domingo, 18 de septiembre de 2016

EL GANADOR

EL GANADOR


Cuento Corto


Este pequeño cuento lo hice en la clase de Literatura Española cuando estudiábamos la novela barroca. Yo decidí hacer un cuento de estilo picaresco, que es una narración cuyo protagonista es un "pícaro".

Yo, buenos señores, me crié sentado en el umbral de la casa de mi madre saludando a los caballeros que entraban y salían y a todos les alargaba la mano y de unos recibía monedas, de otros papeles arrugados, pelusas, pedacitos de tela, pulgas muertas, cuatro o cinco fríjoles, garbanzos o lentejas y basuras diversas de esas que hacen su escondite en el fondo de los bolsillos, pero a lo más les recibía azotes. En las tardes después de que me hice mozo comencé a ver un juego con naipes que instalaba un mancebo cerca de la casa y como no quedaba lejos me uní al gentío que lo rodeaba esperando entretenerme con algún prodigio. El mancebo, que así lo parecía más por lo corto del cuerpo que por la catadura tan maltratada que traía, sacaba la baraja y la maniobraba entre las manos sacándole resuellos a la audiencia cuantas veces la trasladaba de las palmas a los nudillos y las desaparecía y las aparecía entre los dedos y las hacía saltar de mano en mano y al final yo no sé de qué manera acababa con seis en la mano y le prometía a los curiosos que si escogían una carta con un comodín él les obsequiaría tres monedas pero que si escogían mal tendrían que darle una sola moneda y entonces les mostraba las cartas, que una era comodín y las otras eran las de caballo, la de rey, las de bastos, y cualquier otra carta, y cada cual se apostaba enfrente y hacía la apuesta y como yo me figuraba perdían siempre muy fácilmente. El mancebo acumulaba un pequeño monte de monedas y cada vez que la afluencia empezaba a irritarse murmurando que tenía que haber truco entre tantas ganancias, añadía un comodín nuevo y la gente volvía a animarse hasta que había que añadir otro y así hasta que habían cuatro comodines y solamente dos cartas distintas y de todas maneras cuando el mancebo las mezclaba se hacían borrosas y desaparecían los comodines ante los ojos y los cristianos seguían perdiendo casi siempre. Una tarde cuando el mancebo despedía al gentío para irse con sus ganancias, yo, que ya había observado mucho y pensado mucho el asunto me le senté enfrente y le propuse darle un puñado de monedas que había guardado a cambio de toda su baraja y lo que había ganado esa tarde si era capaz de encontrar el comodín. Se rascó la mollera un par de veces y aceptó pero para que no me hiciera truco y para demostrar su buena fe ante todas esas buenas gentes le pedí que me dejara ver los naipes para saber si estaban marcados, a lo que él accedió no sin hacer algunas muecas de disgusto. Yo me había aromatizado los dedos rascando cáscaras de mandarina y hojas de romero y llevaba debajo de las uñas de la mano derecha un olor especial, así es que cogí los naipes con la izquierda para examinarlos y cuando cogí el comodín lo rasqué y lo sobé un largo rato fingiendo querer limpiarlo y dije que era para ver si no llevaba pegado otro naipe que el mancebo desprendiera mientras barajaba para sacar al comodín. Fingí estar satisfecho y devolví las cartas para que comenzara el juego poniendo mucha atención a que de verdad no sacara el comodín. Cuando acabó de barajar comenzó a señalar los naipes uno por uno y a preguntarme muchas veces si era ese el que yo quería que me mostrara pero yo me quedaba en silencio y me doblaba con los ojos fijos sobre los naipes como un ave de rapiña vigilando un moribundo y me doblé hasta que mi nariz casi tocaba los naipes tal y como el pico curvo de esos animales y cuando encontré el olor que buscaba señalé el comodín y le pedí que lo volteara. Como hacía de costumbre cuando los jugadores escogían la carta que podía hacerlos ganar la apuesta el mancebo soltó varias carcajadas y me preguntó otra vez si de verdad quería el naipe pero yo me quedé con el dedo firme sobre el comodín y sin parpadear y el muchacho hizo otra vez el intento de confundirme y me ofreció hacer como si nada hubiera pasado y darme otro ensayo y el gentío murmuraba detrás de mí que aceptara la oferta pero yo insistí en la carta hasta que hube de voltearla yo mismo. Entonces el mancebo se puso de pie enfurecido e insistió en que yo había marcado las cartas pero yo se las di a examinar a la audiencia y como las encontraron limpias me dieron la razón y le exigieron que me diera mi pago y con mucha lágrima y pataleta me recogió la baraja y me la entregó pero las monedas las regó en el suelo fingiendo que se le habían resbalado pero se dejó algunas entre los dedos y salió a correr. Yo deseé que no se hubiera ido porque quería proponerle una empresa, pero recogí mis ganancias y desde esa tarde me hice al nombre del ganador entre la gente del pueblo y dejé de ser el mendigo del umbral.

Me divertí mucho con esta tarea y me gustó bastante el resultado.

"Start another story..."

EL BAILE

EL BAILE


Ensayo sobre la nouvelle "El Baile" de la autora rusa Irene Nemirovsky.


Este libro también lo leí el semestre pasado en mi universidad y me impresionó mucho porque la actitud de la protagonista me recuerda mucho a la mía cuando tenía entre 13 y 16 años. Esa ansiedad de sentir que todos (en especial tu mamá) están en tu contra y que tú te mereces algo mucho mejor porque eres más especial que cualquiera. Y esa desesperación por ser vista como mujer, por ser amada y admirada y envidiada. Realmente fue fascinante ver que esta autora había comprendido y capturado esos sentimientos.

LA HIJA, LA MADRE, LA ENEMIGA


Nacida en Ucrania en 1903, la autora de El Baile, Irene Nemirovsky, hace uso de su capacidad de observación y la sensibilidad de su pluma para escribir un relato en el que parece permitir a su niña interior (y a la de sus lectoras) una venganza de fantasía contra una madre fría e hipócrita como la que ella misma tuvo. Nacida en una familia de banqueros judíos, Nemirovsky conocía la sociedad corrupta y falsa de los ricos franceses. Esta autora obtuvo una Licenciatura en letras en la Sorbona en 1926 y se hizo a una reputación entre los círculos literarios y académicos más distinguidos de París desde la publicación de sus novellas e historias cortas, comenzando con Le Malentendu, pasando por la famosa David Golder y Le Bal (El Baile). Cuando Francia le declaró la guerra a Alemania en Septiembre de 1939, Nemirovsky se apresuró a bautizar a sus hijas al catolicismo en un intento de salvarlas de los campos de concentración y de los guetos, que desde tiempos medievales se emplearon en Europa para segregar a los judíos, y que con los nazis se hacían inminentes. Antoinette, la joven protagonista de El Baile, sufre junto con la mudanza y la tintura de su cabello, otro cambio: la conversión al catolicismo. En tiempos previos al nazismo se hacía por estatus, para integrarse mejor a la sociedad de la élite francesa, pero durante la Segunda Guerra Mundial convertirse en un “cristiano no ario” (como eran llamados) era una estrategia de supervivencia. Nemirovsky sigue la tradición de la novelle, una narración corta, realista, normalmente de corte satírico, que originó en Italia durante la Edad Media para dar cuenta de sucesos locales políticos, humorísticos y/o amorosos. En El Baile leemos la historia de una vida que transcurre a la sombra de otra: la de Antoinette, de 14 años, que vive con Rosine Kampf, una madre que la ve como un estorbo.

