras Damon le lamía ávidamente la cara.

--------------------------------------Al Día Siguiente---------------------------------------------

Atchel, Damon y todos los habitantes de la mansión estaban en la estación de trenes.

Muchas gracias por todo, chicos –se despedía Atchel viendo que el tren se aproximaba.

No hay de qué –dijo Ruby.

Esperamos que vuelvas pronto –solicitó Frank, sonriendo.

¡Para que toquemos juntos de nuevo! –gritó Len, entusiasmado.

Por supuesto, esta vez no pudimos recorrer Gloomsville como queríamos, así que tendremos que repetir el viaje –dijo la pelirosa.

Mientras, Iris y Doom jugaban con el perrito azul. De repente, dando vueltas, Iris tropezó y cayó.

Ji ji, ¡estoy bien! –exclamó mientras Damon le lamía la cara.

Lamento lo del accidente de tren y lo del terremoto –se disculpó Desgracia.

No es nada, si no hubieras causado esos terremotos nunca los hubiera conocido –la tranquilizó Atchel.

En ese momento, el tren llegó con su silbar y un ayudante bajó por las maletas de los pasajeros.

Bueno, es hora de irme –dijo la ojiazul, llamando a su perro con un silbido agudo.

Cuando el can llegó y saltó a sus brazos, Atchel puso un pie en la escalera del tren, pero se detuvo.

Ruby… -murmuró.

La pelirroja la escuchó.

¿Sí? –dijo.

Cuando dijiste que Damon y yo somos sus amigos… ¿Era en serio? –preguntó Atchel con mirada cándida y esperanzada.

¡Claro que sí! –Respondió Ruby con una gran sonrisa- ¡Todos somos tus amigos!

Por primera vez desde que llegó a Gloomsville, Atchel sonrió.

Se subió al tren y este arrancó.

¡Adiós chicos! –gritó con una enorme sonrisa, agitando la mano libre.

En la otra, sostenía al perrito azul, que aullaba a modo de despedida.

¡ADIOS! ¡HASTA LUEGO! ¡VUELVE PRONTO! –gritaban los amigos de Ruby desde la estación.

Doom agitaba ambas patitas en el aire para despedirse.

¡Y recuerda Atchel, siempre hay que ver el lado claro del lado oscuro! –gritó Ruby mientras el tren se alejaba.

No lo olvidaré… -murmuró la pelirosa, sonriendo.

"The bbbright side of the dark side."


3 comentarios:

  1. Me gusto tu historia,¿por que no la publicaste en fanfiction net?.

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  2. En realidad lo envié a un concurso de cuentos de Ruby Gloom, pero no gané.

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  3. Es una pena la verdad, yo mismo estoy escribiendo una historia de ruby gloom, pero no la publicare hasta terminarla en fanfiction net.

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