miércoles, 19 de agosto de 2015

MI SUEÑO FANTÁSTICO

MI SUEÑO FANTÁSTICO

Diario, Sueños

Cuando tenía unos 16 años tuve este sueño que siempre me pareció interesante y que deseo convertir en una novela. Algún día. Es largo.

Yo iba a un puerto con mi hermana y nos subíamos a un gran barco de carga que llevaba aves grandes, mamíferos y serpientes enjauladas a bordo. Era una travesía difícil. Mientras recorríamos el mar hubo una tormenta y mi hermana, el ayudante del capitán (un niño que parecía proveniente de la India) y yo, tuvimos que ayudar a sacar en baldes el agua que se metía por todos lados. Me asignaron cuidar los animales y una serpiente casi se come a un pájaro, pero en vez de eso un zorro se la comió a ella (soy una pésima cuidadora).

El viaje terminó cuando llegamos a un gran río navegable y verdoso parecido al río Amazonas. El río nos condujo dentro de un valle precioso donde se extendía un pueblito de casitas de madera construidas sobre pilotes. Allí la gente jugaba en el río pero yo tenía hambre y no tenía dónde quedarme así que volé por los aires en busca de refugio (así es, por alguna razón, podía volar sin alas, como Superman. Y a nadie le sorprendía). En este punto me separé de mi hermana y no la volví a ver. Sospecho que siguió la travesía con el capitán del barco y su ayudante. Ya en el aire divisé una cosa que parecía una combinación entre un avión caza del ejército y un platillo volador. Descendí y me metí por una ventana. Estaba oscuro pero pude distinguir que se trataba de una especie de nave/crucero de lujo.

Cansada, me senté junto a una pared en un amplio pasillo, abrazada a mis rodillas. Estaba empapada porque afuera estaba lloviendo. Tenía hambre y frío así que me puse a caminar buscando algo para comer y para cubrirme. Andando me encontré con quien parecía ser un sirviente. "El señor está por allá. Es muy serio, pero vaya a verlo y tal vez le dé algo" me indicó. Caminé en la dirección señalada y pronto me topé con un hombre joven vestido como aristócrata. Tenía el pelo blanco y largo y los ojos cerrados, la cabeza inclinada como si estuviera orando. Sin que yo dijera nada me indicó que me daría comida y mantas si pasaba una prueba. Miré más allá y vi que el pasillo, a partir de unos 5 metros en adelante, estaba cubierto por maletas de viaje, como si el "Señor" hubiera estado coleccionando las maletas de los incautos viajeros que se hubieran subido a la nave antes que yo. Aún así me animé en la búsqueda porque vi comida enlatada y mantas dentro de una de las maletas.

Se unió a la búsqueda un joven rechoncho y con el pelo blanco y largo, vestido de aristócrata también, que me pareció que podría ser un familiar del "Señor". Probablemente un primo o hermano menor, porque este se veía más joven e ingenuo, como de quince años aunque bastante alto (me llevaba unos 20 cm de estatura). Ambos buscamos indicios entre las maletas y de repente yo empecé a oír partes de un código secreto en mi mente cada vez que miraba una maleta distinta. Finalmente creí haber completado la clave y corrí a ver al dueño de la nave para decírsela, pero abrió los ojos (descubrí que eran negros) y me dijo que estaba incompleta. Me volví y de repente había aparecido un caballete con un lienzo y a los pies de éste, había un papelito blanco. Lo agarré y lo miré, y como parecía que no decía nada, lo arrojé al suelo. Entonces el muchachito lo levantó y comenzó a leerlo. Yo le grité que esa pista era mía y que yo la había encontrado (al parecer en ese sueño yo era una mimada irritante) y el muchacho muy asustado y ofendido me dijo que no y dio un zapatazo. Ya que el suelo era de cristal, uno de los mosaicos sobe los que él estaba parado, se resquebrajó. El muchacho empezó a saltar sobre el cristal resquebrajado, como tratando de probar su resistencia, hasta que el suelo se abrió y él cayó al mar tormentoso y oscuro. Aunque probablemente era su familiar, el "Señor" ni se inmutó, y yo comenté lo estúpido que había sido el chico al ponerse a saltar de esa manera sobre el vidrio a punto de romperse.

Luego de eso la nave se volteó inesperadamente y todo quedó al revés. Yo me caí, las maletas se cayeron, pero el "Señor" aterrizó en pie sobre el que antes había sido el techo sin inmutarse. Entonces apareció de nuevo el sirviente y anunció que habíamos llegado. Yo me bajé lanzándome por una ventana y volando. Noté que ya había parado de llover y que la nave había aterrizado sobre un extraño castillo de metal y cristal con formas geométricas raras, difícil de describir, pero se veía elegante y misterioso. El castillo estaba empotrado en un risco al pie del mar, que seguía muy turbio y agitado. Yo emprendí el vuelo hacia el pueblo donde una familia muy amable me dio asilo en su humilde casita, que era pequeña y tenía las paredes pintadas de colores.