“Pobre mamá” dice Antoinette después del fiasco del baile que nadie sabe todavía que ella provocó. Su madre no lo nota, pero estas palabras están llenas de la misma condescendencia con la que Rosine Kampf muchas veces menospreció a su hija. En su mente, Antoinette es una mujer muy superior a su madre: más hermosa, más noble, más elegante, más joven y por supuesto más merecedora de amor. Las relaciones entre madre e hija a menudo conllevan conflicto. La hija busca la aprobación de la madre y se forma de ella un modelo. Es una cuestión de supervivencia: una criatura está diseñada para depender de su madre y se sentirá inclinada a formar un fuerte lazo con ella. Las críticas y la indiferencia retuercen dicho lazo formando un nudo corredizo preparado para ahorcar a la hija, controlada e ignorada al mismo tiempo. Rosine Kampf se siente mujer antes que madre y quiere vivir ella. Esto trastoca el ideal del apoyo materno en rivalidad. Aunque no lo dice directamente, las palabras de Rosine siempre dejan un mensaje velado que carcome poco a poco a su hija: “Me arrepiento de tu nacimiento. Me robaste la juventud. Yo nunca quise ser tu madre”. Desprecios como los que sufre Antoinette destruyen su confianza en sí misma y dificultan sus relaciones con los demás, en especial con otras mujeres, a las que acaba viendo como enemigas -tal como sucede con la señorita Isabelle y con Miss Betty-. Sometida a humillaciones públicas y privadas, al silencio (pues “Una niña debe hablar lo menos posible con los mayores”) y a los bruscos cambios en su estilo de vida, Antoinette se siente perdida y anulada. Se convierte en una persona dramática y amargada (algo aprendido de su madre), con sueños de grandeza y deseos encontrados de castigar al mundo y abandonarlo todo. El conflicto ocurre porque ambas desean lo mismo (“yo quiero vivir”, “yo quiero ser amada”, “yo quiero bailar”, “yo quiero ser admirada”) y se encuentran enfrentadas en una competencia que resulta antinatural entre madre e hija.

Antoinette se siente prisionera entre gente sin clase. “Nuevos ricos”. En la novela de Nemirovsky nos adentramos en el mundo de las apariencias, las hipocresías y la superficialidad. La vida social gira alrededor de la reputación, de la cantidad, de la ostentación. Y unos nuevos ricos como los Kampf, entrando apenas al “baile de máscaras”, resultan especialmente grotescos. Antoinette ha sido criada en este ambiente de doble moral, de puñales traperos, de intenciones maquilladas, y ha aprendido a comportarse de igual manera, cultivando la más baja opinión de la gente y los más oscuros deseos sin decir nunca la verdad ni dejar traslucir las emociones (llorar en público la avergüenza). La educación en casa resulta ser sólo otro mecanismo de control, parte del encierro agobiante. La niña vive en una soledad rencorosa, sintiéndose impotente.

La venganza de Antoninette parece suceder por un impulso y no por un acto premeditado. “Una necesidad salvaje de desafío y de hacer daño” la inspira para destruir las invitaciones de las que dependía el triunfo social de su madre. Sin embargo esto no fue cosa de un momento: la niña llevaba tiempo rumiando su odio. Y la catástrofe resulta más espectacular de lo que ella se imaginó, y se da el gusto de verlo en primera fila, aunque paralizada por la emoción: cómo la orgullosa Rosine quedaba humillada frente a la señorita Isabelle, precisamente la persona en la que esperaba despertar envidia. Esta última ironía nos lleva al final del baile fallido. La novela nos dice solamente que una de las dos quedará en las sombras mientras la otra triunfará: el desenlace de una relación tóxica entre dos mujeres con deseos encontrados. Nemirovsky nos hace un relato profundamente emocional y femenino, en el que entran en juego las relaciones familiares y las de la sociedad (entre razas, religiones y clases sociales) poniendo en el centro la identidad que construye para sí una adolescente soñadora y triste a quien la humillación a la madre/enemiga le arranca una sonrisa secreta en la última página.

Es una novela muy corta y hermosa, realmente se las recomiendo.

"El reloj toca cuatro veces... Otra hora perdida, hundida, que se ha escurrido entre los dedos como el agua y no volverá..."

COMO AGUA PARA CHOCOLATE

COMO AGUA PARA CHOCOLATE


Ensayo acerca de la película mexicana de Alfonso Arau basada en la novela de Laura Esquivel.


Esta película es un encanto, y combina dos temas maravillosos: la cocina y el amor. Está llena de realismo mágico, drama, comedia y una visión muy femenina y hermosa de la vida.

LA SAL DE LA MUERTE QUE SAZONA LA VIDA


Cuando nació Tita, su madre había llorado tanto la muerte de su esposo, que la bebé salió del vientre en medio de un río de lágrimas. Al secarse el agua, dejó la cocina cubierta de sal, que sirvió para sazonar las comidas por muchos meses. Tal es el mágico principio de la película Como agua para chocolate del director Jorge Arau basada en la novela de Laura Esquivel, quien también escribió el guión del largometraje. La historia es contada por Esperanza y se trata de Tita, su tía, una joven que al ser la menor de su casa está condenada por la tradición familiar a cuidar a su madre hasta que muera. Esto convierte en prohibido su amor por Pedro y la obliga a poner sus sentimientos en las masas, las salsas y los guisos que prepara como cocinera de la hacienda de Mamá Elena, una mujer dura y terca que defiende sus tradiciones, sus ideas y su hacienda con una voluntad de hierro.

En la obra, los alimentos funcionan como metáfora viva y palpable de los sentimientos y las pasiones humanas. El realismo mágico florece encantadoramente con cada comida. Así, la protagonista llega a cocinar con las rosas que le regaló Pedro, unas rosas que alcanzaron a arañarle el pecho tal y como el amor por él la había lastimado muchas veces. La idea de la receta viene de la voz de Nacha, la cuidadora y maestra culinaria que desde la tumba le sugiere que no tire las flores como le ordenó su madre sino que, como tantas veces antes, ponga sus emociones en la comida. Para Tita, el secreto de una buena comida es hacerla “con mucho amor”, pero también se puede cocinar con tristeza y poner a toda una fiesta a llorar pensando en sus amores perdidos o cocinar con rabia y darle problemas estomacales mortales a una hermana terca y desconsiderada que recuerda a la madre castradora. Cuando las exquisitas perdices en salsa de pétalos de rosa de Tita encienden el cuerpo de los comensales y provocan los halagos de Pedro, Mamá Elena la critica falazmente por no tener suficiente sal. La sal viene de las lágrimas, del dolor de la muerte. Lo que Elena le exige a su hija al pedirle sal es el luto, que viva en la tristeza y en la castidad, llorando el amor que se perdió y manteniendo sobretodo el renombre y las apariencias, así como ella lo hizo al renunciar a ese primer amor de raza negra del que nació Gertrudis. La historia de Gertrudis, la hija de un negro, también resulta contundente para hablar de la relación entre las razas, entre las clases sociales y entre los sexos en el México de la Revolución. Es Gertrudis quien se entrega sin reservas al placer, al sexo, a la guerra. Ella se va de la casa, liberada por el olor a rosas y el calor que subió por su cuerpo después de comer las perdices de Tita. Y esa libertad, esa rebeldía, la convierten en generala de un contingente de los revolucionarios y en confidente y consejera de Tita, siempre a favor del amor prohibido. Gertrudis representa a las Adelitas que desde los años de 1910 se alzaron en armas junto a sus maridos y a sus hijos para defender sus ideales patrióticos. Ella es mujer revolucionaria y se siente partícipe del destino del país y dueña de su propio destino, mientras que Mamá Elena se pone de parte de los roles tradicionales asignándole a su hija menor la cocina y a Rosaura, la del medio, el matrimonio y los hijos. Sin embargo, Elena no está tan condicionada por las tradiciones como para no empuñar un arma para defender su propiedad. “Los hombres no son tan importantes para la vida ni la revolución es tan peligrosa como la pintan” ríe Elena cuando se le increpa acerca de por qué no se casa de nuevo. Ella se ha hecho dura cuidando a sus hijas y administrando su casa, y muere defendiendo lo suyo. El día del entierro, en medio del dolor y del luto, es cuando nace el segundo bebé de Rosaura: una niña prematura llamada Esperanza y a quien Rosaura le asigna el triste destino de cuidar de ella hasta su muerte, siguiendo la tradición. Esperanza tiene un nacimiento similar al de Tita y se gana la compasión de su tía, quien se asegura de que a Rosaura se le pudran por dentro las palabras con las que sentenció a la bebé a una vida sin amor. Tita sazona esas comidas con rencor, con la sal de la muerte, y consigue liberar a su sobrina del yugo de la madre, haciendo posible para Esperanza probar las mieles del romance.

Como agua para chocolate es un cuento de hadas mexicano. La historia recuerda a la de la Cenicienta, a quien se le prohíbe ir al baile en busca del Príncipe. Tita y Pedro se encuentran en un baile y después de esa única noche, se les prohíbe estar juntos. La madre, Mamá Elena, reemplaza a la “madrastra malvada” al frustrar los sueños de su hija, obligándola a una vida de soledad y servidumbre, mientras que Rosaura encarna a la hermanastra fea y malvada que quiere robar el amor del galán. Todo esto dentro del contexto real mexicano, con una Revolución nacida del descontento por las desigualdades económicas y de poderes. Nuestros personajes, en medio de su tragedia familiar y amorosa, parecen alejados de la mayor parte de la violencia y del conflicto, gracias en buena parte a los esfuerzos de Mamá Elena por aislarse de los cambios del presente y mantener su hacienda como monumento de las tradiciones de un México ya perdido. Aun así, la realidad toca la puerta con la presencia de los extranjeros (el doctor americano John Brown, pretendiente de Tita) así como con los encontrones con la guerra, los felices (la visita de Gertrudis con su contingente) y los trágicos (la violación de Chencha y la muerte de Mamá Elena). Lo insólito está presente desde que atestiguamos el poder de los alimentos como forma de expresión (Tita pone en su arte culinario una parte de sí: lágrimas, sangre, deseo, que funcionan literalmente como un ingrediente más) y se manifiesta con aún más contundencia cuando aparece el fantasma de la madre para atormentar a Tita, clamando por la moralidad, castigando a Pedro con fuego. Y así hasta el final, cuando la muerte le arrebata a Tita su amor largo tiempo esperado y a ella no le queda más que arder con él, dejando atrás el libro de su vida: un libro de recetas que contiene el secreto de usar la sal de las lágrimas para sazonar las pasiones de la vida.

¿Vieron la película? ¿Cuál fue su parte favorita?

"Era tan real la sensación de calor que le invadía, que ante el temor de que como un buñuelo le empezaran a brotar burbujas por todo el cuerpo, el vientre, el corazón, los senos. Bajó la mirada y trató de huir."

AGUA

AGUA


Reseña de la película de la genial directora india Deepa Mehta.


Agua hace parte de la trilogía elemental de la directoria Deepa Mehta, que también incluye las películas Tierra y Fuego que tratan los temas de los conflictos político/religiosos y el de la homosexualidad, respectivamente. Agua trata sobre las tradiciones indias respecto a las mujeres.

¿Y si la conciencia entra en conflicto con la fe? Pregunta Didi Shakuntula. Esa es la pregunta que el espectador tendrá que responderse tras conocer la vida de reclusión y pobreza de las viudas en la India de la pre-independencia. ★★★★★

Título Original: Water.
Año: 2005.
Dirección y guión: Deepa Mehta.
Actores: Seema Biswas como Shakuntala, Lisa Ray como Kalyani, John Abraham como Narayan y Sarala como Chuyia.
Duración: 114 minutos.

“Ojalá en su próxima vida sea un hombre” es el deseo que una viuda para la recién fallecida Patiraj, un deseo más que comprensible si consideramos la vida de estas viudas en la India de 1938 (hacia el final de la época en la que la India era una colonia británica) en la que las mujeres que han perdido a sus maridos se convierten en marginadas. Sobre ellas se centra la historia de “Agua”, una película de la aclamada directora, productora y escritora de origen indio Deepa Mehta, nacida el 1 de Enero de 1950 en Amritsar. Esta directora ha recibido honores por enfocar sus películas en problemas sociales y políticos como los que viven los protagonistas de su trilogía elemental sobre la vida en la India, de la que hace parte “Agua”, llamada así por la idea de la directora de que existe agua estancada y agua en movimiento, y que las tradiciones estrictas y represivas son como agua estancada que debería dejarse fluir para que cobre vida. Así, los episodios más significativos de la historia (en especial los encuentros entre Kalyani y Narayan) están acompañados de la lluvia que lleva mensajes de amor (como en el poema de Meghaduta) y del río sagrado que lleva en su cauce la vida y la muerte.

La pequeña Chuyia, de solo 8 años, ha enviudado de un hombre que jamás conoció y fue abandonada en un Ashram, la “casa del dolor” en la que un grupo de mujeres cumple su sentencia al rechazar las únicas otras opciones que se les ofrecían al morir sus esposos: arrojarse a la pira funeraria y morir incineradas con ellos o casarse con sus hermanos menores, si lo permite su familia. Deben raparse la cabeza, vestir de blanco representando su luto y renunciar a las comidas calientes y dulces. Así lo dicta el código Manu, que según la tradición fue dictado por el sabio Manu como iluminación para los rishis, un texto de hace 2000 años (data del segundo o tercer siglo de la Era Común) que incluye normas morales y legales que señalan a las mujeres viudas como personas medio muertas. Aun así, como lo señalan el apuesto gandhinista Narayan y el honesto gurú que atiende a Didi Shakuntula, a veces las leyes se ignoran o se distorsionan cuando es conveniente, en este caso, por cuestiones económicas. En la misma línea de pensamiento, Mahatma Ghandi es considerado por el eunuco/proxeneta Gulabi como un loco que destruirá a la India, y así mismo piensan muchos tradicionalistas y fundamentalistas, pero para Narayan y el gurú, Ghandi es un hombre de conciencia, de razón, un hombre que habla a favor de las viudas y de los intocables porque ama la verdad y considera que la verdad ES Dios.