Al día siguiente salí a explorar el pueblo, andando sobre unos precarios puentes de madera mal puestos que al igual que las casas estaban sobre pilotes (al parecer el río se crecía a veces). Andando por uno de los puentes o andamios, noté que a mi izquierda empezaban una especie de celdas de madera con barrotes metálicos. Probablemente la "cárcel" de por ahí. En una de las celdas había un hombre encerrado agarrado de los barrotes cantando con voz chillona y desafinada. Descubrí que la celda de al lado de la suya estaba abierta y mi curiosidad me ganó. Entré a la celda, que sólo tenía un cajoncito por mesa, encima de la cual había un plato sucio. La celdita era demasiado pequeña para poner una cama y probablemente los prisioneros dormían hechos un ovillo sobre el suelo de tablas, descubiertos y sin protección.

Fue entonces cuando noté que la pared de atrás de la celda estaba algo "despegada" como si tuviera doble fondo o fuera la entrada a un pasadizo secreto. Empujé la pared y efectivamente esta se abrió como una puerta que me dio acceso a un largo pasillo de celdas cerradas con puertas de madera, que se asemejaban a las celdas de los locos peligrosos en los manicomios, puesto que las puertas tenían una puertecita en la parte superior que parecía una ventana. Me fui volando a través del pasillo hasta que llegué al final, donde había una especie de salón con el piso de color blanco, con biombos y una pequeña piscina azul en forma de bombillo. Emocionada, me tiré a la piscina sin pensar. 

Fue entonces cuando noté que atrás de la piscina había un par de escalones que subían a una plataforma llena de almohadas, con sedas y telas finas que caían del techo. Las cortinas eran vaporosas y casi transparentes pero eran tantas que no dejaban ver a través. De repente, de detrás de estas salió un demonio parecido a un dragón, con cuatro patas, una larga cola, cuernos, brazos musculosos, garras y una cara horrenda. Medía unos dos metros de altura y su piel era roja, escamosa y dura. De él salía un brillo amarillo verdoso. Hablaba con voz doble y profunda acerca de un plan de dominación mundial mientras sus sirvientes lo atendían. Los sirvientes parecían hombres de 30 años comunes y corrientes y cubrían al demonio con telas elegantes como si trataran de vestirlo. Aunque yo seguí nadando como si nada en realidad estaba muy asustada, pero el demonio no se fijó en mí ni tampoco sus sirvientes, a pesar de que yo estaba a plena vista (y desnuda, cabe aclarar). Tal vez me confundieron con un pez o, además de volar, yo tenía la capacidad de hacerme invisible. El caso es que ellos empezaron a caminar como si fueran a rodear la piscina, y en cuanto salí de su ángulo de visión gracias a uno de los biombos, salí de la piscina volando y me alejé lo más rápido que pude por el pasillo, abrí la pared de la celda y salí al exterior.

Afuera me tropecé con unos guardias que traían a un muchacho de piel morena y cabello negro que parecía tener unos 17 años. Lo tiraron dentro de la celda conmigo y nos encerraron allí juntos. Al parecer él estaba allí por robar comida y yo, probablemente, por husmear. Charlamos un rato y le conté lo que había visto detrás de la pared de aquella misma celda. Él pareció preocupado, mas no sorprendido. De repente, aparecieron los mismos guardas que me habían encerrado diciendo que quedaba en libertad. Abrieron la celda y cuando salí, me dijeron que "el duque" quería verme en los campos. Yo emprendí el vuelo hacia los campos, que era un valle precioso plantado de árboles de tronco blanco, con el follaje lleno de flores rosas y blancas y las hojas color naranja. Allí el "Señor" (que obviamente también era el duque) me esperaba montado en un caballo blanco. Estaba tan serio como siempre pero me hizo montar en el caballo (delante de él) y cabalgamos juntos por el valle mientras atardecía (no sé por qué sueño semejantes cursilerías, pero esta escena me recordó a una escena de Candy Candy en la que Candy cabalga con Anthony, puede que sea por eso).

Cuando se hizo de noche volví volando a la "cárcel" a visitar a mi ex compañero de celda y noté que no estaba allí, así que entré a la celda, sabiendo que él se había metido por el pasadizo secreto. Cuando llegué al largo pasillo de celdas, él estaba allí. Me rodeó la cintura con el brazo y me arrastró hasta el final del pasillo donde estaba el salón del demonio. Se metió conmigo a la piscina (ambos con ropa) y entonces salió de nuevo el horrendo demonio, hablando con sus sirvientes. El muchacho me hizo señas de que guardara silencio y se quedó parado junto al borde de la piscina mirando fíjamente al demonio, mientras yo nadaba para calmar mis nervios. En este punto comencé a sospechar que la piscina tenía una especie de propiedad mágica que hacía invisibles a los que se metían en ella. El demonio estaba hablando sobre "la mujer más hermosa" y cómo iba a utilizarla para su malvado plan (ni idea cuál era aquella mujer), cuando me desperté.

¿Incompleto? Ya lo creo. Este es uno de esos sueños que te hacen desear una segunda parte.

"You're the devil in disguise..."

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