Sin embargo, la película no gira alrededor del líder pacifista, sino alrededor de las privaciones, la soledad, la tristeza y las sencillas alegrías de las viudas recluidas. Es evidente que estas mujeres viven en la desigualdad de un mundo patriarcal que las considera sucias, como un despojo que contamina hasta con su sombra. “¿Y dónde está el Ashram de los hombres?” pregunta la inteligente Chuyia y de inmediato es maldecida por las otras mujeres, resignadas a las viejas costumbres. Costumbres que permiten que mientras ellas mendigan afuera de los templos, los hombres ricos (y casados) contraten los servicios de Kalyani, quien sirve como prostituta para apoyar económicamente al Ashram -y aun así es despreciada hasta por las viudas que comparten su misma suerte. La división entre clases sociales es marcada: la mayoría de las viudas ni siquiera sabe leer, mientras que los ricos ignoran impunemente las leyes morales, estudian en con los británicos y cantan en inglés.

En medio de las multicolores telas indias, de los vibrantes tonos de la naturaleza y de la alegría del Holi, contrasta el austero sari blanco de Chiyua, una niña de mente aguda que no pierde la esperanza y que no deja de amar. Chiyua le da vida al encierro acompañando el amor de Kalyani y Narayan, jugando con el pequeño Kaalu, consintiendo por última vez a la dulce Patiraj, saltando y correteando al ritmo de la apasionada música india que suena de fondo (y que nos habla de una tradición llena de belleza así como de sufrimiento). Cuestionándolo todo, luchando contra la indolencia de Didi Madhumati, desordenando la monótona vida del Ashram, la “ratoncita” Chiyua agita las aguas sagradas del Ganges que señalan los confines de la vida de estas conmovedoras viudas. Sus historias nos dejan un sabor agridulce de esperanza en medio de la crueldad y con el anhelo de que el agua siga fluyendo y traiga un futuro más justo para las mujeres de la India y del mundo.

¡Realmente les recomiendo esta película!

"To talk about the truth is easy, but to live by it is not"


ARRÁNCAME LA VIDA

ARRÁNCAME LA VIDA


Un corto ensayo sobre la novela de Ángeles Mastreta.


Algo que me llamó mucho la atención el semestre pasado cuando estábamos estudiando esta novela fue aprender sobre la revolución mexicana y el papel de las Adelitas, mujeres que se hicieron de fusiles y salieron a la guerra junto con sus maridos, hijos y padres. También tuve la oportunidad de ver "Como Agua Para Chocolate" y me dieron muchas ganas de leer la novela. Más adelante publicaré el ensayo que hice sobre la película.


La vida desgajada de México y sus mujeres


¿Quién le arrancó la vida a Catalina Guzmán de Ascencio? Fue el dueño de ese nombre, Andrés Ascencio, quien la escogió como su esposa sin preguntarle y le impuso ese "de Ascencio" que la Catalina quinceañera no entendió en el momento pero que constituía la clara señal de que había pasado a ser la propiedad de ese hombre brusco, terco y hablador que le había arrancado de golpe de tanto la virginidad como la infancia. Pero Andrés no estuvo solo, lo acompañaba la sociedad mexicana de los años 30, machista y politiquera, que él representa en Arráncame la vida. La galardonada novela de Ángeles Mistretta nos presenta dos lados de México: el México público comido por la violencia y la corrupción de sus gobernantes y el México privado en el que los papeles de los géneros están predeterminados por unos valores de los que las mujeres son depositarias. Y es desde las ventanas de ese México doméstico y desde la intimidad de la vida de Catalina Guzmán que exploramos el complejo panorama político mexicano posterior a la Revolución.

La escritora, Ángeles Mastreta, evidencia en su libro una preocupación literaria, no porque realice grandes experimentaciones lingüísticas (su obra es de un lenguaje sencillo y muy mexicano que permite una lectura fluida y aumenta la sensación de cercanía con la protagonista/narradora, distinta de las escrituras excesivamente poéticas y a veces hasta crípticas de los autores del Boom), sino en el sentido de su compromiso como escritora a hablar acerca de su tiempo, de su país, de la realidad que la rodea. Su compromiso es principalmente con las mujeres y en su obra escuchamos su voz, su voz desde las periferias de la sociedad.

Catalina Guzmán evoluciona constantemente como personaje y como mujer a medida que va cayendo en cuenta de su rol y de las verdades que Andrés no le cuenta. Y al hacer esa toma de conciencia, comienza a pelear fieramente por hacerse un lugar en esa vida que le han impuesto, esa vida de esposa de un político, que ella cambiaría por la de una amante, esa vida de madre de hijos que pero que ella cuidaba y criaba pero que de todas maneras se llamaban Ascencio, esa vida de gobernadora que más bien era de organizadora de eventos. Catalina empieza como una niña a la que se le mete por los ojos y por los oídos un hombre mucho mayor. Con él, la protagonista comienza a descubrir la sexualidad y se abre frente a ella un mundo hasta entonces inaccesible, que empieza con las visitas a su único amante duradero: el mar. A pesar de las advertencias de los conocidos, se lleva a cabo un matrimonio en el que queda claro que Catalina no es más que un producto llamado “señora” que el general está adquiriendo para que administre la vida doméstica de su casa mientras él se ocupa de su vida de gobernador. Mastreta nos presenta a un personaje muy bien construido, y lo que le hace falta a la novela en complejidad lingüística, abunda con la complejidad de sus personajes. La niña ingenua que es Cati, y sus amigas (Bibi, Pepa, Mónica), más ingenuas aún, crecen para convertirse en mujeres inteligentes, capaces y astutas que hacen todo lo posible para construirse como seres humanos en el estrecho espacio que les dejan sus maridos. Catalina no es una mujer convencional y por lo tanto no es capaz de ser la “madre enternecida” y abnegada que se le pide que sea. En una escena escatológica, ella devuelve la comida ante la realización de los actos criminales de Andrés, y decide no encargarse más de los hijos y los hijastros por un tiempo. El abandono al papel materno es uno de sus primeros actos de rebeldía contra la vida de “señora” que la asfixia. A partir del asesinato del padre de Magdalena Maynes, también abandona el papel de esposa enamorada y fiel y comienza la búsqueda de los amantes, el refugio del amor que le trae sufrimientos y desencantos. Con el arresto del padre de la iglesia de Santiago, la protagonista también pierde la poca fe que le quedaba en la religión. Y así, pedazo a pedazo, se le va arrancando la vida.

Una vez Catalina se da cuenta de que no puede seguir ignorando los movimientos de su marido, hace un esfuerzo por darse dignidad como persona, como gobernadora, como ser político, participando cuanto puede en la vida pública que en su juventud solamente la abrumaba. En todo momento, Mastreta nos ofrece a un personaje que es mucho más que la mujer tradicional, de hecho, crea a una mujer real, alejada de los ideales del ama de casa. “-No sabes montar, no sabes guisar, no sabes coger” le reclama Andrés, y es verdad, Catalina tenía una relación muy cercana con su padre y en la que no aprendió a ser la “señora” que necesitaba un hombre como el general Ascencio. Esa relación puede hacernos pensar en la de la escritora con su propio padre, quien tuvo mucho que ver su apuesta por el periodismo y la literatura. Ángeles Mastreta nació en 1949, un par de décadas después que su personaje ficcional, pero lo suficientemente cerca del México del que escribe. En los años 70 y 80 la participación de Mastreta en medios feministas como la revista FEM le permitió desarrollar esa preocupación por otorgarle una voz a lo femenino que desarrolló en 1987 cuando su novela fue publicada. Y el punto de vista femenino y feminista se adivina en esa protagonista fuerte y astuta que se concientiza más y más de las desigualdades entre hombres y mujeres y del machismo de su marido. A lo largo de la novela lo encontramos en apartes como este:

Volví al grupo de las mujeres. Prefería oír la plática de los hombres, pero no era correcto. Siempre las cenas se dividían así, de un lado los hombres y en el otro nosotras hablando de partos, sirvientas y peinados. El maravilloso mundo de la mujer, llamaba Andrés a eso.
(Mastreta, 1990: 64)

Y entre los azares de la vida de la mujer de la alta sociedad mexicana nos encontramos inevitablemente con lo político y en especial con la hipocresía y la violencia política. En la historia la muerte no deja de llamar a la puerta de Catalina a pesar de sus esfuerzos por mantener afuera todos los horrores de los asesinatos, las intimidaciones, las expropiaciones ilegales, las amantes y los crímenes diversos de su marido. Pareciera que la guerra civil no había acabado a pesar de la constitución de 1917, puesto que la lucha de poderes sigue, las desigualdades siguen. En Arráncame la vida los ideales de la Revolución se caen a pedazos como una gran farsa. Los acaban la ambición y las rivalidades políticas.

Cuando su esposa le pregunta por su pasado, Andrés cuenta una historia en la que el padre de Eulalia, su primera mujer vaticina los acontecimientos políticos de la revolución y los ires y venires que tendrían que aguantar como consecuencia de las disputas entre convencionalistas y constitucionalistas. Don Refugio representa a los campesinos que pusieron sus esperanzas en la Revolución y que creyeron en sus promesas de reivindicación de los pobres, pero que siguieron en la misma miseria. “-Lo que pasa es que tú no crees en la democracia” acusa el suegro a Andrés, y tiene razón, para Andrés la democracia es “dirigida”, su obsesión no es ser un gran líder sino ser rico y poderoso. Esos deseos lo guían toda su vida. Por eso cambia de pareceres, de amistades y de creencias, según lo amerite la ocasión. Esto lo nota Catalina, por ejemplo, cuando Ascencio da sus hipócritas discursos sobre los derechos de las mujeres, que acababan de obtener el derecho al voto, y en el cambio de postura respecto al matrimonio por la iglesia una vez cambia el clima político y muere el pleito con los curas.

Catalina vive en el mundo de las apariencias, en el mundo de una esposa de político, y se descubre perfectamente capaz de desarrollar, como él, muchas vidas secretas, una red de secretos y de mentiras que le permiten recuperar un poco de esa vida que le arrancaron al casarse tan joven y sin haber estudiado más que labores domésticas como cocina y tejido, y sin conocer nada sobre el sexo y sobre el mundo público, el mundo de los hombres. A su manera, Andrés reconoce la inteligencia de la mujer diciéndole que parece eso, hombre, que es capaz, inteligente y sabia como solo los hombres tienen permitido ser. Así, Mastreta cumple ese deber del escritor de registrar el mundo y hacerlo historia, tanto desde la conciencia feminista como desde la preocupación por el tejido político-social de su patria.

¿Conocen a esta autora?

"¿Y ustedes qué? ¿Se quieren o se van a querer?"


miércoles, 27 de julio de 2016

KAORU HASEGAWA

KAORU HASEGAWA


Arte, Ilustración


"Para aquellos que aman el cascarón vacío del alma, aún sin estar privados de un alma. vivir con fortaleza en este mundo hermoso pero también mórbido. una sola palabra, ¡Kawaii es justicia!"

La fantástica ilustradora Kaoru Hasegawa vive en Osaka, Japón. Ella crea obras de temática MATTARI* en técnica de acrílico sobre lienzo y trata de dar a sus pinturas la capacidad de crear un ambiente relajado al colgarlas en una habitación o vestirlas en ropa y accesorios. Y en efecto, siempre vemos a sus chicas relajadas, jugando videojuegos, comiendo comida chatarra, tomando fotografías, ¡solo pasando el rato! Realmente se trata de una artista de la revolución pop "Kawaii", que defiende la apreciación de la belleza como estilo de vida, sin preocuparse de ser llamada hueca o superficial, pues encuentra un misterioso poder en esa inocente lindura.

*[まったりする] Argot japonés que quiere decir "¡relájate!". Describe un estado de ánimo de pereza, sin preocupaciones, una actitud relajada y calmada.


Exposiciones recientes:

2016.6 Dohjidai Gallery (Kyoto Sanjo) Exhibición Individual “icons!”
2015.12 Irorimura (Osaka Nakazakicho) Exhibición Individual “Soy sauce Uchuuw”
2015.5 Shibuya Hikarie “POSTCARD LABORATORY @ Shibuya Hikarie”
2015.4 The Artcomplex center of Tokyo (Shinjuku), “ACT Pieces Exhibition”
2015.2 The Artcomplex center of Tokyo (Shinjuku) “UTOPIA”
2014.12 The Artcomplex center of Tokyo (Shinjuku) “X'mas ACT Arttist Exhibition”
2014.10 The Artcomplex center of Tokyo (Shinjuku) “Girls Illust Exhibition”
2014.9 The Artcomplex center of Tokyo (Shinjuku), “The Sailor 2”
2014.8 Shibuya Hikarie “C / STORE @ Shibuya Hikarie”
2014.4 Shibuya Hikarie “POSTCARD LABORATORY @ Shibuya Hikarie”


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"Not got deprived of their soul to those who love the empty shell of the soul. to live strongly in beautiful but also morbid world. just single word, Kawaii is justice!"


viernes, 22 de julio de 2016

ERIS O LA DISCORDIA

ERIS O LA DISCORDIA


¿Les ha pasado que hay una persona a la que no pueden comprender, con la que no pueden conectarse por más que lo intenten? Y no es que les caiga mal, no es nada personal. Tampoco es que sean opuestos, como que uno es inteligente y el otro tonto, o uno malo y el otro bueno. Simplemente tienen experiencias de vida, opiniones, formas de reaccionar, formas de pensar y formas de razonar muy distintas. Tan distintas, que esa persona dice manzanas y tú entiendes naranjas, y tú le pides fríjoles y te da uvas. Bueno, normalmente eso no pasa de ser socialmente incómodo y lo más probable es que esa persona nunca se convierta en tu amiga, porque no pueden llevar una conversación y no tienen en común más que las cosas básicas que se tienen en común con cualquier ser humano. Pero a veces eso se puede convertir en un verdadero problema cuando esa persona resulta ser alguien que tiene autoridad sobre ti, con el potencial de arruinar tu vida. Es decir, tu jefe, tu abogado, tu profesor.

En mi caso, esto me sucede mucho con mi jefa. Ella es muy amable y comprensiva. A veces cuando cree que cometí un error, ni siquiera me lo dice, prefiere ignorarlo y hacer como si nada, simplemente piensa en reparar lo que esté mal, aunque creo que a veces se preocupa demasiado por problemas que, yo diría, son de fácil solución. Aún así, muchas veces siento que esos errores solo son por falta de comunicación, no porque no nos comuniquemos, sino porque cuando lo hacemos ella me habla en otro idioma. No literalmente. Sino que ella me dice unas cosas y no me dice otras, creyendo que están perfectamente claras, obvias e implícitas y que yo fácilmente leeré entre las líneas de lo que sí me dijo para encontrarlas. A veces hasta siento que se contradice, porque no me especifica a qué se refiere o qué es lo que espera. Me dice "haz un informe de lo que recibimos esta semana" y luego "oye, te faltó poner lo que enviamos esta semana, si te pedí informe era para que me mandaras lo que recibimos y también lo que enviamos". Cosas así. Es muy confuso. Hay temporadas en las que tengo unos cuatro tropiezos en una sola semana porque no puedo entender las instrucciones que me da, o porque sus instrucciones de ahora chocan con las que me dio antes, pero si ignoro las de antes me dice que eso ya me lo había explicado. Seguramente ella se siente igual respecto a mi forma de ser. Me ha preguntado varias veces si estoy enojada, enferma, cansada o aburrida con el trabajo, cuando simplemente mi personalidad es calmada y callada. Debe sentirse insegura a veces cuando ve mi cara completamente seria, ya que ella es muy alegre y expresiva incluso cuando está triste. Y tiene muchas tristezas, pero es muy positiva. Ustedes dirán: "pues deberías hablar con ella". Pues no, no sirve. Nuestras diferencias en el modo de pensar son simplemente infranqueables. Sería como intentar hablar con una persona que habla en arameo, no entenderle y luego preguntarle a esa misma persona qué es lo que dijo. Simplemente no funciona. Pero al menos con ella no es tan malo porque tiene mucha paciencia conmigo y hemos podido solucionar las cosas y avanzar en nuestro trabajo como un equipo. 

Lo mismo (y esto es lo peor) me sucede con algunos profesores. Con uno en especial es horrible porque él no es nada comprensivo y asume que si se te olvidó algo, no entendiste lo que él quiso decir o no llegaste a las mismas conclusiones que él es porque no estabas prestando atención o porque simplemente eres un imbécil. Así que sí, yo soy la imbécil de la clase. Lo más estresante es que tengo varios compañeros que le entienden perfectamente y le entregan los trabajos tal y como él los quiere. Yo a duras penas puedo entender qué rayos hay que hacer para los trabajos y normalmente tengo que trabajar con ideas de las que no estoy muy segura y con muchas suposiciones de lo que él realmente espera de mí (las cuales suelen ser diametralmente opuestas a lo que él quiere). Pensándolo bien, esos compañeros que lo entienden a él también son muy diferentes a mí, con vidas y personalidades que yo ni siquiera alcanzo a imaginar. Será por eso que sí conectan con ese profesor. El problema es que tanto la actitud de él como nuestras irreconciliables diferencias hacen que no me sea posible entregarle un buen trabajo y que hacerle consultas sobre el mismo sea más que inútil: es perjudicial, porque cuando le pregunto y me responde él cree que se explicó bien y que yo le entendí y ahora no tengo derecho a equivocarme, cuando en realidad sus explicaciones -a mi entender- se contradicen, y solo me confunden más y me preparan para otro fracaso. Nada qué hacer. Con ese profesor nunca seré brillante, y por eso lo evito. Este semestre tuve que ver clases con él para no retrasarme con el pénsum y como me lo temía desde que lo conocí en el segundo semestre es probable que haya perdido la materia porque no entendí el trabajo final (sería la primera vez que saco un puntaje bajo en toda la carrera). Ahora tendré que repetir, y si es con él es seguro que volveré a perder y caeré en Bajo Rendimiento Académico. Ojalá mi promedio me salve. Definitivamente no puedo estudiar con él, en sus clases me siento como una inmigrante en un país totalmente nuevo estudiando con un profesor con muy poca paciencia. Y no hay nada que pueda hacer excepto evitarlo a toda costa. Al principio me caía mal, ahora estoy más allá de eso; simplemente lo veo como un alienígena malhumorado e inexpugnable por el que no puedo sentir nada porque ni siquiera soy capaz de entender de qué está compuesto.

Es frustrante y muy curioso ese fenómeno: que sea realmente imposible comunicarse con algunas personas aunque hablen el mismo idioma, simplemente porque son tan, TAN diferentes a uno mismo en todo. Deben haber estudios psicológicos sobre el asunto. Bueno, por ahora lo único que puedo hacer es evitar lo mejor posible la discordia y buscar cómo seguir con mi semestre por otro lado.

¿Han conocido a alguna persona que simplemente no entiendan?

"Je ne comprends pas A peine si j'en crois mes yeux"

¿UNIDAD RESIDENCIAL?

¿UNIDAD RESIDENCIAL?


Casa, Apartamento, Habitación


Como les conté, hace unos pocos meses me mudé a un nuevo apartamento que está en una unidad residencial en el sur de mi ciudad. Yo nunca había vivido en una unidad, pero siempre lo había deseado. Conocía personas que vivía en ellas y me parecían muy cómodas. Siempre pasaba junto a esas rejas con sus paredes de arbustos y miraba por entre las hojas para ver los parques, los banquitos y las piscinas, deseando estar al otro lado. Bueno, ahora lo estoy. Y sí, se siente lindo vivir en un lugar cerrado y controlado, no temer que algún desconocido entre sin tu permiso y te robe tus cosas, tener a tu disposición la piscina, sentirte importante al dar la autorización por el citófono para que entren tus invitados y poder recibirlos en un lugar bonito y arreglado con una vista agradable a la ciudad (tengo una ventana muy grande y vivo en el cuarto piso, eso también quiere decir que subir las bolsas del mercado es una tortura, pues no hay ascensor ya que por ley solo los edificios de seis pisos o más tienen que tener ascensor y el mío, precisamente para no tener que poner ascensor, solo tiene cinco. *suspiro*). Pero por otro lado, vivir en un lugar controlado también quiere decir que los otros habitantes de ese lugar querrán controlarte a ti. Y eso es muy molesto y hasta humillante.

Una unidad residencial es como un salón de escuela primaria en la que el portero es el profesor al que los niños quisquillosos van a ponerle quejas. "¡Señor, la música del apartamento 204 está muy alta!" "¡Señor, los del apartamento 302 pusieron un letrero en su puerta que no me gusta!" "Señor, los del 404 no pusieron decoración de Navidad!" Y entonces el portero te llama a ti. No te dice quién puso la queja pero te llama a tu citófono (ese con el que antes te sentías importante dejando pasar gente) a decirte que a tus vecinos les molestó alguna tontería que si no vivieran en unidad residencial probablemente no hubieran denunciado, pero como tienen al portero ahí para quejarse, lo hacen. Desde que estoy en esta unidad me han llamado a quejarse un par de veces, la una por algo que más o menos tiene sentido (cuando trapeaba la casa algo del agua jabonosa se salía por debajo de la puerta y formaba un pequeño charco) y algo que no (tenía un trozo de tela tapando el tragaluz de la puerta, o sea, ¿a ellos qué les importa que yo tape el tragaluz y con qué lo haga? Ni que hubiera puesto una foto de un pene). Y eso fue suficiente para darme cuenta que los niños quejumbrosos que en el colegio por todo se ponían a llorar y salían corriendo a rajar en frente del profesor me tocaron todos en mi torre y probablemente en el mismo piso.

Lo de "Unidad" Residencial me suena bastante a sarcasmo, porque no estamos unidos para nada. No he hecho ningún amigo aquí y la única vez que me metí a la piscina, el vigilante estuvo todo el rato morboseando a mi hermana y hasta nos dio un poco de tiempo extra, supongo yo, que fue para verla en la cámara de seguridad. También me resfrié, porque era de noche y estaba haciendo mucho viento. Hace tiempo que no me metía a una piscina en la noche (me encanta). Yo jamás me he quejado de un vecino en los meses que llevo aquí y eso que una vez una vecina se paró en calzones y sostén frente a la ventana por un buen rato y que los vecinos que recién se mudaron al apartamento de arriba hacen tanto ruido como si llevaran zapatos de plomo. Los niños de la unidad gritan tanto cuando juegan en la piscina, que yo los alcanzo a oír desde mi sala (y eso que la piscina está junto al bloque D y yo estoy en el bloque A). Pero yo comprendo que esas cosas pueden pasarle a cualquiera y que la gente quejetas es lo más irritante del mundo. Así que me callo y tengo paciencia. Pero ya me di cuenta de que el día que se me queme algo en la cocina me van a llamar por el humo y que si llega a gotear agua del trapeador por una ventana me van a poner hasta multa. Por cierto, en estos días se me cayó la cortina por la ventana de mi cuarto y tuve que bajar hasta el primer piso para recogerla en el patio interior al que se accede por un pasillo estrechísimo anti-gordos. Curiosamente no se han quejado por eso. Aún.

Bueno, de todas maneras me gusta mucho mi apartamento, me gusta que haya portería, que haya piscina, que esté en una zona comercial y más o menos segura donde puedo llegar caminando a varios centros comerciales a ver cine, hacer mercado, recibir dinero o pagar facturas. Ah, por cierto, es mi primera vez pagando facturas. Las he estado pagando con mi dinero porque llegan muy seguidas y han estado subiendo de precio, no se por qué. Pero es lindo saber que por fin vivo en un lugar donde puedo pedir domicilios o hacer que me traigan paquetes de mensajería si quiero porque a los mensajeros no les da miedo venir a mi barrio. También es lindo saber que puedo llegar a descansar a mi casa desde la universidad sin hacer un viaje de una hora en ese horrendo bus MIO durante la hora pico, aplastada entre 100 extraños sudorosos. La caminata a mi casa es bastante bonita y relajante porque hay muchas unidades lindas y árboles y parques para ver. En estos días hasta vi un arcoiris doble. Fue muy lindo. También, el barrio es genial, hay de todo por aquí, cerca de mi casa (tiendas, peluquerías, restaurantes, tiendas de postres, lavanderías, lavado de carros, tiendas de accesorios para computadoras y videojuegos, panaderías, heladerías, veterinarias, tiendas de mascotas, papelerías, etc.), es muy práctico.

En resumen, odio a mis vecinos quejumbrosos pero en general amo mi apartamento y mi nuevo vecindario. Todavía quedan cosas por arreglar: hay que ponerle cortina de baño al baño, colgar el tv de plasma, reparar el citófono (que inexplicablemente se dañó en estos días), conseguir un teléfono y hacer que arreglen la velocidad del internet porque desde que cambiaron el router para arreglar el teléfono nuestro proveedor nos bajó el internet a menos de 1 mega cuando en realidad estamos pagando 5 (arreglan una cosa y dañan otra). Espero estar varios años aquí, o por lo menos hasta terminar la Universidad. Voy a tratar de sacarle el jugo a este lugar, sobretodo en vacaciones.

Aquí hay algunas ideas de cómo quiero decorar mi habitación al estilo Lolita y de cómo quiero decorar mi sala (por supuesto, esto requiere dinero ja ja ja):

Sala:
(quiero usar una paleta de colores rosado, blanco y azul. Ya tenemos cortinas azules y sofá blanco, faltan los cojines, la mesa de centro, flores y algunos cuadros)


Habitación:
(para esto precisaré pintura rosada, un maniquí, muchos peluches, ganchos autoadhesivos, pósters, flores artificiales, cajitas de música, marcos para fotos, espejitos, un par de apoyalibros para exhibir mi revista lolita y mi álbum de Misako Aoki, etc. Ya tengo una caja de música rosada, una lámpara fucsia, una cajita rosada, varios pósters lindos de colores rosados principalmente y unos juegos de cama de Hello Kitty y de ositos)







¿Ustedes prefieren casa o unidad?

"Our house is a very very very fine house"

miércoles, 20 de julio de 2016

CUESTIONES ESPINOSAS

CUESTIONES ESPINOSAS


Hola. Hoy quiero hablar de algunas cuestiones espinosas que antes había abordado. En los últimos meses mis opiniones han cambiado y he aprendido mucho. Me refiero a los temas de la raza y del sexo (género).

Raza

Esto es especialmente respecto a las personas de raza negra. Primero que todo, está demostrado científicamente que las razas humanas no existen, así que eso de "raza negra" no es más que una construcción social. Pero ahora entiendo por qué algunas personas se identifican mucho con eso y por qué algunos prefieren ser llamados afrodescendientes. Como las razas no existen, decir que eres de raza negra es decir que te identificas con las ideas que tienes acerca de esa etiqueta social. Osea, si yo creo que ser negro es tener cierta apariencia física (por ejemplo la piel, los ojos y el cabello oscuros) y vivir dentro de ciertas circunstancias y cierta cultura diferente a las otras, entonces me identifico con eso y digo que soy negra. En mi caso particular no fui criada de manera distinta a mis vecinos, amigos y paisanos de otras "razas" así que no me siento más negra de lo que podría ser cualquier otro colombiano. Soy, como todos, una mezcla, y no me crié en una comunidad étnica colombo-africana, así que tampoco me puedo considerar afrodescendiente. La cultura africana está por todos lados en Colombia, en especial en el Valle del Cauca, que hace parte de la región del Pacífico. Algunas personas fueron criadas en comunidades donde casi todos los habitantes eran "negros" que conservan muchísimo de la cultura de los esclavos africanos, así que es comprensible que en esas circunstancias las personas se identifiquen con lo africano. Por mi parte me sentiría como una impostora hablando de mis raíces africanas, ya que no se nada de ellas. También he aprendido sobre el cabello y la belleza y cómo el cabello prieto ha sido acusado de ser sucio, desordenado, poco profesional y característico de vagos y delincuentes. También he visto cómo muchas mujeres han comenzado a usar su cabello prieto y bien rizado en la vida diaria, sin pena, y cómo sí es posible peinarlo y arreglarlo. He visto peinados grandiosos sin alisado, con afros tinturados, cogidos en moños o en trenzas creativas, decorados con pañoletas. Me hace feliz que la comprensión sobre las razas y la diversidad nos esté llevando a aceptar que no hay pelo bueno y pelo malo sino pelo humano y punto y que hay muchos tipos de belleza. Me encanta ver hermosas mujeres y elegantes hombres de piel oscura rompiendo los estereotipos de lo que es ser "negro" y mostrándose fuertes, inteligentes, creativos y exitosos. Ahora puedo comprender mejor y respetar más lo negro y lo afro.



Sexo (género)

Ya había hablado acerca de cómo durante gran parte de mi adolescencia estuve en absoluta ignorancia acerca de asuntos de género y solía repetir estupideces como que los hombres no tenían sentimientos.  También me molestaba que las mujeres lactaran el público. Cosas así. Poco a poco aprendí que los hombres son humanos igual que las mujeres y que además de algunas diferencias biológicas como las glándulas, algunos órganos y las hormonas, son básicamente lo mismo y tienen el mismo potencial de lograr lo que sea con sus talentos y gustos particulares. El asunto es que la crianza que se les da a los sexos es distinta, lo cual tiene que ver con los roles de género. Hombres y mujeres tienen roles diferentes socialmente asignados, a eso se le llama género. Ahora que entiendo eso, me interesé en saber qué era el feminismo. Durante esos años de ignorancia yo también decía ser feminista sin entender lo que eso era. Siempre supe que era malo lo mucho que se sexualizaba el cuerpo femenino pero al mismo tiempo creía que era culpa de las mujeres por no vestirse de manera conservadora. En realidad yo no era feminista. Todavía no lo soy, pero solo porque no me gusta involucrarme en política y en activismo social debido a razones religiosas y morales. Eventualmente esas cosas siempre ponen a prueba tu lealtad y tu integridad; si consigues poder este puede corromperte y si no lo consigues ignorarán tu causa así que tendrás que enfrentarte a muchas autoridades para conseguir que te pongan atención. Me asustan las implicaciones de todo eso. Pero por algunos meses yo me opuse un poco al feminismo porque pensaba que solo eran un grupo de predicadoras histéricas que hablaban de una opresión exagerada que no existía y que sólo empeoraban con su actitud "desagradable". Me disgustaban las personas que decían ser feministas pero solo lo hacían por moda, que se la pasaban compartiendo imágenes pretenciosas de vaginas y hablando de lo oprimidas que estaban. Odiaba su actitud de "si no estás conmigo estás en mi contra". Ahora comprendo que los problemas y las inequidades existen, que son muy reales, MUY graves y sí es necesario hablar de ellos y educar a la gente. Los pretenciosos de internet sí son irritantes, pero la educación sexual y moral es más importante que mandar a callar a los bobos de internet que nos molestan. Yo tengo poca paciencia para eso, así que nunca comparto imágenes ni religiosas ni políticas porque no quiero pasar horas defendiéndolas y tratando de convencer de mis ideas a extraños que ya tienen las suyas propias y no quieren cambiarlas. Aún así, me alegra que a otras personas les interesen estos temas lo suficiente como para comprometerse y lo hagan. Asuntos como el acoso callejero, la violencia contra la mujer, la lactancia y el abuso sexual todavía son asuntos en los que la gente es muy machista. Casi siempre se culpa a las mujeres de las cosas terribles que les hacen o tratan de invisibilizar el problema diciendo que no es por su género. "¿Te manosearon en la calle? ¿Qué ropa llevabas? ¿Dónde estabas? ¿A qué hora?" "¿Te pagan menos que a tus compañeros hombres que hacen el mismo trabajo que tú y tienen menos experiencia y menos estudios? Seguro que es porque llegas tarde o trabajas mal, debe ser una coincidencia que tú seas mujer y ellos hombres." "¿Tienes que alimentar a tu bebé? Incomódate tú quedándote encerrada en la casa o tratando de obligar a tu bebé a mamar debajo de una manta así lo sofoque y no le guste, pero a mí no me incomodes con esas monstruosidades ofensivas que son los senos desnudos." Y también hay muchos estereotipos acerca de lo que es femenino y lo que es masculino que provocan que los hombres sean acosados y avergonzados por hacer o disfrutar "cosas de mujeres". Que si no ganan más dinero que su novia o esposa son unos fracasados, que qué asco si se ponen falda o vestido (pero está bien que una mujer use trajes con corbata, pantalones y tenis deportivos), que qué vergüenza si se dejan "mandar" de una mujer, que qué pena si se asustan o lloran "como niña", que qué ridículos si una mujer les gana en algo. Y todo eso se basa en la idea de que si un hombre hace algo femenino se está "rebajando", porque lo femenino es inferior, pero si una mujer hace cosas "masculinas" es admirable porque se está "superando" o es infame porque se está saliendo de su lugar, la muy arribista. Eso me parece ridículo, y ahora entiendo lo horrible y erróneo que es. Me alegra haber aprendido eso. Ya no uso palabras estúpidas como "feminazi" y ahora respeto a las feministas y a las luchas de mujeres porque comprendo que sin ellas mi estilo de vida actual no sería posible. El feminismo ha hecho muchas cosas buenas y es ridículo que todo eso se desconozca o se empañe por unos cuantos idiotas desinformados (como yo lo era) que dicen babosadas en internet y se meten en debates inútiles sin argumentos.



Bueno, eso es todo por ahora. Estoy bastante orgullosa de lo que he aprendido acerca de cómo funciona el mundo y de cómo podemos ser mejores personas, más educadas, y vivir con más paz e igualdad. De nuevo, no soy una persona política, pero creo que cualquier persona con principios morales debería informarse de estos temas y tomar una postura así sea solo intelectual para que no contribuya a empeorar el problema. Me alegra haberlo hecho y espero aprender más en el futuro.

"I met my prince upon a popcorn ball"

TAPASTIC

TAPASTIC


Cómics, Ocio


¡Hola! Hoy les quiero hablar de un sitio de internet grandioso que encontré y que se llama Tapastic. En este sitio puedes subir o leer cómics (en inglés) de todo el mundo con diversidad de temas y estilos de dibujo. Algunos son series cómicas y de la vida cotidiana (como DomestiCats que es acerca de los dos gatos de la artista y que muestra en cada viñeta comportamientos graciosos típicos de los gatos) otros son románticos, otros son de drama y aventura. Les recomendaré los que sigo, pero pueden buscar los que quieran.


Autora: Vel

Este cómic se trata sobre un chico muy especial en un mundo futurista. Es el año 2044 y el protagonista, Iris, quien tiene la habilidad de sumergirse en las pinturas e imágenes y traer objetos pintados al mundo real, está encerrado en un laboratorio donde lo observan y lo entrenan para controlar sus poderes. Como pueden ver, el arte es impresionante.







Autora: ShinePaw

Las adorables y divertidas aventuras gatunas de Shiva y Bast, dos gatos domésticos.



Autora: Margaret Dyan

La vida diaria de Bryan, un divertido hombre joven que odia los lunes... Y todos los demás días también.



Autora: Storm Neverland

Las divertidas aventuras de un grupo de amigas Lolita en su vida diaria.







Autor: Gcmulk

Una comedia negra de acción acerca de una chica en una pandilla, en una Filadelfia post-nuclear donde los seres humanos han mutado horriblemente, y su impetuosa líder.






Autor: Ayme Sotuyo

Un cómic oscuro de fantasía acerca de un estudiante de un internado católico quien vende su alma al diablo y acaba teniendo por compañía al más irritante de todos los demonios.





Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado. Creo que cualquier amante de los cómics amaría este sitio. Son cómics independientes y eso les da a sus autores la libertad de ser creativos con sus temas y sus historias, y muchos tienen un nivel artístico totalmente profesional. ¡Denle una oportunidad y encuentren su cómic favorito!

"Is fantastic!"